El registro no implicará un trámite extenso. El MSP pedirá “determinados datos” para saber si la herramienta se utiliza en un servicio de salud. Si el ministerio no hace observaciones, el proyecto quedará registrado. “La atención estará puesta especialmente en los casos en que el organismo considere que el uso de IA no debe permitirse”, explicó Márquez.
“Los prestadores están usando IA y lo hacen sin regulación alguna. Entonces, el ministerio por lo menos tiene que saber en qué la están usando. Lo primero que queremos con el registro es identificar lo que sabemos que no queremos y decirle ‘no’. Si hay alguien que está usando una consulta de psiquiatra por IA, le vamos a decir ‘no’”, detalló.
Márquez puso otro ejemplo con la circulación de las ambulancias. Un prestador podría utilizar IA para decidir hacia dónde enviar una ambulancia, pero el MSP entiende que esa decisión no es solamente logística, porque requiere evaluar qué necesita el paciente y qué recursos debe llevar la ambulancia. “Si un prestador hace la circulación de las ambulancias con IA, el MSP dirá ‘no’”, afirmó. Según explicó, un médico debe evaluar “a dónde manda primero la ambulancia, con qué la manda y a dónde la dirige”.
En otros casos, el rechazo del MSP no necesariamente será definitivo. “Si al analizar un proyecto el ministerio encuentra aspectos que deben corregirse, va a plantear observaciones al prestador para que las solucione y vuelva a utilizar la herramienta”, sostuvo el jerarca.
Rodrigo Márquez en su oficina del Ministerio de Salud Pública, en Montevideo.
Mauricio Zina / adhocFOTOS
La IA ya llegó a la atención médica
La IA ya se está usando en distintas áreas del sistema sanitario. Márquez señaló que existen aplicaciones en imagenología, que asisten en la detección y el diagnóstico de enfermedades, y que la Administración de los Servicios de Salud del Estado utiliza telesonografía (ecografía a distancia) y equipamiento de ecografía con sistemas de IA en distintos puntos del país, entre ellos, Guichón y la ciudad de Paysandú.
“En estos casos, la tecnología puede intervenir desde la toma de la imagen hasta una primera interpretación. Hace tamizaje, baja la imagen, la tipifica y, cuando la manda, por ejemplo, para el MSP, la manda preinformada”, explicó.
La IA también puede sugerir cómo obtener correctamente una imagen y realizar una preinterpretación antes de que el estudio llegue al técnico o al médico. Pero el objetivo del MSP “es que esa tecnología funcione como apoyo y no como sustituto del profesional”.
“Nosotros no vamos a pasar directamente a una IA que le diga a alguien si tiene que tomar algún psicofármaco”, dijo Márquez. La posición que plantea el ministerio es que las decisiones sanitarias relevantes deben mantener la intervención de una persona con formación adecuada.
Telesonografía en Uruguay.
Mides
El límite, la responsabilidad humana
El ministerio prepara además un manual de buenas prácticas para áreas como telesalud. En estos servicios, explicó Márquez, también deberá existir una intervención humana en el proceso. “Siempre tiene que intervenir un ser humano”, afirmó. La supervisión podrá darse “antes, durante o después del uso de la IA, según el tipo de servicio, pero debe haber una persona en el proceso”, agregó.
El director puso como ejemplo la experiencia del Hospital Italiano de Argentina, donde una herramienta de IA puede recibir consultas y derivarlas a un médico cuando detecta una duda o un caso que necesita la intervención de un profesional. Márquez explicó que, ante una duda, la herramienta puede consultar al médico antes de darle una respuesta al paciente. “Por ejemplo, la IA te dice ‘estoy entrenada, pero tengo duda porque este paciente tiene esto, aquello y lo otro’”, relató. A partir de esa consulta, “el médico puede responder tal cosa y la IA lo incorpora y responde, o el médico le puede decir ‘no le respondas, dámelo que yo me encargo’”.
El director general de Secretaría del MSP explicó que, aunque la IA ya puede intervenir en distintas etapas del proceso, “no puede sustituir la evaluación del médico”, que debe considerar la situación de cada paciente. “Acá está la casuística, lo social, el comportamiento del organismo humano, que no es siempre igual y que la IA no puede prever”, señaló Márquez.
Ese límite también plantea una pregunta sobre quién es responsable cuando una herramienta de IA interviene en una decisión relacionada con la salud. “Ahí hay una IA que no tiene responsabilidad”, señaló Márquez. Para el jerarca, la responsabilidad debe quedar siempre en una persona. “La responsabilidad siempre tiene que estar en el ser humano. Siempre”, afirmó.
En ese contexto, el MSP creará una comisión de ética, IA y salud para analizar los casos que planteen dudas sobre el uso de estas herramientas. Márquez explicó que “algunos de los proyectos que se registren ante el ministerio deberán pasar por esa comisión. La idea es analizar cada caso y definir cómo debe mantenerse la responsabilidad humana cuando la IA interviene en parte del proceso de atención”, recalcó.
En paralelo, el MSP terminará de elaborar un plan nacional de capacitación para las personas que utilicen IA en servicios de salud. “La idea es que la formación dependa del tipo de tecnología y servicio. Habrá conocimientos básicos sobre IA y capacitaciones específicas para áreas como telesalud”, detalló Márquez, aunque aclaró que algunos servicios requerirán conocimientos más especializados.
Ministerio de Salud Pública en Montevideo.
Mauricio Zina / adhocFOTOS
Una nueva gestión del MSP
El avance de la IA no quedará limitado a la atención sanitaria. El MSP también está desarrollando herramientas para utilizarla en su propia gestión. Márquez aseguró que el ministerio quiere pasar directamente de sus sistemas actuales a soluciones basadas en IA, en lugar de seguir haciendo “pequeñas actualizaciones tecnológicas”.
“Yo no quiero avanzar más con lo que tenemos armado. Necesitamos pasar todo a IA”, dijo. La idea es aprovechar que el MSP tiene sus expedientes digitalizados para automatizar tareas que hoy requieren muchas horas de trabajo de funcionarios.
“Uno de los objetivos es que una IA pueda analizar expedientes, identificar información relevante y hasta generar propuestas normativas y no demore 10 horas en hacerlo”, planteó.
El ministerio también estudia usar IA para revisar los registros sanitarios y determinar cuáles realmente necesitan seguir registrados y cuáles podrían dejar de estarlo. Márquez puso como ejemplo “los 200 registros” que encontraron al revisar los atrasos del ministerio y que, según explicó, corresponden a productos que no necesariamente necesitan ese trámite. “La IA podría ayudar a analizar la información y detectar cuáles casos podrían quedar fuera del registro”, aseguró.
Pero incluso en estos procesos administrativos el control humano seguirá siendo necesario. Márquez explicó que la IA puede analizar la información y devolver observaciones, pero luego “se necesita al técnico”. La ventaja, señaló, “es que permitirá liberar a profesionales que hoy dedican buena parte de su tiempo a tareas administrativas”.