Hay dos variedades de cannabis en venta. Foto: Nicolás Der Agopián

Con la venta de marihuana en farmacias comienza a “jugarse” la etapa clave del “experimento” uruguayo

6min
Nº1927 - al de Julio de 2017
escriben Guillermo Draper y Eloísa Capurro

Cuando el politólogo e historiador Gerardo Caetano vio el proyecto que el gobierno de José Mujica había enviado al Parlamento para regular el mercado de cannabis no pudo contener la risa. Era agosto del 2012, habían pasado cuatro meses de suspenso desde que el presidente anunciara sus intenciones, y el Poder Ejecutivo presentaba una propuesta de un solo artículo que dejaba en manos del Estado toda la cadena de producción y venta de una droga hasta ese momento ilegal.

Cinco años después de aquella idea, según el propio Mujica, queda tan solo su “filosofía”. Bajo la mirada atenta de los principales medios del mundo, Uruguay puso en marcha el miércoles 19 la venta de marihuana en farmacias, la última etapa del complejo sistema creado para asegurar el acceso legal a esa droga en todo el territorio. El país quedó así a la vanguardia de un movimiento internacional que busca una alternativa a la “guerra a las drogas”.

En el gobierno y entre los impulsores de la ley dentro y fuera de Uruguay, existe la convicción de que “el partido más importante” empieza a “jugarse ahora”, según las consultas realizadas por Búsqueda. El éxito o fracaso de la iniciativa, dijeron, podría dañar el avance de otras propuestas similares y afectar la imagen que ganó el país en diversos foros internacionales gracias a su “experimento”.  

Por eso, si bien realizan un balance inicial positivo tras el primer día de ventas, las autoridades prevén hacer un “monitoreo permanente” de la ley para corregir el rumbo en caso de que sea necesario.

Agotar stock.

Diego Olivera apenas pudo conciliar el sueño en la noche del martes 18. Había sido designado secretario general de la Junta Nacional de Drogas un año antes en sustitución de Milton Romani y en un momento complicado: la ley había sido aprobada hacía más de tres años pero la venta en farmacias no comenzaba. Algunos impulsores de la regulación consideraban que el retraso se debía al desinterés del gobierno de Tabaré Vázquez en aplicarla y temían que una etapa clave de la ley nunca viera la luz.

 Incluso durante el período de transición entre Mujica y Vázquez, la administración del exguerrillero había intentado poner en marcha el sistema porque tenían la misma percepción. Pero solo llegó a firmar los decretos que permitieron dar un marco de acción, así como comenzar con los registros para autocultivadores y clubes de membresía. Más que el público masivo, fueron los activistas quienes vieron los primeros resultados del cambio legislativo: esas plantas que ocultaban de la vista de los vecinos ahora pasaban a ser legales.

El miércoles 19 el gobierno iba a despejar las dudas. A las 6.30 de la mañana Olivera ya estaba despierto; el día prometía ser intenso. Menos de dos horas más tarde, las 16 farmacias habilitadas comenzarían a dispensar las dos variedades de marihuana —Alfa y Beta— que el Instituto de Regulación y Control del Cannabis (Ircca) puso a la venta. Eran menos locales de los que deseaban las autoridades y ocho departamentos quedaban sin cobertura, pero la comercialización debía comenzar.

Hasta el 10 de julio había casi 5.000 personas inscriptas en el registro de consumidores, la mayoría, según datos oficiales, hombres montevideanos de 30 a 44 años. El 40% residían en el interior y 30% eran mujeres. Con respecto al nivel de estudios máximo alcanzado, la mayoría había culminado secundaria y al menos 4 de cada 10 eran universitarios.

A las 9.20 de la mañana la fila en la farmacia de Malvín era de unas seis personas. En pocos minutos llegaron dos más, luego una más, otra más. Media hora después una docena de personas se agolpaban cerca de la caja. Situaciones similares se repetían en las otras tres farmacias habilitadas en la capital. Las imágenes de decenas de uruguayos esperando para comprar marihuana ya recorrían el mundo.

En Montevideo las ventas fueron muy superiores a las del interior, según datos a los que accedió Búsqueda. En las farmacias se vendieron más 1.600 paquetes de cinco gramos de marihuana con un precio de $187 por unidad. Todos los locales capitalinos agotaron su stock de 2 kilos, mientras que en el interior promediaron algo más de 200 gramos de ventas, salvo Maldonado, que superó los 500 gramos. Las farmacias se quedan con el 27% del precio de venta, por lo que aquellas que agotaron su stock ganaron un poco más de $ 20.000. 

“Un hito”.

Y si el miércoles fue un día largo para Olivera, los próximos meses no le aseguran mayor tranquilidad. Hay muchas cosas en juego a partir de ahora.

