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‘Coach’ de sueños y taller de tantra: así se preparó Jessie Buckley para su desgarrador papel en ‘Hamnet’
La actriz irlandesa, ganadora del Globo de Oro a Mejor actriz y favorita al Oscar por su papel de Agnes, recurrió a una preparación que incluyó la canalización de sueños, talleres tántricos, junto con su coprotagonista, Paul Mescal, y aislamiento en el bosque
La actriz contó a la revista Elle que durante el rodaje tuvo algunas visiones nocturnas que necesitó interpretar y canalizar.
La interpretación de Jessie Buckley en la película Hamnet puede resultar tan conmovedora como difícil de soportar. Conviene estar preparado para ser atravesado por las emociones de una madre que no insinúa ni reprime. Que sufre con todo su cuerpo y su corazón.
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Para algunos críticos, la actriz irlandesa retrata el dolor y la esperanza de Agnes, esposa de William Shakespeare (Paul Mescal), con una intensidad pocas veces vista en la pantalla, una agudeza que la convirtió en favorita en esta temporada de premios: ganó el Globo de Oro a Mejor actriz y son altas las probabilidades de que también alce su primer premio Oscar.
Que Buckley esté logrando estrujar los corazones de la audiencia en este filme dirigido por Chloé Zhao basado en la novela de Maggie O’Farrell no es casual. La irlandesa tiene las credenciales necesarias y a la vista está que le sobra talento. Pero no se fía por completo ni de una cosa ni de la otra, sino que para cada rol se entrega como si se tratara del primero o el último de su carrera. Y el de Agnes para Hamnet no fue la excepción.
Entrega absoluta
Para ubicarse en la piel de la esposa de Shakespeare, en una trama que desplaza del centro al genio literario para centrarse en el duelo de Agnes tras la muerte de su hijo, Buckley emprendió una preparación física y emocional poco convencional, que incluye a una coach de sueños, talleres de tantra e inmersión en el bosque.
La actriz contó a la revista Elle que durante el rodaje tuvo algunas visiones nocturnas que necesitó interpretar y canalizar, debido a su fuerte relación con el papel de la madre que intenta salvar a su hijo: “Una enorme raya se te viene encima, tragándose algo que intentas salvar, atrapado tras una roca”, detalló a la revista estadounidense acerca del sueño. A raíz de estas visiones, Buckley comenzó a trabajar con Kim Gilligham, fundadora de Creative Dreamwork y reconocida coach de sueños en la industria, con el fin de que la ayudara a canalizar sus experiencias subconscientes en el trabajo con Hamnet. “A partir de los sueños, la imaginación, el cuerpo y la exploración colaborativa, la práctica ayuda a los artistas a acceder a una mayor profundidad, autenticidad y verdad emocional en su trabajo”, sostiene el sitio web de la coach.
Hamnet_-Jessie-Buckley
La directora hizo que los actores asistieran a un taller de tantra, una filosofía originada en India que vincula estrechamente las prácticas de yoga y la sexualidad.
Además, con el fin de llevar al máximo nivel la confianza corporal entre Buckley y su coprotagonista, Paul Mescal, la directora hizo que los actores asistieran a un taller de tantra, una filosofía originada en India que vincula estrechamente las prácticas de yoga y la sexualidad. La directora explicó que “se trata de cómo experimentar la vida a través de un espacio más corporal en lugar de la mente”, y que el objetivo del taller fue “brindar un espacio seguro para que Paul y Jessie encarnen su polaridad de género al extremo”. “Podría resultar incómodo en otros entornos, pero se trata de activar esa energía, y ver cómo interactúan entre sí”.
Buckley confesó que “los primeros tres minutos fueron terriblemente vergonzosos”, pero aclaró que todo fue “mucho más suave” de lo que puede imaginarse. “No lo consumamos”, aseguró entre risas a Vogue.
Más allá de lo propuesto por Zhao, entre los protagonistas y coterráneos surgió una química que Mescal define como “intuitiva, curiosa y sensual”, además de una amistad que durante el rodaje los llevó a pasar su tiempo bailando Abba en algún club de Nueva York.
Hamnet, Jessie Buckley
Como parte de su preparación personal, Buckley también optó por alejarse de cualquier entorno urbano durante el rodaje y aislarse en el bosque.
Como parte de su preparación personal, Buckley también optó por alejarse de cualquier entorno urbano durante el rodaje y aislarse en el bosque. “El bosque donde rodábamos era increíble. Recuerdo que me alojaron en un hotel muy raro, uno de esos con 10 restaurantes, y pensé: ‘No, no puedo estar aquí’”, comentó. Fue así que se alquiló una cabaña al borde del bosque, un lugar que le permitió sostener el mundo emocional del personaje.
La indicada
“Tan pronto como leí el libro pensé que tenía que ser ella”, dijo la directora de la película nominada a ocho premios Oscar, entre ellos a Mejor dirección y Mejor película.
La irlandesa tiene el currículum: al igual que Mescal, Buckley proviene de una formación teatral clásica, un entrenamiento fundamental para obras que requieren de tal intensidad emocional y corporal. Se formó en interpretación shakesperiana en la Real Academia de Arte Dramático de Londres, y su primera vez en las tablas fue en el mismísimo Globe Theatre, donde se rodó la escena final de Hamnet. Por todo esto, Chloé Zhao creyó que no había mejor persona para ubicarse en el centro de esta trágica historia familiar que dio origen a Hamlet. Y el tiempo parece estar dándole la razón.