La próxima vez que veas una cola larga en una estación de servicio, vale la pena detenerse un segundo; no para juzgar a los que hacen cola, ninguno de nosotros está exento, sino para preguntarse cuántas “colas” parecidas estamos haciendo en nuestra empresa, en nuestros equipos, en nuestras decisiones más importantes, sin haber hecho realmente la cuenta