Con la venta en farmacias “se cumple un objetivo importante y para el que se ha trabajado mucho”, dijo a Búsqueda. “Pero es un mojón en un camino, un hito en el proceso. Es un punto a partir del cual hay que monitorear procedimientos, afianzar mecanismos y evaluar resultados”.

“La dinámica de la implementación ha sido esa, una lógica de aplicación gradual y de adhesión progresiva de los distintos actores que debe continuar adelante porque todavía tiene desafíos”, insistió.

Olivera dijo que es cierto que se trata de un “experimento” porque es una política nueva, pero eso no quiere decir que sea “improvisada”. “En este caso se ha gestionado la implementación con la suficiente prudencia para minimizar los posibles errores en un terreno muy nuevo. El enfoque es el de aplicar la necesaria capacidad de innovar sobre bases lo más sólidas posible”, añadió. “En ese sentido lo que para algunos pueden haber sido demoras para nosotros fueron tiempos de consolidar un mecanismo lo suficientemente sustentable de modo que al ponerse en marcha se tope con los menores contratiempos posibles”, agregó.

Su antecesor en el cargo está de acuerdo con la importancia de lo que se viene. Romani se anotó en el registro de consumidores como un gesto de apoyo a la ley, pero no tiene previsto comprar la droga. Asiduo invitado a los foros internacionales en los que se discute la política de drogas, el extitular de la JND opina que el “partido se empieza a jugar ahora”.

“No hay marcha atrás en la política, pero hay que hacerla bien porque el mundo está mirando”, dijo a Búsqueda.

Desde la Washington Office for Latin America (WOLA), Geoff Ramsey consideró que “para el mundo pequeño de usuarios registrados” en Montevideo cuatro farmacias que oficien como punto de venta “no parece insuficiente”. Se trata, además, de un número “entendible” por todas “las dificultades logísticas, políticas y regulatorias” que enfrentó el gobierno. 

“Uruguay sabe que esta nueva fase de su ley se pondrá bajo un estricto escrutinio nacional e internacional. Los uruguayos que se han inscripto están confiando en los esfuerzos del gobierno para implementar la ley, y en la flexibilidad de las autoridades para revisar el sistema si encuentran desafíos. Nunca es fácil ser el primero, pero tomando este paso el país está mostrando que puede hacerse. Y eso es importantísimo”, dijo en diálogo con Búsqueda

Ramsey visitó el año pasado Uruguay, en el marco de un informe que WOLA, que brindó asesoramiento a la administración de José Mujica, hizo sobre los avances del gobierno en la implementación de esta ley.

“El hecho de que a Uruguay le llevó casi cuatro años tener la ley en ejecución es totalmente entendible, especialmente considerando que está trabajando en un camino contrario a una lógica global de prohibicionismo que lleva 50 años presente. Lo mejor de la ley es la flexibilidad que le da al Ejecutivo para introducir cambios. El presidente Vázquez ha dicho que apoya un monitoreo y evaluación fuertes, y ahora es cuando hay que ver qué impacto está teniendo la ley y qué debería ser ajustado. Variables como las variedades que se ofrecen, el número de puntos de venta, el acceso al cannabis medicinal y el impacto en el mercado negro deben ser seguidas muy de cerca”, apuntó Ramsey.

Fuentes diplomáticas dijeron a Búsqueda que la experiencia uruguaya es seguida con interés en los foros internacionales. Esto tiene la ventaja de dar a conocer a Uruguay, añadieron, pero supone el riesgo de que si se falla, el error tampoco pasará inadvertido.

La filosofía.

Recluido en su casa producto de una enfermedad, Mujica no siente que la ley represente la propuesta original que había ideado junto a su compañero de armas Eleuterio Fernández Huidobro.

Mujica reivindicó el proyecto de artículo único que envió su gobierno como génesis de la discusión parlamentaria. El mismo proyecto que para Caetano era “el ejemplo perfecto de mala técnica legislativa”, según el libro Marihuana oficial. Crónica de un experimento uruguayo.

“No tuve nada que ver con la instrumentación práctica” de la ley, dijo ante la consulta de Búsqueda . “La verdad de la milanesa es que mandé al Parlamento un proyecto de un párrafo y después fue el Parlamento el que elaboró la ley que finalmente salió”.

“Fui el promotor filosófico porque creo que por ahí puede haber una salida al problema del narcotráfico. Pero es un tema de las generaciones que vienen, no de las que ya se van como la mía. Son las nuevas generaciones las que estarán a cargo”, añadió Mujica. “Este es un tema que se podrá evaluar bien en 10 o 20 años pero hay una parte del mundo que tiene pensado ir para ahí”.

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