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‘Mussolini: Hijo del siglo’, miniserie sobre Benito Mussolini en Mubi
Il signor cinico: el actor italiano Luca Marinelli interpreta con gran maestría a el Duce en esta coproducción de Estados Unidos, Italia y Francia, dirigida por Joe Wright
Aviso a los navegantes: combinar la excelente miniserie Mussolini: Hijo del siglo, disponible en la plataforma Mubi, con la lectura de la prensa mundial de este 2026 puede provocar depresión. Viendo la serie es imposible no reconocer —cien años después— las abundantes similitudes (y diferencias, claro) entre el presidente estadounidense Donald Trump y el ex primer ministro de Italia Benito Mussolini.
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El Duce comenzó siendo un socialista republicano, llegó a creerse más que Napoleón —un simple general, según él— luego fue fusilado y colgado de los tobillos por partisanos al final de la II Guerra Mundial.
Se trató de una personalidad que marcó su época usando el terror. Permaneció más de veinte años en el poder, primero electo y luego como dictador, desde el cual provocó un enorme fervor nacionalista, estableció orden a favor de los grandes capitales, causó dolor a muchos de sus compatriotas y en general despreció a la condición humana.
No son pocos los que piensan que el mundo está ante una nueva versión de aquel régimen de las camisas negras, también encarnado por las pardas de Adolfo Hitler en Alemania. Por ejemplo, a comienzos de enero, un artículo de la escritora estadounidense Siri Hustvedt (viuda del escritor Paul Auster) propuso dejar los eufemismos y llamar fascista a la administración Trump.
En la serie, con efectos bien logrados, hay mucha violencia, bombas, revólveres y cuchillos usados sin piedad por paramilitares, porque al comienzo el Estado no estaba controlado en su totalidad por los fascistas.
Durante los ocho capítulos —que tienen una escenografía teatral y de época, pero a su vez moderna, con efectos originales que no desentonan con el ambiente— hay diálogos y escenas muy fuertes, bien construidas, creíbles. Y sexo, junto con otros momentos de la vida cotidiana del Duce, a quien se lo ve moverse solo, de un lado para otro, arrogante, seguro, sin capangas. Apenas, a veces, con un chofer.
El papel de Mussolini es interpretado con gran maestría por Luca Marinelli, un actor italiano de 41años que ha obtenido varios premios en el Festival de Venezia, entre ellos, el David de Donatello como Mejor actor no protagónico por Lo llamaban Jeeg Robot y la Coppa Volpi, por mejor interpretación masculina en Martin Eden, basada en la novela de Jack London.
Marinelli copa literalmente la escena en la original y plástica coproducción de Estados Unidos, Italia y Francia, con episodios de unos 55 minutos cada uno. La miniserie es dirigida por el británico Joe Wright (Las horas más oscuras, sobre Winston Churchill y Orgullo y prejuicio, entre otras), fue presentada en Venezia en 2024, se ocupa de la época inicial de la vida política del Duce y está basada en el primer tomo de la novela de Antonio Scurati.
Antonio Scurati El hijo del siglo
Las tres partes de la obra de Scurati fueron editadas en castellano por Alfaguara: el primer tomo con título M: el hijo del siglo, el segundo como M: la hora del destino y el tercero como M: los últimos días de Europa. Una nueva temporada de la serie —obviamente, por motivos políticos— es posible que no reúna los fondos necesarios.
De socialista a duce fasci
Duce viene del latín y significa “líder”. Fascista viene de fascio (fasci, en plural) que significa “haz” y alude al símbolo romano de varas atadas con un hacha que representaba el poder del Estado.
En 1921, el Fasci Italiani di Combattimento logró 35 diputados, siete veces más que dos años antes en Milán, donde se había lanzado el movimiento.
