Maria Julia Muñoz. Foto: Presidencia

La ministra María Julia Muñoz dice que está “de lo más contenta” con la salida de Filgueira y Mir, porque el primero no tenía “peso” y el segundo es “un resentido social”

Los sindicatos de la educación “protestan por todo”, les falta “madurez” y carecen de “propuestas claras” para poder mejorar el sistema

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Nº1872 - al de Junio de 2016
entrevista de Pablo Fernández y Juan Pittaluga

Su traje es negro y la escoba de paja le sirve para cocinar en la hoguera. La estatuilla fue un regalo de su grupo de amigas. También el pequeño tambor, que adorna el escritorio. A la ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz, le divierte que la asocien a imágenes duras, pero asegura que su tarea se limita a defender con firmeza los objetivos políticos delineados por el gobierno de Tabaré Vázquez. Por eso remarca que lejos está de ser “la dama de hierro” y que al lado de la figura de Margaret Thatcher, ella “es una dulce”.

Muñoz es consciente de que los gremios de la educación, especialmente los de Secundaria, reclamarán ante la postergación de recursos económicos para la enseñanza previsto por el gobierno. Pero no le sorprende porque “siempre protestan por todo” y son “muy reactivos”.

Advierte, de todas formas, que algunos de los programas deberán readecuarse y que con lo que se tiene se debe cumplir las metas planteadas. Muchas de las críticas que recibe las toma con humor y dice que la salida de dos figuras centrales de su Ministerio fueron positivas, porque uno de ellos “es un resentido social” y el otro no tenía liderazgo.

A continuación un resumen de la entrevista que la jerarca mantuvo con Búsqueda el martes 21.

—El “cambio del ADN” en la enseñanza, anunciado al comienzo del gobierno generó expectativas y desencadenó fuertes discusiones políticas en la interna del Ministerio de Educación (MEC). ¿Está costando más aplicar esa transformación?

—El cambio de ADN viene muy bien. El país tiene que hacer una apuesta fuerte en el cambio de ADN a los efectos de universalizar la enseñanza media. La enseñanza primaria está universalizada y está metido en la matriz de todos los ciudadanos que los chicos deben ir a la escuela. No pasa lo mismo con que los chicos deben ir al liceo. La apuesta del cambio de ADN es la incorporación de alumnos: que todos los muchachos que salen de la escuela se queden en la enseñanza media. Se ha logrado este año tener un mayor ingreso de chicos. La apuesta es tener un monitoreo fuerte sobre la generación 2016 para que no los perdamos en el camino y sigan en el sistema educativo.

—La situación económica está más comprometida respecto a cuando llegaron al gobierno. ¿El nuevo escenario hace peligrar que se llegue a la meta del 6% del PBI para la educación?

—El compromiso es llegar al 6% en cinco años… y llevamos un año y medio. Vamos a tender a llegar. Si mejoramos en 2018 las perspectivas creo que se puede llegar sobre el final del período. De todas maneras, si baja el PBI es más fácil de llegar, porcentualmente es lo mismo pero es menos dinero. El tener un porcentaje fijo del PBI es una aspiración que está bien para decir que se coloca a la educación en un lugar preponderante, pero no es lo único.

—Esta semana se informó que hubo un 73,2% de promoción en el Ciclo Básico de Secundaria. ¿A cuánto se pretende llegar en 2020?

—En promoción no existe un número meta. En captación el número meta es que todos ingresen a educación media terminando el primer ciclo. Y que de los que terminan el primer ciclo el 75% terminen el segundo ciclo en 2020. En promoción es muy importante ir aumentando.

—Para algunos, incluso en el Frente Amplio, es casi utópica esa meta.

—¡Ah, bueno! Las utopías siempre hay que tenerlas: algunos alumnos se mudan, otros se van del país. Siempre pasan cosas.

—¿Esperaba que se otorgara más dinero a la educación en la Rendición de Cuentas?

—Siempre se espera más. De todas maneras el desafío es, con lo que se tiene, hacer lo mismo. Brindar la mejor calidad en educación. No se han postergado obras, se han postergado gastos de funcionamiento. De todas maneras hay programas que va a haber que readecuar. Es una situación diferente a lo que se había planificado con el Presupuesto quinquenal, pero se puede llevar adelante.

—¿Cómo toma los reclamos que han surgido desde los sindicatos y algunos sectores del Frente Amplio por esta postergación de inversiones en la educación?

—Vamos a separar la fuerza política de los gremios de la educación, que siempre protestan por todo, ¿no? Fijate que en este año se hace un paro por un estudiante que insulta a un docente… La verdad que es una situación que deja interrogantes sobre la madurez o la manera de enfocar mejoras en la comunidad educativa. En primer lugar, los docentes, como todos los adultos, tenemos herramientas para enfrentarnos a los niños y adolescentes, más el docente, que está más capacitado. De todas maneras si existe una situación en un liceo, victimizar a un estudiante y parar todos los liceos no parece muy lógico.

