¡Hola !

En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
$ Al año*
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

¡Hola !

En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
$ por 3 meses*
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
* A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
stopper description + stopper description

Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

Suscribite a Búsqueda
DESDE

UYU

299

/mes*

* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

¡Hola !

El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

La subvalorada virtud de navegar los cambios con gracia y elegancia

La vida es cambio, dicen, y aun así, nos aferramos a lo conocido, repetimos hábitos compulsivamente y les ponemos el pecho ilusamente a vientos imparables; en estas películas (y una serie) hay personajes inflexibles, hay otros de alta adaptabilidad y hay algunos que, como la mayoría de nosotros, hacen lo que pueden

Editora de Galería

Yoo Man-su lleva una vida perfecta, en una casa perfecta con una esposa perfecta, hijos perfectos y hasta perros perfectos. Tiene también un trabajo perfecto, que desempeña desde hace 25 años en una empresa fabricante de papel. Es experto en papel, y cuando lo despiden se da cuenta de que ese nicho es demasiado pequeño, que hay menos vacantes que especialistas disponibles. Pero Yoo Man-su está determinado a mantener su estilo de vida, así que para lograrlo decide eliminar la competencia en su área de expertise. La película del surcoreano Park Chan-wook No hay otra opción (estuvo nominada al León de Oro en Venecia y ganó el premio a Mejor película en Toronto; está en Mubi) es un retrato satírico de lo perverso del mercado laboral, pero también planta por ahí la siguiente pregunta: ¿de qué somos capaces para mantener todo como está? Yo, a veces, soy capaz de mucho.

No hay otra opción
No hay otra opción.

No hay otra opción.

Soy Patricia Mántaras, periodista y editora de Galería. Espero que marzo no te haya atropellado con toda su virulencia y te encuentres bien, en tu eje todavía, que ya es mucho. Me podés escribir con comentarios o sugerencias a [email protected]. Estaré encantada de leerte y responderte.

Atómicos o colosales

Cada día es una sucesión repetida de hábitos. Desde que ponemos el primer pie en la pantufla, ojota o el suelo hasta que levantamos el último pie para meterlo en la cama hasta el día siguiente. A (la mayoría de) los humanos nos gusta lo predecible, anticipar lo que viene para poder prepararnos.

Nuestro mundo tiene que tener cierto grado de certezas, por eso, en momentos complicados preferimos volver a mirar una película que ya vimos en vez de elegir una nueva. La sensación de control da tranquilidad, ¿o no? Pero es muy engañosa. No me quiero poner filosófica, pero lo cierto es que no tenemos poder más allá de nosotros mismos. Y ni siquiera.

Desde los hábitos más pequeños a los más grandes nos dan seguridad. Es tan fuerte el poder del hábito, lo atraídos que nos sentimos hacia él, que más de 20 millones de personas compraron el libro Hábitos atómicos, de James Clear, para aprender a deshacerse de algunos de ellos.

A veces, de lo que se quiere deshacer uno es del tedio de una rutina completa. O de una vida. Y lo hacemos a puro volantazo, sin pensar mucho en los coletazos. Hace tiempo vi La tierra de hábitos constantes (está en Netflix) y me gustó más que ahora. La recordaba distinta, les habrá pasado con alguna película. Igual vale la pena verla, y viene muy a cuento de este tema. Cuando empieza, Anders (Ben Mendelsohn) y Helene (Edie Falco) ya están separados y él está equipando su casa nueva. Lo vemos medio perdido en una tienda enorme mirando una estantería eterna de toallas ordenadas por color. La visión de esa pared-arcoíris es entre gratificante y desmoralizante. No compra ninguna.

La tierra de los hábitos constantes
La tierra de hábitos constantes.

La tierra de hábitos constantes.

