A los 19 años volvió a Montevideo, donde desarrolló una intensa carrera en radio y televisión en el rol de una comunicadora que le “hablaba a la gente”, no solo a la audiencia, guiada por el compromiso personal de hacer un mundo mejor. Un día escuchó un llamado en radio El Espectador para jóvenes que desearan integrar el elenco de un radioteatro. “Me anoté. Quedamos cinco, entre ellos, un joven muy flaquito, con una voz estupenda y gran sentido del humor con el que enseguida hicimos muy buenas migas, porque además éramos los únicos jóvenes en el radioteatro. Con Júver nos divertíamos mucho, preciosa voz, muy bien impostada. Parecía serio y era una campanita”, recuerda. Debutó el 2 de mayo de 1952, y compartió escena, además de con un joven Júver Salcedo, con figuras como Élida Acosta y Floreal Cavalleri.
Un día, entre las grabaciones de los radioteatros, le pidieron inesperadamente que leyera un comercial durante una fonoplatea, un programa en vivo con público en el que se presentaba el cantante de boleros argentino Leo Marini. “Recuerdo que estaba apoyada en la baranda de la enorme escalera de la radio cuando de repente una persona me preguntó qué tenía que hacer en la siguiente media hora. Me dio un librito que estaba marcado, entré y leí las partes marcadas”. A pesar de su inexperiencia en comerciales y su nerviosismo, leyó el texto con tal eficacia que el cliente quedó muy impresionado y la agencia de publicidad la contrató de inmediato. Ese momento marcó el inicio de su carrera de locutora.
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Nelly Fernández, la ministra de Educación y Cultura Adela Reta y Cristina Morán en la actividad Imagen de la mujer y los medios, organizada por AMPU en la Intendencia de Montevideo.
Radio solidaria y voluntariado
Un hito en su vida sucedió en 1955 durante una epidemia de poliomielitis. El médico Ricardo Caritat, director de Ortopedia del Hospital Pereira Rossell, solicitó su ayuda. En el hospital y con el apoyo técnico de Radio Carve, fundó Radio Esperanza, que se transmitía a todas las salas. Durante tres años, Nelly se dedicó a esta causa valiéndose del micrófono para servir a los demás. Allí también inauguró el pabellón Oteiza de recreación para niños gravemente enfermos de polio. Esta experiencia, germen de su dedicación al voluntariado, le enseñó sobre la angustia, la desesperación, pero también sobre la alegría y la importancia de la empatía.
“¿Quién podía darles diversión a los niños que estaban internados? Yo no podía, pero por mi vinculación lograba algunos contactos. Uno de los que me apoyó con este proyecto fue Panchito Nolé, que con su piano nos acompañaba los sábados de tarde. Recuerdo que una vez vino Atahualpa Yupanqui y me preguntó cómo se llamaba el espectáculo, pero no tenía nombre. Y entonces me sugirió el nombre Radio Esperanza”.
Después de un período en el que se dedicó a su familia, Nelly regresó a la radio. “Me casé en el 63, me retiré a finales del 64 y volví en el 77 por invitación de Gloria (Levy, actriz, directora teatral y amiga suya) que hacía su programa en la 36. En los años que estuve sin trabajar, tuve a mi hija. ¿Era hija o radio?”.
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La comunicadora Nelly Fernández con los técnicos de Saeta TV Canal 10 en los inicios de la televisión en Uruguay, en 1956.
Pionera en la promoción de la Igualdad de derechos
La empatía y el compromiso por ayudar la llevó también a encontrarse con la periodista Silvia Tron, pionera en la lucha de los derechos de las mujeres. De carácter fuerte y exigente, “te hacía creer que los cambios eran posibles” y se dedicó a ayudar a los demás en busca de la justicia y la igualdad. “Siempre tuve el privilegio de estar rodeada por mujeres periodistas, que eran fantásticas pero opacadas por los hombres. Una de ellas era Silvia, una mujer con un temperamento excepcional, jefa de página de El Día, en 18 y Yaguarón. En ese momento yo trabajaba en CX 36, en 18 y Ejido, nos cruzábamos y me hipnotizó desde que la conocí”.
