En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
“El Brasil está despertando”, escribió el senador blanco Sebastián da Silva en la noche del domingo 4 en su cuenta de X. Aún no se habían terminado de contar los votos, pero el legislador más activo y provocador que tiene el Partido Nacional en las redes sociales celebraba la ventaja de Flávio Bolsonaro sobre Lula en la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas. Si Bolsonaro logra la victoria en el balotaje, el continente sudamericano quedará casi todo pintado de azul.
Registrate gratis y seguí leyendo
Accedé a artículos gratuitos y newsletters de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Una serie de gobiernos de derecha o centroderecha avanza en una región que 20 años atrás había experimentado la marea rosa de la izquierda. Y si el péndulo se está moviendo ahora para el otro lado, ahí encontrará a un Da Silva que ya está surfeando la ola azul con su “derecha popular”. El senador recorre el Uruguay con un eslogan de campaña: “Da Silva te da la derecha”. Con esa premisa se reúne con actores locales de distintos puntos del territorio para escuchar sus planteos. Y aunque reconoce que por el vínculo del término con el pasado reciente, autodefinirse de derecha fue, en algún momento, “vergonzante” para el Partido Nacional, él se siente “libre de polvo y paja”. “Soy hijo de productores rurales que padecieron la dictadura como la mayoría de los uruguayos”.
¿Pero cuál es la derecha que busca encarnar Da Silva en un partido cuyo líder Luis Lacalle Pou suele apuntar al centro? “La que pone al hombre y la mujer de trabajo en el centro de las cosas”, respondió el senador a Búsqueda. Y afirmó que hay ahí un terreno liberado por la izquierda. “Ese es el desenfoque que tiene la izquierda hoy por hoy. Sobre todo porque se olvidó del centro marxista donde ellos siempre hicieron pie y se dedicaron a los ismos: el sindicalismo, los feminismos, los falsos ambientalismos. Y no al laburante que hoy es un foco de atracción solamente para sacarle impuestos”.
Da Silva aseguró que siente la “obligación de representar” al trabajador de clase media. “No vemos a esa gente que está en todas las esquinas del Uruguay, que tiene padecimiento en muchos de los servicios de un Estado que es perfecto para cobrar impuestos y es imperfecto a la hora de dar servicios. Ese es el clamor que uno escucha por ahí. Y es un dilema contemporáneo en donde las derechas dan más porvenir, dan más eficiencia, dan más seguridad. Orden y progreso”.
Si mira a la región, Da Silva está más emparentado con “la derecha bolsonarista”, que insistió en definirla como la más cercana al lema orden y progreso del filósofo francés Auguste Comte y que está inmortalizado en la bandera de Brasil. “Capaz es la derecha más parecida a esa derecha popular que uno imagina. Después está la derecha libertaria, que no sé si tiene muchos puntos de contacto conmigo”, dijo sobre la que gobierna en Argentina. De la derecha paraguaya destacó que es “una máquina, un imán de inversiones”, y de la chilena señaló que es “confesional y superconservadora”.
“Para mí, no es un tema prioritario ser un político confesional. Yo soy católico, pero no es un tema prioritario. Para mí, es un tema prioritario dejar de hablar de feminismo y que una mujer pueda salir a la calle sin que tenga miedo a que la roben”. Dijo que tampoco tiene “nada que ver” con la derecha colombiana o la de Perú. E insistió en un concepto: “Mi derecha es por el olvidado, la clase media, media baja, media alta, a la que todos los días los burócratas de turno se encargan de perfeccionar su forma de meterle la mano en el bolsillo”.
Una mega-LUC
En un Partido Nacional que ya parece tener su interna resuelta con el liderazgo de Lacalle Pou y una más que probable candidatura para 2030, Da Silva aseguró que se ríe si alguien lo ubica a él como candidato, pero a la misma vez se hace medir por la opinión pública. Hay un dato que suele compartir con cierto orgullo y es que un 13% de los encuestados en un informe privado realizado por la empresa Cifra respondió espontáneamente que es el legislador que mejor representa las ideas del Partido Nacional en el Parlamento. Abajo quedaron los otros mencionados: el senador Javier García (5%), la senadora Graciela Bianchi (3%) y el presidente del directorio blanco, Álvaro Delgado (3%).
Da Silva señaló que su rol para el 2030 es “la resistencia a este gobierno y acumular fuerza para ganar la elección”. Y cuestionó: “Es algo que lo tenemos que hacer, pero en el Partido Nacional hay mucha gente que está esperando que venga Luis para chuparle las medias y no está trabajando”.
La idea del senador con sus recorridas y su campaña personal es generar un movimiento de opinión pública que permita acceder otra vez al poder y promover al inicio del gobierno una “mega”-Ley de Urgente Consideración (LUC) para incidir en la futura administración “con pesos propios”. “Hay que recordar que Lacalle Pou fue muy aluvional. Y todos estamos diez años más viejos. El sentido de por qué estás haciendo esto va cambiando. Yo soy un convencido de que a este país mi generación tiene que darle los cambios radicales. Si no vamos a ser un país divino donde los ricos tienen una excelente calidad de vida y después la clase media va a estar todo el día a las corridas”.
Da Silva insistió en el concepto de desembarcar con una “mega”-LUC para “poner arriba de la mesa todos los temas”. “Comprarnos todos los problemas en el año 2030 y después sacarlos adelante. Para eso yo tengo que tener el peso suficiente para que esta idea se plasme en la realidad. ¿Por qué? Porque hay que ser drásticamente distinto a este gobierno del Frente Amplio. Hay que tener sentido del paso del tiempo. Hay que tener sentido de los cambios que están pasando. Hay que tener sentido de las oportunidades que estamos perdiendo”.