En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Asumir la pequeñez de esa manera sirve para mantenerse en una zona de confort, sin tener que moverse demasiado hacia un lado o hacia el otro ni protagonizar reformas profundas que permitan al país subir varios escalones en la escalera del desarrollo; total, si así estamos bien, parece ser el espíritu reinante
Una de las cuestiones que más sorprendió a una jerarca de primera línea de un gobierno extranjero, de otro continente, que visitó Montevideo días atrás, fue cómo todas las autoridades del Poder Ejecutivo y del ámbito privado con las que se reunió se referían a Uruguay como un paisito. No podía entender ese concepto. No lograba explicarse el porqué de ese exceso de humildad que se repetía en cada uno de los encuentros en los que participaba, como si fuese un mantra nacional.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Para ella, que recorre distintos países del mundo como parte de su trabajo, Uruguay está muy lejos de ser un paisito. De acuerdo a los parámetros internacionales que maneja, la jerarca extranjera considera que nuestro país tiene todo el potencial como para ser de vanguardia en muchos aspectos y que está muy lejos de esa idea de pequeñez y debilidad.
Es muy atendible su punto de vista. Resulta lógico que a alguien que viaja desde tan lejos para visitar Uruguay le parezca algo extraño ese concepto tan generalizado por estas tierras de que no tenemos ni el tamaño ni la fuerza suficientes para trascender en el mundo. Porque, en comparación con otros países del planeta, Uruguay tiene una estabilidad política y económica envidiable para muchos y un tamaño superior al de varios. Además, está ubicado en medio de una región un tanto convulsionada, así que esa también es una ventaja comparativa con la que cuenta.
Lo que verdaderamente hay atrás de eso del paisito es una inacción un tanto exasperante que se ha ido apoderando de la idiosincrasia uruguaya. Asumir la pequeñez de esa manera sirve para mantenerse en una zona de confort, sin tener que moverse demasiado hacia un lado o hacia el otro ni protagonizar reformas profundas que permitan al país subir varios escalones en la escalera del desarrollo. Total, si así estamos bien, parece ser el espíritu reinante.
Pero este mismo concepto de paisito se podría utilizar de una forma opuesta. El no ser excesivamente grandes ni en territorio ni en población implica que nadie va a imaginar que nuestro objetivo es dominar el mundo y desplazar a las grandes potencias. Tenemos todo el espacio necesario como para ser un lugar de vanguardia, donde se hagan grandes experimentos tecnológicos, por ejemplo, o un hub de recepción de inversiones para entrar a América Latina.
Se trata solo de cambiar la actitud y de dejar atrás esa mentalidad pueblerina. De paisito, nada. Mejor creerse un país bisagra, un país modelo, un país de vanguardia, un país de referencia o un país de avanzada. El potencial está. Solo hace falta explotarlo lo máximo posible.
Ahora es el momento, además. Hay que reconocerle a este Poder Ejecutivo que, por las circunstancias en las que le tocó gobernar y por el impulso que está poniendo al tema, concretó el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea y también encamina otros tratados internacionales de gran importancia.
Desde hace varias décadas, Uruguay ha adoptado una especie de política de Estado para diversificar al máximo sus mercados, y ahora se están empezando a ver algunos de los frutos. Entrar de otra manera en el mapa mundial y regional, con la mayor cantidad posible de alianzas comerciales, hace la diferencia.
Está claro que esa es la apuesta del presidente Yamandú Orsi, del canciller Mario Lubetkin, del ministro de Economía, Gabriel Oddone, y también de varios de los principales jerarcas del gobierno. Pero no es lo que quieren algunos de sus aliados, como los integrantes del Partido Comunista y de otros sectores del Frente Amplio, ni tampoco muchos otros uruguayos. Abrirse demasiado al mundo lo ven como un riesgo para ese paisito que tanto defienden y abrazan. Cuanto más cerrado, mejor para ellos.
Doble batalla para quienes tienen que marcar el rumbo. Primero, en el plano interno y cultural, para erradicar ese concepto tan arraigado de paisito, y segundo, en el plano externo, para expandir los lazos comerciales por el mundo y hacer cada vez más débiles las fronteras. Ese tiene que ser el camino.