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    Muere Yayoi Kusama, la “reina de los lunares”

    Yayoi Kusama, una de las artistas contemporáneas más importantes de Japón, murió a los 97 años. Dedicó su vida a explorar el infinito a través de sus icónicos lunares, inspirados en las alucinaciones que marcaron su vida. Hoy, sus puntos, dispersos por el mundo, mantienen viva su huella y la hacen, de alguna manera, eterna

    “La Tierra es solo un lunar entre un millón de estrellas en el cosmos”, decía Yayoi Kusama, la artista japonesa que convirtió los lunares que aparecían en sus alucinaciones en el sello de sus pinturas e instalaciones, algunas de ellas vendidas por millones de dólares.

    De baja estatura y, en sus últimos años, reconocible por su corta peluca escarlata, Kusama murió a los 97 años en un hospital de Tokio. Falleció el 14 de agosto, según informó el Museo Yayoi Kusama, aunque la noticia se conoció recién el 27 de agosto.

    “Los lunares vuelan por todas partes: sobre mi vestido, el suelo, las cosas que llevo, por toda la casa, el techo. Y yo los pinto”, explicó a periodistas en 2017.

    Kusama habló abiertamente de los problemas de salud mental que atravesaron su vida y que también nutrieron su obra: pinturas cubiertas de lunares y salas de espejos infinitos que exploraban, una y otra vez, una misma idea: el infinito.

    Los lunares de una infancia difícil

    Sus visiones comenzaron en la infancia, entre los campos de flores de su familia en Matsumoto, Japón, donde nació el 22 de marzo de 1929. En medio del miedo que le provocaban aquellas alucinaciones, encontró refugio en el dibujo: las flores parecían multiplicarse o hablarle. Peonías, zinnias y calabazas se convirtieron así en motivos recurrentes de su obra.

    Kusama comenzó a pintar a los 10 años. “Lo que evitó que acabara con mi vida fue dibujar y crear arte”, declaró a Vogue Japan en 2014. “Al descubrir mi amor por el arte pude sobrevivir y seguir viviendo hasta hoy”.

    Pero su familia no compartía esa vocación. Su madre esperaba que, como hija menor de una familia adinerada, siguiera el camino tradicional de una joven de buena familia: casarse bien. Incluso destruyó algunos de sus materiales y obras.

    Su primer maestro, el pintor Kakei Hibino, reconoció su talento e intentó convencer a sus padres de que apoyaran su carrera artística. Más tarde estudió pintura tradicional japonesa en Kioto, una formación que consideraba demasiado conservadora.

    En respuesta a las restricciones familiares, Kusama se alejó del Nihonga y comenzó a explorar la abstracción, la repetición, las instalaciones y, posteriormente, las performances, lenguajes que terminarían definiendo su obra.

    De Japón a Nueva York

    Como mujer asiática se abrió paso en un mundo artístico estadounidense dominado entonces por hombres blancos. Dejó Japón en 1957 y se instaló primero en Seattle, donde expuso en la Zoe Dusanne Gallery. Llegó a Nueva York en junio de 1958.

    Un año después expuso en la Brata Gallery, donde presentó cinco grandes pinturas blancas de la serie Infinity Nets. Eran lienzos de gran formato cubiertos de extremo a extremo por diminutos arcos o redes blancas repetidas, sin un centro claro ni una figura dominante. Daban la impresión de que la superficie podía prolongarse indefinidamente.

    Así, Kusama comenzó a convertir en arte aquello que veía desde niña.

    Kusama y Warhol

    Kusama formó parte del mismo circuito de la vanguardia neoyorquina que Andy Warhol. Ambos participaron en una exposición colectiva de la Green Gallery en 1962.

    Un año después, presentó Aggregation: One Thousand Boats Show, una de sus primeras grandes instalaciones inmersivas. Una barca cubierta de formas fálicas blandas ocupaba la sala, cuyas paredes estaban empapeladas con 999 fotografías de la misma embarcación, creando una sensación de multiplicación infinita.

    El Stedelijk Museum ha señalado esta obra como una posible influencia en el posterior uso de imágenes repetidas a gran escala por parte de Warhol. Kusama acusaría después a Warhol y a otros artistas de apropiarse de ideas que ella había desarrollado previamente.

    En 1966 presentó Narcissus Garden, una instalación de cientos de esferas espejadas. Vestida con un kimono dorado, intentó venderlas a los visitantes por unos dos dólares cada una bajo un cartel que resumía su provocadora propuesta: “Su narcisismo en venta”.

    Regresar a Japón sin dejar de crear

    La ficción y la poesía también ocuparon un lugar en su vida, pero el deterioro de su salud mental la llevó a regresar a Japón en 1973. Cuatro años después ingresó voluntariamente en un hospital psiquiátrico de Tokio. Desde entonces, dividió sus días entre el hospital y su estudio cercano, al que acudía prácticamente a diario.

    Nunca dejó de crear.

    En 1993 representó a Japón en la Bienal de Venecia. Décadas más tarde, sus Infinity Mirror Rooms la convirtieron, especialmente desde los años 2010, en un fenómeno mundial que trascendió el circuito del arte contemporáneo.

    Su éxito también alcanzó el mercado: Untitled (Nets), de 1959, se vendió por 10,5 millones de dólares en 2022.

    Kusama murió después de recibir la Orden de la Cultura de Japón y la Orden de las Artes y las Letras de Francia. A lo largo de su vida también incursionó en la moda, la literatura y la performance, y llegó a autoproclamarse la “Suma Sacerdotisa de los Lunares”.

    “Durante una vida extraordinaria dedicada por completo a la creación artística, Kusama desarrolló una carrera de reconocimiento internacional como artista pionera de la vanguardia”, señaló el comunicado que confirmó su fallecimiento.

    Hacerse infinita

    La filosofía artística que denominó “autoaniquilación”, basada en la repetición obsesiva y la proliferación de motivos simples, se sintetiza en sus lunares.

    Los mismos puntos que Kusama decía ver sobre su vestido, el suelo, las paredes y su propio cuerpo están ahora dispersos por el mundo: en sus esculturas de calabazas, entre ellas la situada en Naoshima, conocida como la "isla del arte" de Japón; en sus salas infinitas y en sus instalaciones inmersivas.

    FUENTE:FRANCE24