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La actriz noruega es la protagonista de Valor sentimental, la nueva película de Joachim Trier que se estrena en cine y se postula como favorita al Oscar
Tirada en su cama, en uno de esos momentos en que la vocación parece un concepto frágil y poco fiable, la actriz noruega Renate Reinsve tuvo una crisis que pudo haber cambiado su destino por completo. Pensó, de verdad, en abandonar la actuación. Fantaseó con dedicarse a la carpintería, incluso con abrir una escuela para mujeres y niñas. Ese era su plan B. Sentía que el plan A —el de actuar— estaba a punto de naufragar. Pero resistió. Tanto que terminó en el centro del cine mundial.
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Reinsve nació en Solbergelva, un pequeño pueblo al sur de Noruega, en 1987. Su consagración llegó en 2021 con la película La peor persona del mundo, dirigida por el también noruego Joachim Trier. Ese papel le valió el premio a Mejor actriz en el Festival de Cannes y una nominación al Bafta (Premios de la Academia de Cine Británica).
Ahora, cuatro años después, vuelve a ocupar el centro de la escena con Valor sentimental, su tercera colaboración con Trier, que se estrena en los cines uruguayos este viernes 26 de diciembre y que ya la posiciona como una de las grandes favoritas a la nominación al Oscar.
Reinsve llegó a la actuación desde un lugar intuitivo, casi accidental. Creció rodeada de bosques, en un entorno donde el arte no era una conversación cotidiana y donde las emociones no se verbalizaban demasiado. Pero algo la empujó hacia la interpretación y la llevó a mudarse a Oslo para formarse en la Academia Nacional de Artes Dramáticas.
Antes de que llegaran los reconocimientos, hubo años de inestabilidad, trabajos ocasionales y una juventud marcada por el conflicto. Ella misma contó que fue expulsada de varios lugares: del colegio, de un grupo de girl scouts, del negocio familiar —su abuelo tenía una ferretería— y hasta de su propia casa. Se fue a vivir con su abuela y, más adelante, dejó Noruega para mudarse a Edimburgo, donde trabajó en el bar de un hostal hasta que se quedó sin dinero.
El único lugar del que nunca me pidieron que me fuera es la actuación. El único lugar del que nunca me pidieron que me fuera es la actuación.
“Me pidieron que me fuera de muchos lugares”, recordó la actriz en una entrevista reciente. “Era un caos total. Pero cada vez que pasaba, lo tomaba como una oportunidad. El único lugar del que nunca me pidieron que me fuera es la actuación”.
Casi como una paradoja, su primera aparición en el cine de Trier fue casi invisible. En Oslo, el 31 de agosto de 2011, su personaje (llamado Renate, como ella) tenía una sola línea de diálogo: “¡Vámonos de fiesta!”. Difícil imaginar entonces que una década más tarde el mismo director escribiría un papel entero pensando en ella, y que ese personaje la convertiría en la mejor actriz de Cannes.
El director noruego no solo confió en su talento, sino que además la observó con especial atención. La peor persona del mundo fue escrita para Reinsve. Julie, su protagonista, era una mujer treintañera atrapada en una crisis existencial, incapaz de decidir quién quería ser, atravesada por el amor, el deseo, el miedo al fracaso y la sensación persistente de estar mirando su propia vida desde afuera. La interpretación fue celebrada por su naturalidad, su humor melancólico y su honestidad emocional.
“Él ve cosas en mí que yo no veo en mí misma”, dijo Reinsve hace poco en el programa de televisión estadounidense de Seth Meyers. “Trabajar con Joachim también ha sido terapéutico para mí y para mi familia”, agregó.
Ese vínculo creativo volvió a ponerse a prueba en Valor sentimental, una película que marca un giro hacia territorios más oscuros y maduros. El filme, que este año ganó el Gran Premio del Jurado en Cannes, gira en torno a Gustav (Stellan Skarsgård), un director prestigioso que se encuentra en un momento de decadencia. Entre el alcoholismo y su torpeza emocional, intenta reconectar con sus hijas. Nora (Reinsve) es actriz de teatro y se niega a protagonizar la que podría ser la última película de su padre; Agnes (Inga Ibsdotter Lilleaas) observa ese vínculo fracturado desde un lugar más silencioso.
Para Reinsve, la historia no es ajena. En varias ocasiones habló con la prensa sobre sus relaciones familiares complejas y lo difícil que fue crecer sin herramientas para procesar sus emociones. Tal vez por eso su personaje de Nora resulta tan creíble: una mujer bloqueada, asustada ante la exposición emocional, paralizada por miedos que no siempre sabe nombrar.
“Para ser actriz tenés que abrir todo lo que hay en vos”, explicó en una entrevista. “Y cuando te abrís, sale todo. Eso puede ser muy incómodo. Pero si es incómodo, probablemente sea bueno”.
La actriz admite que suele llevarse los personajes a casa y que, durante el rodaje, la frontera entre su vida real y la ficción se vuelve borrosa. No se prepara físicamente para los papeles: trabaja desde la imaginación y la emoción. “El cuerpo no sabe distinguir entre lo que imaginás y lo que es real. Por eso esta profesión es un poco arriesgada”, dijo. “A veces veo la película terminada y pienso: ¿quién es esa?”, añadió.
SentimentalValue_Renate_Reinsve_Stellan_Skarsgard
Kasper Tuxen Andersen
Desde La peor persona del mundo, su carrera se expandió con criterio y sin apuro. Protagonizó A Different Man (Aaron Schimberg, 2024) junto con Sebastian Stan, participó en producciones europeas y estadounidenses, incursionó en el terror, trabajó en la serie Presunto inocente con Jake Gyllenhaal y evitó, hasta ahora, quedar encasillada en un único género o estilo actoral.
No parece interesarle la fama como fin en sí mismo ni el ascenso meteórico. Cuando, durante el último Festival de San Sebastián, alguien le deseó suerte de cara a los Oscar, se quedó en silencio. A sus 37 años, y tras participar en varios éxitos cinematográficos y televisivos, todavía se sonroja e incomoda cuando los periodistas la felicitan por sus logros o le hablan sobre las posibilidades de nuevos premios a su trabajo.