Mussolini provenía del socialismo, había combatido a la monarquía de la Casa de Saboya liderada por Víctor Manuel III y llegado a ser director del diario partidario Avanti. Su deriva nacionalista y a favor del ingreso de Italia en la Primera Guerra Mundial lo alejó de la izquierda, lo acercó al rey y lo llevó a fundar Il Popolo d’Italia, un nuevo periódico desde el cual desplegó su táctica, casi siempre sangrienta y al borde del abismo.
Luego, herido por un mortero en el campo de batalla y ascendido a cabo, vio cómo aumentaba su popularidad. En el proceso de fundación de su propio medio estuvo acompañado de Ida Dalser, con la que se casó y tuvo un hijo al que nunca reconoció.
A diferencia de la película Vincere, de Marco Bellocchio, en la serie Dalser aparece solo fugazmente tratando de vincular al hijo con su padre, algo que irritaba al Duce, que para ese entonces había anulado el matrimonio y se había casado con la más clásica Rachele Guidi, con quien tuvo cinco hijos.
Mientras Rachele seguía cuidando la familia en un pobre conventillo, en Roma y Milán Benito mantenía una muy fuerte relación de amantes con Margherita Scarfatti (interpretada en la serie por Barbara Chichiarelli), una judía casada que se convirtió, durante los primeros tiempos, en su principal asesora, al mismo nivel que Cesare Rossi, para construir el partido y llegar al poder.
La trama transcurre con vértigo, llena de canciones épicas que transmiten el odio y el resentimiento, una eficaz escenografía de época y una música moderna y muy realista, mientras el estupendo Marinelli rompe cada tanto, sobre todo al comienzo, la cuarta pared y mira cómplice a la cámara para explicar de manera cínica lo que está pasando o lo que va a pasar en la próxima escena.
Todo comienza con mucha fuerza cuando él mismo se presenta, el 23 de marzo de 1919 a sus 35 años: “Me llamo Mussolini Benito Amilcare Andrea. (…) Le debo mi nombre a las convicciones socialistas de mi padre: Andrea, como Andrea Costa, fundador del Partido Socialista Revolucionario de Romaña; Amilcare como Amilcare Cipriani, un patriota, aventurero, socialista y anarquista convencido, y Benito como Benito Juárez, revolucionario y primer indígena en ser presidente de México”.
El guion deja claro que el Benito de la Emilia Romaña desprecia a su tocayo mexicano, indígena y de baja estatura, salvo porque hizo una revolución, y también, aunque un poco lo respeta, a Giacommo Matteoti, el socialista que denunció sin miedo en el Parlamento la violencia y la manipulación de las elecciones, hasta que fue secuestrado y asesinado por los fascistas.
Embed - MUSSOLINI: HIJO DEL SIGLO | Tráiler Oficial | Septiembre 10 en MUBI
Antes de la famosa Marcha sobre Roma, Mussolini alternaba la redacción del periódico con las mujeres, sobre todo con la lúcida Margherita, pero por su cama pasaron un montón. También asistía con frecuencia a reuniones, llenas de humo de tabaco y consumo de alcohol, en las que buscó dominar a los perros desenfrenados: los miembros del movimiento fascista. Ese movimiento iba creciendo a raíz de la crisis económica que vivía el país y la decepción de ganar la guerra sin haber obtenido demasiado.
En esa época, Benito competía en nacionalismo con el novelista, poeta y militar destacado Gabrielle D’ Anunzzio. Y Mussolini, el hijo de un humilde herrero, no duda en quitarse de encima cualquier competencia o molestia.
El destino de los que rodearon al Duce fue trágico. Unos años después de haber terminado por su iniciativa con Mussolini, la propia Margherita debió salir del país para evitar las leyes raciales. Recaló en Montevideo, donde residió desde 1939 hasta finalizada la Segunda Guerra, pero eso no aparece, al menos en esta primera temporada de la serie, ni tampoco en la película Abajo el telón (The Cradle Will Rock), en la que la experiodista cultural del periódico Avanti es interpretada por Susan Sarandon.