Apenas una semana duró la tranquilidad en el mercado cambiario uruguayo. Nuevamente noticias referidas a Argentina, pero también el incierto panorama electoral en Brasil, hicieron cambiar de tendencia a la cotización del dólar.
Apenas una semana duró la tranquilidad en el mercado cambiario uruguayo. Nuevamente noticias referidas a Argentina, pero también el incierto panorama electoral en Brasil, hicieron cambiar de tendencia a la cotización del dólar.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl lunes 25, la plaza local había acumulado la mayor racha a la baja en la cotización en lo que va del año (seis jornadas consecutivas). El martes el mercado abrió con la noticia de la renuncia del presidente del Banco Central de Argentina y la reacción en la city porteña que se comenzaba a vislumbrar desde temprano. Se produjo un importante salto en la cotización al comienzo del día, que luego se fue moderando tras conocerse el nombre del sucesor.
Así ese martes, con un volumen de operativa de US$ 47,7 millones —el doble del promedio diario de la semana anterior—, el dólar entre instituciones financieras se negoció por encima de los $ 33.
Sin embargo, el miércoles 26 la cotización bajó a $ 32,943 en promedio, informó el Banco Central (BCU). Varias operaciones se cerraron a comienzo de la jornada a precios por debajo de los $ 33 —acompañando la tendencia del mercado brasileño—, pero luego que se informó una nueva suba de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos hubo negocios a valores otra vez más altos sobre el final de la tarde, comentó a Búsqueda un agente del mercado.
Para ese operador, la evolución del tipo de cambio en la plaza uruguaya en los próximos meses estará muy ligada a lo que ocurra en las elecciones de Brasil. “Octubre va a ser un mes clave para la región, con mucha volatilidad”, comentó. El 7 de ese mes será la primera vuelta, pero los sondeos de intención de voto no dan un ganador; un eventual balotaje será el 27 de octubre.
El operador estimó que si gana Fernando Haddad, el candidato de la izquierda que lidera las encuestas, “el dólar en Brasil se puede ir a 4,50 o 4,80 reales” (el miércoles 26 cotizó a 4,03); pero sería una “sobrerreacción” en primera instancia, para luego volver a cotizaciones incluso menores a las actuales. Y especuló que, frente a un escenario de ese tipo, el BCU va a “actuar para sacarle volatilidad al mercado uruguayo. Ya que tiene espalda para eso”.
Con estos movimientos, estimó que el dólar en Uruguay cerraría el año en valores de entre $ 33,50 y $ 34, o incluso por encima si el salto posterior a las elecciones brasileñas es superior de lo esperado.
Los analistas del sector privado que encuesta el BCU estiman —en mediana— que el tipo de cambio estará en $ 33,65 al finalizar 2018 y $ 36,54 para un año después, según la encuesta difundida el viernes 21.
En el circuito minorista, la cotización en pizarras del Banco República acompañó la evolución en el mercado mayorista. El miércoles 26 quedó en $ 32,30 la compra y $ 33,70 la venta.
El miércoles 26, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y Argentina anunciaron un nuevo acuerdo que ajusta el aprobado en julio. La negociación y los trascendidos acerca de su contenido generaron incertidumbre en los últimos días; la prensa argentina informó que se discutía la instauración de un nuevo esquema cambiario con el que los uruguayos mayores de 20 o 30 años están familiarizados: la “banda de flotación” o, técnicamente, crawling peg. Eso supone establecer un valor mínimo y otro máximo para el tipo de cambio que son garantizados por el banco central ya sea comprando o vendiendo todas las divisas que le pidan; Uruguay lo utilizó entre 1990 y junio de 2002, para luego pasar al régimen actual caracterizado por la libre oferta y demanda con intervenciones esporádicas de la autoridad monetaria (“flotación sucia”). Lo que era una versión se confirmó el miércoles 26. En la conferencia de prensa efectuada en Nueva York en la que se anunció el acuerdo, el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, informó que el gobierno argentino “mantiene el compromiso con el tipo de cambio flexible” aunque se incorporarán “elementos a la política monetaria que evitarán excesiva volatilidad”. Los detalles los dio minutos después, en Buenos Aires, el nuevo titular del Banco Central, Guido Sandleris: comprará divisas cuando baje de 34 pesos y venderá si llega a 44, pero con operaciones por hasta US$ 150 millones por jornada. Esa banda se irá ajustando diariamente a un ritmo de 3% mensual hasta fin de año. Por fuera de ese rango de precios es una “zona de no intervención” para la autoridad monetaria, explicó.
La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, comentó de forma muy general el punto cuando intervino en la conferencia junto a Dujovne. Para contener la inflación, las autoridades argentinas adoptarán un régimen de política monetaria “más fuerte, más simple y verificable, reemplazando el régimen de metas de inflación con un objetivo de base monetaria”, señaló. Este nuevo marco incluirá el “suministro de dinero y mantendrá las tasas de interés a corto plazo en sus niveles actualmente altos”, con el objetivo de reducir la inflación y las expectativas acerca de su evolución “de forma decisiva y rápida”, agregó.