Desde São Paulo, donde recibió los resultados, Lula agradeció a sus seguidores. “Ganamos estas elecciones junto con el pueblo brasileño”, declaró.
En Río de Janeiro, Bolsonaro tuvo otro tono. “Es imposible reconocer” la victoria de Lula por la decisión del juez de ampliar en dos horas el horario de votación, justificó.
El movimiento popular en defensa a la democracia
El día de las elecciones también se caracterizó por una alta participación electoral, con la mayor disminución en la abstención entre la primera y la segunda vuelta de unas elecciones presidenciales desde 1989.
Desde São Paulo, el presidente reelegido agradeció al “pueblo brasileño por su generosidad, y a los jóvenes que salieron a las calles para defender la democracia”.
Según Bruna Cavalcanti, profesora de Relaciones Internacionales y Ciencia Política en la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), el papel de los jóvenes fue uno de los motores de la victoria de Lula en estos comicios. “Los resultados de primera vuelta quedaron como un choque para muchos y de allí, nació un movimiento clave para la victoria de Lula. Muchas personas, sobre todo jóvenes salieron a las calles”, explica.
“Estas personas sintieron que sus derechos estaban amenazados por una potencial victoria de Flávio Bolsonaro y salieron en defensa de estos derechos y de la democracia. Esto reavivó la campaña de Lula”, añade la profesora.
El periodista y escritor brasileño Denis R. Burgierman comparte este análisis. “El miedo de que gane Flávio Bolsonaro fue un factor importante de movilización”, resalta.
Por su lado, el mismo Flávio Bolsonaro alimento este miedo, juzga Bruna Cavalcanti: “En lugar de garantizar derechos, a buscar unión, salió con un discurso que dividió aún más, hablando de cambiar la Constitución”.
¿Un Congreso opuesto al presidente?
Durante la campaña, Lula presentó varias propuestas sociales y económicas para conquistar al electorado popular, que constituye su principal base de apoyo. Entre ellas, planteó continuar con una estrategia de industrialización, mediante inversiones públicas para ampliar la capacidad productiva de Brasil. También defendió una mayor progresividad tributaria, con impuestos más altos para los sectores de mayores ingresos.
Pero el presidente centró buena parte de su campaña en defender los resultados de su último mandato. La aprobación en octubre de una reforma constitucional que elimina la jornada de seis días de trabajo por uno de descanso y reduce gradualmente la semana laboral de 44 a 40 horas, sin rebaja salarial, es un ejemplo de esa estrategia.
“Mucho de lo que prometió Lula es mantener programas sociales, de salud y de educación pública”, señala Denis R. Burgierman al explicar la victoria del presidente.
Lula tendrá, no obstante, un obstáculo para avanzar con su agenda social y económica. La composición del Congreso juega en su contra. En las elecciones legislativas del 4 de octubre, el Partido Liberal (PL), de Bolsonaro, ganó terreno y alcanzó la mayor representación de un solo partido en ambas cámaras desde la promulgación de la Constitución de 1988.
El Partido de los Trabajadores (PT), al que pertenece Lula, cuenta con solo nueve de los 81 escaños del Senado. En la Cámara de Diputados, la alianza de tres partidos que respalda al presidente aumentó su representación de 82 a 88 bancas.
“Lula tendrá que buscar coaliciones para gobernar”, advierte Bruna Cavalcanti. La especialista considera que esa tarea es posible. Recuerda que “los partidos de centro derecha y de extrema derecha también tienen muchas diferencias”, por lo que, mediante negociaciones, el presidente podría conseguir los apoyos necesarios en el Congreso.
Brasil resiste ante la ola de derecha en América Latina
Con esta victoria de Lula, Brasil también se mantiene como uno de los pocos países latinoamericanos gobernados por la izquierda.
Colombia, Chile, Argentina, Perú, y otros más: en los últimos años y meses varios países de la región se inclinaron hacia la derecha, o incluso hacia la extrema derecha, bajo el impulso decidido de Donald Trump.
“Es importante para la región que Brasil se mantenga progresista. Es una cuestión de equilibrio de los poderes a nivel regional”, observa Bruna Cavalcanti. Denis R. Burgierman coincide en este análisis, considerando este resultado como “importante para toda América Latina simbólicamente y en práctica”.
“Sabemos que Trump se involucró de manera personal para afectar a los resultados”, recuerda el periodista. “Lula ha tenido una actitud soberana fuerte contra Trump y sabemos que Trump puede trabajar con quien sea”, agrega.
De hecho, durante su campaña, Lula enarboló la bandera de la soberanía frente a las presiones comerciales y diplomáticas de Estados Unidos. Los votantes deben “elegir un país donde se respete la bandera”, dijo con voz cansada después de votar, acusando a su rival de querer “gobernar con la bandera estadounidense”.
Tras su victoria, Lula lanzó: “Brasil no será el patio trasero de nadie”.
Sin embargo, Trump se abstuvo de brindar un apoyo explícito al hijo de Bolsonaro. Al ser preguntado el domingo sobre las elecciones, el presidente estadounidense se limitó a decir: “Estamos observando”.
FUENTE:FRANCE24