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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl dilema de Venezuela para ingresar la ayuda humanitaria: hacia una especie de “vietnamización” o el sacrificio de su pueblo organizado para ingresarla mediante la vía de la “no violencia”.
1.Introducción. El título refiere a la “no violencia” como arma de lucha política contra la opresión político-militar sin crear un conflicto bélico generalizado entre los bandos en pugna, aplicada por uno de los grandes de la historia, que fue llamado “el Mahatma Gandhi” (Alma Grande). Fue el extraordinario personaje que más contribuyó a lograr la independencia de la India de uno de los más poderosos y duros imperios de la historia con el menor derramamiento de sangre india e inglesa. Me referiré a esta filosofía de lucha política para el caso de Venezuela, pensando que —quizás— pese a la distancia temporal y cultural que nos separa de la lucha por la independencia de la India, aún puede aprovecharse en algunas circunstancias en la eterna pugna entre la libertad y el despotismo para lograr la liberación de los pueblos oprimidos. Pocas cosas hay más engañosas para las personas y los pueblos que sufren diversas crisis (existenciales, psicológicas, emocionales, humanitarias, político-institucionales, etc.) que la falsa idea de estar acompañados por la solidaridad, sincera o aparente, de otras personas u otros pueblos representados, en este último caso, por sus respectivos gobiernos, aun en este mundo globalizado, y descansar en esa solidaridad en vez de confiar más en las propias “fuerzas de flaquezas” que siempre generan los pueblos sojuzgados. Las personas, cuando se abandonan o han sido abandonadas a la su suerte, pueden llegar a la marginación social o al suicidio por desesperación. En tanto, los pueblos, según lo indica la historia, no se marginan por sí solos ni se suicidan, porque pueden apostar a una liberación o a un sacrificio similar a una inmolación colectiva, luchando para salir de las crisis, al punto de preferir esta a una vida indigna e insoportable. Parece haber en la mayoría de las comunidades nacionales fuerzas dormidas o latentes que irrumpen como fenómeno colectivo cuando encuentran el liderazgo apropiado y democrático de una persona, un partido o un órgano institucional, o de todos ellos, es decir, una conducción inteligente, enérgica y con visión de futuro que los guíe hacia la superación de las crisis de la libertad y la pobreza. Por eso, de las peores situaciones comunitarias de opresión pueden surgir las fuerzas espirituales que llevan a esos pueblos a encontrar por sí mismos el camino correcto que necesitan transitar para poder superar las más grandes crisis que puedan padecer, como es el caso de Venezuela: la perversa asociación entre el despotismo criminal del poder político-militar de Maduro y la carencia de los elementos materiales básicos e imprescindibles para sustentar la vida de la mayoría de los ciudadanos. En efecto, han fracasado hasta ahora (afortunadamente), las veladas amenazas intervencionistas del gobierno de los EE.UU.; también las varias instancias de diálogo o negociación de la oposición venezolana con el régimen tiránico; ha sido inoperante la comunidad internacional organizada en las Naciones Unidas y, rotunda y vergonzosamente, ha fracasado —como era de esperar— el Mecanismo de Montevideo, propiciado por los gobiernos declarados neutrales de Uruguay y México (en cuya reciente reunión sumando más vergüenza y desnuda e infame demagogia de los gobiernos convocantes brilló por su ausencia toda preocupación por la calamitosa crisis humanitaria que sufre la mayoría del pueblo venezolano). Pero ahora están llegando a la frontera entre Colombia y Venezuela (Cúcuta) los primeros cargamentos de ayuda humanitaria en alimentos y medicinas para el pueblo venezolano, además de los que seguirán llegando. Empero, el desquiciado tirano Maduro hizo bloquear el puente de Tienditas, que une físicamente a esos dos países, marcando su cruel posición contraria a esa ayuda y planteando el difícil problema de cuál sería la forma de superar este impedimento, dado que se