La imagen es cinematográfica. Uno se asoma a alguno de los balcones de las escaleras del Clínicas y se encuentra con ese abismo que parece no terminar nunca, como si estuviera viendo una escena sacada de una película de Alfred Hitchcock. Desde lo alto de los 19 pisos del edificio, y por el hueco que queda en esa escalera caracol, muchas personas se han arrojado al vacío para quitarse la vida. Ha sido un tema frecuente y preocupante a lo largo de toda la historia del hospital: gente que se autoelimina en rincones de esa mole gris. Todos los años se registran entre tres y cuatro suicidios en las escaleras. La mayoría son pacientes, personas que están internadas hace tiempo, gente sin familia, explicó a Búsqueda Martín Esteche, funcionario del área de comunicación del Clínicas. Y agregó que por lo general estos eventos recrudecen sobre fin de año, en la época de las fiestas. En abril de este año, después de un tiempo siendo testigos del problema, las autoridades del centro de salud resolvieron colocar un sistema de redes para evitar los suicidios. Cada tres pisos hay una malla que impide el salto al vacío. La solución llegó bastante después que el diagnóstico. En una nota publicada por El País en 2013, Ana Estévez, encargada del departamento de Arquitectura del Clínicas, anunciaba que ya estaba diseñado y definido ese sistema, que, por razones de presupuesto, recién se pudo colocar en 2018.