La cosa es así: él fue el de la idea de divorciarse, jubilarse y cambiar de vida, y ahora no tiene idea de dónde está parado ni para qué quería tanta libertad. Ella, mientras tanto, también procesa ese cambio que no buscó pero llegó igual. Está en una relación estable con un señor que no la atrae tanto pero es sólido como una roca, y a la vez trata de asumir que su hijo ya es adulto. “Me acerco a limpiarle algo de la cara y me doy cuenta: ‘es cierto, es un hombre’”, le comenta a una amiga. Y permítanme saltar así a este tema: ¡cómo la entiendo! Qué difícil ese cambio para las madres; es un pequeño duelo decirle adiós al niño. Qué contradictorios somos: primero estamos apurados para que crezcan, que sean más independientes, que no nos necesiten tanto. Después queremos que no crezcan más. El otro día leí que al cumplir 12 años un niño compartió con su madre aproximadamente el 75% del tiempo que va a compartir con ella en toda su vida. Me costó recuperarme del dato casi tanto como me cuestan los cambios.

Otro fanático de los hábitos es Stevens (Anthony Hopkins, nominado al Oscar y ganador del Bafta por su interpretación) en Lo que queda del día. La pulcritud, el orden y la corrección de toda índole rigen la vida de este mayordomo, devoto de su trabajo y más leal a su empleador que a sí mismo. Su riguroso y organizado transcurrir corre peligro cuando llega Miss Kenton (Emma Thompson), la nueva ama de llaves, que parece ser la primera mujer que puede hacer tambalear su estructura. Pero la de él es demasiado rígida para entregarse al fluir del viento.

Giros del destino

“La vida te da sorpresas”, ya lo dijo Rubén Blades. Entonces, hacés lo que podés. En La reconstrucción, de Juan Taratuto, a Eduardo (Diego Peretti) se le muere su gran amigo. Vivía en Ushuaia, atendía una tienda de souvenirs y tenía una esposa y dos hijas. Una existencia diametralmente opuesta a la de Eduardo: un hombre soltero y solitario, con algo de ermitaño. Casi contra su voluntad pero siguiendo un mandato moral muy propio, acompaña a esa familia en el duelo y a puros golpes y flechazos se vuelve una pieza más de esa nueva construcción.

Otro que recibe una terrible noticia es Walter White (Bryan Cranston) en la serie Breaking Bad (está en Netflix; si no la viste, empezala y no te rindas después del primer capítulo; para algunos, es el mejor, pero a mí me resultó una introducción al tema demasiado fuerte). La serie (ganadora de 16 Emmy y dos Globo de Oro) es el resumen más definitivo, extremo y rotundo de lo que es una verdadera salida de la zona de confort. En una frase, lo que le ocurre a Walter —un profesor de química de clase media, casado y con un hijo— es que le diagnostican un cáncer de pulmón muy severo e inoperable y decide guardar el secreto y ponerse a “cocinar” metanfetaminas para pagarse el tratamiento y asegurar el futuro de su familia. Así, en una transformación épica que tiene nuevos añadidos cada temporada, este profesor tímido y respetable se vuelve un temible traficante.

walter-white-bryan-cranston-breaking-bad
Breaking Bad.

Breaking Bad.

Pensando en esto de las noticias que cambian la vida, me acordé de Viudas (está en Disney+), otra película argentina; pero esta es de Marcos Carnevale. Una de las viudas, la viuda legal, es Elena (Graciela Borges); la otra, la clandestina, es Adela (Valeria Bertuccelli). Las dos se conocen en el sanatorio, cuando el hombre que comparten está a punto de morir. Lo que las une después no es solo el dolor común, es también la soledad de ambas, y la generosidad de una y la vulnerabilidad de la otra. Ese vínculo tan poco evidente que surge es una demostración de que se puede encontrar un hogar en los corazones más inusitados.

Si la vida te da limones

“Cambia lo superficial/ Cambia también lo profundo/ Cambia el modo de pensar/ Cambia todo en este mundo/ Cambia el clima con los años/ (...) Cambia el sentir un amante/ Cambia el rumbo el caminante/ Aunque esto le cause daño/ Y así como todo cambia/ Que yo cambie no es extraño”, canta Mercedes Sosa en esa canción que cuanto más tiempo pasa, más sentido le encuentro.