En 1975, la Organización de las Naciones Unidas marcó un momento histórico al declarar el Año Internacional de la Mujer y celebrar la primera Conferencia Mundial sobre la Mujer en Ciudad de México, en la que participaron más de mil representantes para discutir obstáculos y soluciones a la igualdad de las mujeres. A raíz de este acontecimiento se estableció el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer y el Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer entre 1976 y 1985. Como consecuencia, Silvia tuvo la iniciativa de organizar a las mujeres de los medios de comunicación y con Nelly fundaron la Asociación de Mujeres Periodistas del Uruguay (AMPU) para luchar por mejores condiciones y utilizar el micrófono, las cámaras y la palabra para promover la igualdad de derechos.
La asociación comenzó en 1980 con 23 periodistas, y llegaron a reunir a 72 afiliadas. Según recuerda, en esa época las mujeres periodistas eran principalmente “cronistas sociales”, las mujeres no participaban en temas políticos ni económicos, por lo tanto, AMPU se dedicó a relevar la situación de las mujeres en los medios para fomentar su inserción en lugares donde hasta ese momento no lograban acceder. “Al inicio, nuestra organización era ‘paqueta’, entre comillas porque las periodistas más conocidas eran las de las páginas sociales de todos los medios. Pero una de nuestras metas era que ningún tema nos pudiera resultar ajeno. Ni soñar que una mujer condujese un informativo de televisión; los hombres eran los únicos que conducían programas, salvo en Saeta, que Cristina Morán estaba al frente de La velada de los jueves, en el que yo también participé junto a otras mujeres. Lo que teníamos que hacer era tratar de empujar los techos. Sacar los techos de cristal”.
Los comentarios por lo bajo y la discriminación a las mujeres en los medios eran situaciones cotidianas. Sin embargo, Nelly no había tenido esos problemas en la radio, tuvo la posibilidad de asumir otras responsabilidades en la gerencia de programación e incluso rechazó algunos otros cargos. “Yo era muy buena como comunicadora, para explicar y para unir gente. No era que nosotras ignoráramos la posibilidad de un ascenso, ni se nos ocurría. Estábamos cómodas y hacíamos bien nuestro trabajo, pero Silvia (Tron) siempre estaba un paso más adelante”.
Yo era muy buena como comunicadora, para explicar y para unir gente. No era que nosotras ignoráramos la posibilidad de un ascenso, ni se nos ocurría. Estábamos cómodas y hacíamos bien nuestro trabajo, pero Silvia (Tron) siempre estaba un paso más adelante Yo era muy buena como comunicadora, para explicar y para unir gente. No era que nosotras ignoráramos la posibilidad de un ascenso, ni se nos ocurría. Estábamos cómodas y hacíamos bien nuestro trabajo, pero Silvia (Tron) siempre estaba un paso más adelante
Entre las acciones que promovieron desde AMPU, Nelly recuerda especialmente un programa en Canal 5 llamado Comunicación, en el que desafiaban la visión de que ellas solo eran “caras bonitas” en la pantalla. “Nosotras teníamos que demostrar que sabíamos y que podíamos hablar de cualquier tema: política, economía, ciencia, un programa hecho al mejor nivel. Nunca nos habían dejado conducir un programa así. ¡No habíamos sido discriminadas, qué esperanza!”, dice con ironía. “Tuvimos un récord, en seis años pasaron 67 periodistas mujeres, incluso grabamos con periodistas uruguayas que vivían en el exterior”. Nelly trabajó en televisión hasta 1993, en ese mismo programa, para luego dedicarse exclusivamente a la radio.
Como mujeres periodistas organizadas, en AMPU se dieron cuenta de que más allá de estar capacitadas para abordar cualquier tema o conducir un programa, necesitaban planificar su crecimiento. “Silvia decía que antes de hablar de política, teníamos que hablar de estrategia y para ello teníamos que prepararnos. Entonces invitó a María del Pilar de Burga Ferré, una argentina doctorada en Estrategias en Inglaterra, que nos dio unas charlas de estrategias, en especial para las mujeres. Y así nos organizamos, teníamos conocimientos, estábamos vinculadas, teníamos medios”.