trata del lugar de ingreso a Venezuela de la ayuda humanitaria. Considerando, pues, que la oposición al régimen de Maduro, representada y cohesionada por la nueva figura política del presidente interino Sr. Guaidó, carece de fuerza militar para desbloquear forzadamente el puente binacional de ingreso y arrimar debidamente custodiada la ayuda humanitaria a los lugares de distribución a la población y centros hospitalarios, parecería que no queda más que admitir un dilema de hierro para Venezuela: la “vietnamización” que conllevaría una intervención militar externa (además del fortalecimiento del tirano que yá está acorralado) o la solución muy arriesgada y sacrificada, aunque ya transitada con total éxito, a que referiremos. 2. La resistencia pacífica o “no violenta” de la oposición venezolana como camino para vencer los crueles impedimentos puestos por el tirano Maduro al ingreso y distribución de la ayuda humanitaria al territorio venezolano, y, a la vez, resquebrajar de una vez por todas las Fuerzas Armadas (FF.AA.) que respaldan al tirano. Las noticias más recientes dan cuenta de los siguientes hechos: a) el viernes 8 de febrero una diputada de la Asamblea Nacional por la provincia venezolana de Táchira (fronteriza con Cúcuta, Colombia) informó que el gobierno de Guaidó estaba organizando grupos de voluntarios venezolanos para hacer frente al problema del ingreso a Venezuela de la ayuda humanitaria allegada a la frontera con Colombia y a su transporte y distribución interna. Sugirió la diputada que un inmenso contingente de voluntarios ciudadanos se haría cargo de semejante tarea, y afirmó que las FF.AA. que respaldan al tirano no emplearían la fuerza para impedirla en esas circunstancias. (CNN, conclusiones de Fernando del Rincón en entrevista a dicha diputada); b) el sábado 9 y el domingo 10 de febrero nos llegan declaraciones del presidente interino Guaidó en el mismo sentido que lo declarado por la diputada anterior al decir: “En los próximos días entrará la ayuda”, y la reiteración del déspota Maduro en su desquiciada posición de no recibir ayuda humanitaria y reclamar en cambio los fondos congelados de Venezuela en la banca estadounidense. Como si dichos fondos fueran una solución equivalente en las circunstancias que viven los venezolanos a la inmediata ayuda humanitaria que ya está a disposición de Venezuela en la frontera con Colombia, mientras las FF.AA., leales al dictador, se preparan para repeler una intervención militar de los Estados Unidos (EE.UU.) y c) por último, el presidente de EE.UU. declaró que la ayuda humanitaria “va a entrar” en Venezuela sin explicitar —significativamente— en qué forma entraría. 3. El dilema de hierro de Venezuela está —a nuestro juicio— claramente configurado. Aunque la situación sea extremadamente grave y compleja, y todavía no existan definiciones suficientemente explícitas y claras a favor de la vía “no violenta” de la oposición venezolana, el dilema de hierro del pueblo venezolano parece estar en potencia: o la ayuda humanitaria ingresa por la fuerza que emplearía el gobierno de los EE.UU. —en cuyo caso se produciría la total unidad y cohesión de las FF.AA. venezolanas bajo el mando del dictador Maduro para resistir la anunciada intervención, comenzando lo que podría llegar a ser la “vietnamización” del pueblo venezolano— o dicho ingreso se produce por la vía de la “no violencia”, como parece surgir de las declaraciones prerreferidas, mediante el duro, sacrificado y rápido trabajo de los grupos de voluntarios venezolanos desarmados dispuestos a formar un corredor humanitario, en lo que podría llegar a ser una epopeya histórica victoriosa que, además de paliar la crisis humanitaria por el esfuerzo de los propios venezolanos, podría privar al tirano Maduro de —por lo menos— gran parte de las FF.AA. (personal subalterno) que hasta ahora lo ha apoyado. Esto último debilitaría el único “factor de poder” que lo mantiene como presidente “de facto” y la posibilidad de que se lo perciba favorablemente a sus espúreos intereses como una víctima de los EE.UU. ¡Ojalá se cumpla esta última alternativa!
Dr. Luis Benjamín Manzoni Rubio
CI 1.785.089-6