—¿Cómo están monitoreando el tema de la violencia en los centros educativos?

—Es una situación muy crítica, espantosa, que todos repudiamos. La violencia hacia una escuela es un síntoma de una fractura social espantosa. Cuando se pierden los códigos se pierden los valores. ¿Cómo trabajamos para recuperar esos valores? No dejando a la población más vulnerable, acercándonos. Es inconcebible que los profesores digan: “no vamos porque hay violencia”. Deben decir: “protéjannos, pero vamos”. No te podés retirar de una zona porque exista algún caso de violencia. Además acá fue con un chico problemático de los cuales hay muchos a esa edad.

—¿Falta colaboración desde el ámbito sindical? 

—No sé si colaboración. Me parece que falta tener propuestas claras de cómo incidir en una educación de calidad, con mejoras de salario para los docentes y con mejora de las condiciones de trabajo. Sin duda el sindicato tiene que pedir más, pero con propuestas de cómo se realizan las cosas. Qué propuesta pedagógica, qué propuesta de calidad educativa tiene el sindicato, porque es un sindicato hasta ahora muy reactivo.

—Usted plantea una diferencia entre los sindicatos de profesores de Secundaria y el de los maestros de Primaria. ¿Por qué?

— Ah sí, por supuesto. En realidad en todo el sistema educativo el magisterio es otra cosa. Las maestras, tanto en el orden sindical como en el orden docente, son mucho más apegadas a la tarea, son más vocacionales, tienen mucho más compromiso con la educación, y eso también se nota, quizás porque hace mucho más tiempo que la enseñanza primaria esta matrizada como obligatoria en toda la sociedad. Además de que tenés una maestra para todo el grupo en Primaria, mientras que en Secundaria tenés muchas personas, la enseñanza es más impersonal.

—Desde que asumió, su equipo perdió dos figuras claves: el subsecretario Fernando Filgueira y el director de Educación, Juan Pedro Mir. ¿Cómo evalúa el rearmado del plantel?

—¡Ahí hemos ganado! Estoy de lo más contenta. Gané en calidad profesional y respeto por parte de los docentes. Por ejemplo Edith Moraes (actual subsecretaria) tiene toda una carrera dentro de la educación. Y en la educación la gente es muy de los de adentro. Tiene un perfil más bajo y una carrera docente impresionante. Toda por concurso. Edith tiene peso en lo que ella dice con todas las autoridades de la educación, cosa que no le pasaba a Filgueira porque es sociólogo, muy reconocido internacionalmente pero más técnico y alejado. Lo mismo que Rosita Angelo (directora de Educación): es una profesora de Historia con toda la carrera hecha, le tienen muchísimo respeto al lado de un maestro de sexto año de escuela como era Mir.

—¿Fue un error la designación de Filguiera y Mir?

—No fue un error porque realmente tampoco es que el lugar nuestro hace los cambios en la educación. La educación es compleja porque los cambios tienen que hacerse en 60.000 cabezas. Por lo tanto, la gente que es más reconocida para esas 60.000 personas es la que anda mejor. Y mover 60.000 personas no es fácil. Es un proceso que se hace con liderazgo. Edith Moraes es líder en cambios educativos y Rosita Angelo también.

—¿Le molestan las críticas que hicieron Filgueira y Mir después de dejar sus cargos?

–Para nada. La verdad que voy a hacer una diferencia entre Filgueira, que es un caballero, y Mir, que es un resentido social. ¡Pobre muchacho! La verdad que en todos los años que tengo de actividad política si tendré críticas arriba, y más después de la esencialidad, donde me criticaron 60.000 personas juntas.

—¿Cuál de todas las críticas que ha recibido se tomó con más humor?

—Acá en el Ministerio la más divertida fue: “María Julia Muñoz no sabés de educación”. Era muy gracioso el versito ese: “María Julia Muñoz/ María Julia Muñoz/ Vos sí que estás pintada/No sabes nada de educación”. Me acuerdo que era gracioso, sí.

—¿Aquí en el Ministerio también la conocen como “La dama de hierro”, en referencia a la ex primera ministra del Reino Unido Margaret Thatcher?

—“La dama de hierro” lo llevo desde la Facultad de Medicina, desde la Asociación de Docentes de la Universidad de la República, desde hace mucho tiempo. Pero en realidad yo soy una dulce al lado de la Thatcher, que era una mujer de derecha, una mujer ultraderechista insoportable. Yo soy bárbara, bárbara. 

[ACTUALIZACIÓN] Las expresiones de la ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz, provocaron una ola de críticas y malestar en ámbitos políticos y académicos. Lea las repercusiones AQUÍ

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