En su ya tradicional cita de verano, el miércoles 7, Itaú Uruguay reunió a clientes y autoridades del banco en una convocatoria que marca el pulso del inicio de año y concentra parte de la agenda institucional y social de la temporada en La Barra.
Más de 650 invitados provenientes de Uruguay, Brasil, Paraguay, Chile, Colombia, Argentina y Miami participaron de la reunión
En su ya tradicional cita de verano, el miércoles 7, Itaú Uruguay reunió a clientes y autoridades del banco en una convocatoria que marca el pulso del inicio de año y concentra parte de la agenda institucional y social de la temporada en La Barra.
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa convocatoria se realizó en la chacra La Yunta, un entorno natural privilegiado que acompañó una velada pensada para reencontrarse y proyectar. El espacio, inaugurado en 2014 y concebido por el arquitecto Javier Gentile, aportó el marco justo: arquitectura integrada al paisaje, piezas de arte contemporáneo y una atmósfera donde la naturaleza forma parte de la experiencia.
Más de 650 invitados provenientes de Uruguay, Brasil, Paraguay, Chile, Colombia, Argentina y Miami participaron de la reunión, junto con autoridades del banco, miembros del Comité Ejecutivo y equipos de Itaú Corporate e Itaú Personal Bank.
“Fue un encuentro para celebrar, encontrarnos con nuestros clientes y seguir consolidando la mirada regional de Itaú”, expresó el CEO de Itaú Uruguay, Agustín Tafernaberry, durante la recepción, al subrayar el valor del vínculo cercano con quienes acompañan el crecimiento de la institución.
Desde el atardecer, los invitados recorrieron los distintos espacios de La Yunta, compartieron un cóctel y disfrutaron de una noche distendida, atravesada por conversaciones, brindis y reencuentros. La propuesta gastronómica y la música acompañaron una puesta en escena sobria y cuidada, en diálogo con el paisaje y la identidad del lugar.
Hacia el final de la tarde apareció la lluvia, que no alteró el ánimo de la reunión. La gente se fue acomodando en los distintos espacios, las charlas se hicieron más largas y la noche siguió su curso entre copas y risas.