Además, organizaron encuentros con otras mujeres referentes del mundo. La filósofa y activista francesa Simone Veil estuvo en Montevideo a instancias de AMPU. Como ministra de Salud de Francia, impulsó la histórica Ley Veil de 1975, que legalizaba la interrupción voluntaria del embarazo y marcó un punto de inflexión en los derechos de las mujeres.
“Después nos dedicamos a la parte de educación, porque hasta ese momento no había carrera de Comunicación, y al mismo tiempo empezamos a tratar de destacar a las mujeres políticas, que habían estado un poco soterradas. Incluso aprovechamos la visita de Hillary Clinton (en 1998), primera dama de Estados Unidos, para amplificar nuestro mensaje”.
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En el programa La velada de los jueves en Canal 10, conducido por Cristina Morán, Nelly Fernández participa en la entrevista al cantante Vinicius de Moraes.
La concertación programática
En 1984, con miras al retorno democrático, la jurista y política Adela Reta, que luego se convertiría en ministra de Educación en el gobierno de Julio María Sanguinetti, convocó a organizaciones de mujeres para trabajar en diferentes temas. AMPU formó parte del Grupo de Trabajo de la Condición de la Mujer dentro de la Concertación Nacional Programática (Conapro), que abordó la situación de la mujer, apoyada por consenso de las organizaciones sociales, empresariales y los cuatro partidos políticos (Partido Colorado, Partido Nacional, Frente Amplio y Unión Cívica).
“La mesa de la Condición de la Mujer se autorizó recién el 28 de diciembre de 1984. Empezamos a trabajar y no paramos hasta el 14 de febrero de 1985 para entregar los cinco documentos que elaboramos. Educación, cultura y medios de comunicación, Mujer y trabajo, Orden jurídico, Salud y Participación y mujer. Armamos proyectos para presentar en ese período legislativo. Teníamos muy pocas candidatas, una de ellas fue Raquel Macedo de Sheppard, que entró al Parlamento un mes como suplente del senador Luis Lacalle Herrera y presentó tres proyectos de ley, entre ellos, la Ley sobre Igualdad de Oportunidades y de Trato para Ambos Sexos en Materia Laboral, que es la ratificación del Convenio 100 de la Organización Internacional del Trabajo. Cuando se aprobó la ley, Raquel fue la primera ‘decapitada’ de Uruguay… Cuando Lacalle Herrera volvió al Senado estaba furioso. Ella nunca más volvió al Parlamento”.
Pero la lucha no se ha detenido. Hoy, Nelly sigue atenta a lo que sucede y se indigna. “Veo que las mujeres no protestan por sus derechos. Me pasó el otro día. Ya no puedo ir a una tienda de zapatos que me gusta porque veo a las chicas paradas todo el día. La última vez les dije: ‘ustedes tienen derechos’. Está la Ley de la Silla de 1918, promulgada por Batlle, que obliga a tener asientos para las empleadas para proteger su salud. Entonces les pregunto: ‘¿ustedes cómo hacen para descansar?’, y me contestan que se sientan en la tapa del wáter. Eso no puede estar pasando ahora”.
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Mayo de 1960, en el Victoria Plaza Hotel, presentación de la cantante Ella Fitzgerald. La acompañan el locutor Ignacio Pereyra, Ángel Ferretti, el embajador de Estados Unidos Robert Woodward, su esposa y Nelly Fernández.
Presente a los 96 años
Actualmente, Nelly sigue vinculada a Radio Centenario, a la que considera “su radio”. “Una amiga me dice que yo formo parte del inventario de la 36. Cuando entré por primera vez la definí como un apartamento con dos micrófonos. Después ya se le dio una fisonomía casi de radio con aislamiento del sonido exterior. ¿Cómo no va a ser mi radio? La gente de ahora es mi gente, son mis amigos, casi mi familia. Amor y respeto, eso lo recibo todos los días”.
Nelly abraza una vida “dispersa” motivada por su curiosidad y asumiendo los desafíos. “Que me quiten lo bailao”, resume sus años plenos de experiencias con el orgullo de lo vivido. Es una mujer que equilibra el pensamiento y el sentimiento, que ha transitado cada época como un acto de resistencia ante un mundo complejo, pero siempre impulsada por el compromiso y la esperanza.