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Durante la caída del sol en La Barra, el artista Martín Pelenur recibió a un grupo de invitados en La Pecera, el espacio de producción y proyectos que fundó en 2016 con Santiago Aldabalde y que se consolidó como uno de los polos más activos del arte contemporáneo en Punta del Este. La jornada propuso un acercamiento íntimo a su pensamiento y a su obra: los asistentes recorrieron el espacio, observaron sus trabajos, compartieron algo para beber y conversaron con el artista mientras el día se despedía, el lunes 29 de diciembre.
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Artista visual y productor cultural, Pelenur desarrolla desde hace más de dos décadas una práctica sostenida, marcada por la repetición, el tiempo y el trabajo en serie. Para él, la pintura es mucho más que un resultado: es proceso, búsqueda y pensamiento en movimiento. “Mi trabajo es mucho más de procesos que de resultado”, explica. “Hay una especie de epifanía cuando encontrás algo que te obsesiona. Quedate ahí y metete a fondo”.
Su metodología nace en el taller, a partir de la repetición constante de gestos, materiales y procedimientos. “La pintura es una forma de pensamiento”, afirma. “Yo estoy pensando siempre en pintura, es una manera de pensar muy abstracta que tiene que ver con imágenes y con situaciones del mundo del pintor. Partís de una idea, ese chispazo inicial, pero nunca llegás a que la obra sea un calco de esa idea. En el proceso empiezan a surgir otras cosas, y ahí aparece la obra”.
Muchos de sus trabajos parten de ejercicios y procedimientos cíclicos, una estructura que le permite liberar la exploración. “De esa repetición empiezan a aparecer cosas. Vos te vas entrenando a estar conectado con tu medio y ahí aparecen grietas, accidentes, errores, y me parece que ahí está la magia”.
En sus series más recientes, como Bleeding Grids y Línea Merín, esa tensión entre control y accidente se vuelve central. Aunque el sistema es riguroso, Pelenur busca deliberadamente lo imprevisto. “Estoy esperando que suceda el accidente, porque ahí se abre un mundo nuevo. Tenés premisas, ideas, y de repente sucede algo que no estaba previsto. Ahí empieza otra serie, otro trabajo”.
La experiencia de las residencias artísticas en Nueva York también dejó huella en su producción. “Lleva un tiempo, no es inmediato. En las residencias empezás a absorber un contexto nuevo: vínculos, relaciones, ritmos, comidas, todo es información. Eso siempre es semilla de algo que aparece después. No es casual que, luego de esos cambios de contexto, empiece a hacer otras cosas”.
Hoy, su mayor desafío sigue siendo la materialidad. “Sigo más vinculado a los materiales. Me interesa encontrar algo que me obsesione y quedarme ahí, tratando de entender qué está pasando. Es una pregunta imposible, pero en ese intento se va generando conocimiento”.
Si tuviera que resumir esta experiencia para alguien que entra por primera vez en su universo, Pelenur lo dice con sencillez: “Que vea a un pintor que investiga sus materiales y que, a partir de esa investigación, vuelve a investigar otra vez. Que vea a alguien activo en su medio, buscando encontrar cosas”.