Juliette (Kristin Scott Thomas) vuelve a la vida después de estar 15 años presa. Nadie la espera afuera, solo su hermana, que en ese tiempo formó una familia y tuvo hijos. La recibe con el amor obligado del vínculo y la desconfianza de no saber del todo quién es esa mujer que hoy duerme en una habitación de su casa. La complicidad reaparece a veces, y entonces nada parece haber cambiado; cuando no, son solo dos mujeres con fisonomía y ADN similares. Lo que prevalece, por suerte, es la ternura que queda de lo que construyeron en la infancia, una edificación no tan voluble a los temporales que más tarde les trajo la vida. Hace mucho que te quiero, de Philippe Claudel, ganó el Premio del Jurado en el Festival de Berlín y el Bafta a Mejor filme de habla no inglesa.

Hace mucho que te quiero 2
Hace mucho que te quiero.

Hace mucho que te quiero.

También al afuera se tiene que acostumbrar Chris (Jay Duplass), un exconvicto que recupera su libertad después de 20 años y que es el protagonista de Outside in (está en Netflix). Una exprofesora suya de la secundaria, Carol (de nuevo Edie Falco), ha sido su contacto con la realidad todo ese tiempo, y también su confidente; al salir, está claro que es la única persona que puede ayudarlo a reinsertarse en la sociedad. Pero ella es claramente mayor, y está casada, y tiene una hija adolescente. En ese proceso de adaptación tan difícil (ha pasado más años de su vida dentro de la cárcel que fuera), Chris confunde el maternalismo de Carol con interés romántico, y se aferra demasiado a esa mujer amorosa, que es su único refugio en la vida.

Esta película, en particular, la que dejé para el final, me hace ver las bondades de ser una persona de alta adaptabilidad. El personaje de Richard Jenkins en El visitante lo es. Encuentro tan extraordinaria su reacción, tan sabia su apertura. Walter (Jenkins) es un viudo y solitario profesor que viaja a Nueva York a dar una charla. Cuando llega con sus valijas al departamento (que es suyo, pero suele tener cerrado porque vive y trabaja en Connecticut), descubre que hay una pareja de inmigrantes instalada: alguien, un estafador, se hizo pasar por el dueño y se los alquiló. En vez de echarlos, al ver que no tienen a donde ir, Walter los invita a quedarse unos días mientras encuentran otro lugar. Gracias a ese pequeño gesto descubre el yembé, el tambor africano que toca Tarek, el joven, y es un espectáculo maravilloso ser testigo de cómo este hombre encuentra una nueva pasión y empieza un nuevo capítulo en su vida. Richard Jenkins estuvo nominado al Oscar a Mejor actor por este papel, y a los Film Independent Spirit Awards.

En plena pandemia consulté al filósofo Luca Beviacqua para una nota sobre cómo cambiaría el saludo entre las personas, si se perdería el beso, y él me dijo: “La aceptación de un cambio siempre es un punto delicado para el ser humano. Pero también hay que diferenciar entre cambio y evolución”.

Cuando arrasa el viento del cambio a veces es difícil saber si llega en pos de la evolución o es simplemente una tormenta con secuelas. Algunas estructuras quedan en pie. Otras no sobreviven. No hay mucho que hacer a veces más que activar el sistema de adaptación a las nuevas circunstancias. Y tal vez, la próxima vez que el viento sople fuerte, podamos solo cerrar los ojos y sentirlo en la cara.

Te recomiendo unas lecturas antes de que sigas con tus actividades de domingo. A punto de terminarse el Mes de la Mujer, Carolina Villamonte escribió su editorial sobre la desigualdad de género en los estudios clínicos y, por tanto, en la medicina; Rosana Zinola habló de la desigualdad en el mercado laboral con Florencia Herrera, presidenta de OMEU, y dedicamos nuestra tapa del jueves a Autumn Durald Arkapaw, que hizo historia al ser la primera mujer directora de Fotografía en ganar un Oscar en esa categoría.

// Leer el objeto desde localStorage