En estos días se supo la noticia de que finalmente el gobierno va a reglamentar la ley de endometriosis, aprobada en setiembre de 2024, que regula el acceso al diagnóstico y al tratamiento integral de esta enfermedad.
En los estudios clínicos que se hacen hoy solo el 22% de los participantes son mujeres. Resultado: se sabe menos de la salud de la mujer que de la del hombre
En estos días se supo la noticia de que finalmente el gobierno va a reglamentar la ley de endometriosis, aprobada en setiembre de 2024, que regula el acceso al diagnóstico y al tratamiento integral de esta enfermedad.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa llaman “la enfermedad silenciosa”, es crónica y sin cura, la sufren 190 millones de mujeres en el mundo (una de cada 10), y el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido la ubicó entre las 20 enfermedades más dolorosas existentes.
La endometriosis es la presencia de tejido similar al endometrio (el que recubre el útero por dentro) fuera de la cavidad uterina. Se presenta con mayor frecuencia en la pelvis, cerca del útero, pero puede aparecer en cualquier órgano del cuerpo. Esta situación puede provocar un dolor intenso (especialmente durante la menstruación), a veces inhabilitante, producto de la inflamación de la zona afectada.
Desde que una mujer tiene los primeros síntomas hasta llegar al diagnóstico pasan entre siete y 10 años. Allí está el silencio. No saben lo que les pasa, no tiene nombre. Madres o abuelas sin información les pueden decir que es normal, que tienen que aguantar solo con la ayuda de un simple analgésico. Pero, cuando llega el momento de querer ser madres, la mitad de las mujeres que sufren esta patología no pueden quedar embarazadas. Muchas veces es recién allí cuando obtienen un diagnóstico y empieza la lucha por un tratamiento para combatir esta enfermedad, de la que aún no se ha encontrado la cura, probablemente porque no se la ha estudiado lo suficiente.
A pesar de la cantidad de mujeres que la padecen, las investigaciones sobre endometriosis no abundan. Así como tampoco abundan las investigaciones sobre la menopausia —etapa que la transitan el 100% de las mujeres, es decir, la mitad de la población mundial— o los infartos en mujeres, que tienen síntomas distintos a los de los hombres. Tampoco se estudian los efectos de un mismo fármaco en hombres y en mujeres. A menudo a ellas se les suele indicar la misma dosis sin saber cómo o en cuánto tiempo el cuerpo femenino puede metabolizar ese fármaco. Y si estamos hablando de medicación para el insomnio, por ejemplo, las consecuencias pueden ser severas, como salir a manejar al otro día aún bajo los efectos de esa droga.
A pesar de la cantidad de mujeres que la padecen, las investigaciones sobre endometriosis no abundan. Así como tampoco abundan las investigaciones sobre la menopausia —etapa que la transitan el 100% de las mujeres, es decir, la mitad de la población mundial— o los infartos en mujeres, que tienen síntomas distintos a los de los hombres.
En los estudios clínicos que se hacen hoy solo el 22% de los participantes son mujeres. Resultado: se sabe menos de la salud de la mujer que de la del hombre.
Esto recién está empezando a cambiar. ¿Por qué ahora nos enteramos de todo esto? Porque las mujeres están llegando a los lugares donde se investiga, donde se toman las decisiones. Hasta ahora, los intereses médicos, científicos y financieros venían exclusivamente de mentes masculinas. Es decir, la medicina estudia solo a hombres.
Entre 2015 y 2018, la Sociedad Cardiovascular Británica estuvo presidida por la cardióloga Sarah Clarke, quien se ocupó de demostrar que las mujeres tienen mayor mortalidad por infarto que los hombres debido a diagnósticos tardíos y una menor representación en ensayos clínicos. Pero incluso la información que muestra Google está sesgada, porque indica que Clarke también asume como causa los “síntomas atípicos” (fatiga, dolor de espalda). Sin embargo, lo que ella precisamente quiso demostrar es que lo que se considera atípico en los hombres no lo es en las mujeres, todo lo contrario, solo que la bibliografía nunca lo tuvo en cuenta, y esa es la verdadera razón de los diagnósticos tardíos.
Ahora, en la conmemoración del Ministerio de Salud Pública por el mes de las mujeres, la ministra Cristina Lustemberg anunció varias acciones enfocadas a la salud de la mujer, entre ellas, la reglamentación de la ley sobre la endometriosis, que establece la promoción de la investigación sobre endometriosis, la capacitación del personal de la salud conforme a los avances científicos en la materia, el desarrollo y mantenimiento de datos con fines estadísticos, la instrumentación de una campaña anual de concientización nacional y la elaboración de guías o protocolos de abordaje para pacientes.
Esperemos que todo esto no demore en convertirse en una realidad, que traerá alivio físico y psicológico a tantas mujeres que sufren en silencio. Pero también, que sea un paso más hacia una medicina igualitaria.