El sector audiovisual uruguayo despidió esta semana a Fabián Oliver, sonidista, docente y artista, quien falleció esta semana. Su trabajo está en la base sonora de buena parte del cine uruguayo de las últimas tres décadas.
Trabajó en títulos fundamentales del cine nacional a lo largo de tres décadas y fue docente, fotógrafo y artista
El sector audiovisual uruguayo despidió esta semana a Fabián Oliver, sonidista, docente y artista, quien falleció esta semana. Su trabajo está en la base sonora de buena parte del cine uruguayo de las últimas tres décadas.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáNació en 1964. Estudió arquitectura y fotografía en Uruguay en los años 80 —obtuvo el Premio Nacional de Artes Plásticas en fotografía en 1989— antes de formarse en sonido para cine en Francia entre 1989 y 1991. Esa trayectoria marcó su forma de ejercer el oficio, pensando en los espacios antes de habitarlos. Quienes trabajaron con él lo recordaron, a través de las redes sociales, como alguien que proponía con entusiasmo y exigía con convicción. Esa actitud lo convirtió en referencia no solo dentro del aula, sino también desde el set.
Entre las películas en que trabajó figuran El viaje hacia el mar (2003), La sociedad de la nieve —el documental de Gonzalo Arijón, de 2007—, El cuarto de Leo (2009), Mal día para pescar (2009), Artigas, la Redota (2011), La demora (2012), Mr. Kaplan (2014), Así habló el cambista (2019) y Milonga (2023), además de coproducciones internacionales como Utama (2022) y series como Porno y helado y Cromañón. Fue también docente en la Escuela de Cine del Uruguay y en Dodecá, donde acompañó a varias generaciones de técnicos que hoy ejercen el sonido directo en Uruguay.
Se desarrolló además como artista plástico y fotógrafo, con exposiciones en Uruguay y Francia durante los años 90 e instalaciones sonoras que cruzaron ambas disciplinas.