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    “El Ministerio de Economía debe entender que para crecer, Uruguay tiene Que darle espacio a la mujer”

    La uruguaya María Noel Vaeza directora de la División Programas de ONU Mujeres, dijo que se debe empezar a educar sobre la violencia de género desde el preescolar

    El lugar elegido fue África. Ahí, ONU Mujeres llevó adelante una experiencia que consistía en promover la creación de un millón de empleos rurales para mujeres. El organismo internacional puso recursos y les consiguió tierras, algo a lo que ellas no podían acceder por sí solas. El resultado fue sorprendente: en esas comunidades las mujeres resultaron 22% más productivas que los hombres que ocupaban esos puestos de trabajo. “Eso es lo que tenemos que demostrar: que a igualdad de condiciones, somos más productivas”, dijo María Noel Vaeza, la uruguaya que desde hace un año está al frente de de la División Programas de ONU Mujeres, uno de los puestos más altos de ese organismo internacional con sede en Nueva York.

    Por eso, a su modo de ver, se debe promover una mayor presencia femenina en distintos sectores de la economía. Según su visión, las mujeres deben desembarcar con fuerza en la industria del software y en la ciencia, porque considera que esas dos áreas de actividad serán las que más se desarrollen en el futuro. “En esas dos cosas está el Uruguay del futuro”, dijo Vaeza, que recibió a galería la última semana en el Hotel Radisson.

    Vaeza estuvo en Montevideo para participar en la XIII Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe que se realizó entre del 25 al 28 de octubre. Al encuentro, organizado por la Comisión Económica para América Latina (Cepal), asistieron unas 800 personas, pertenecientes a gobiernos, organismos internacionales y movimientos sociales.

    Ese tipo de encuentros se realizan desde hace 40 años, y tienen como cometido fortalecer la agenda de género y los derechos de las mujeres en la región. En los tres días que duró la conferencia hubo distintas charlas con temas vinculados a la participación de las mujeres en política; las estadísticas de género, y el combate a la violencia doméstica, entre otros asuntos.

    ¿Cómo encuentra esta conferencia la situación de la mujer en la región?

    A mitad de camino. Creo que América Latina, a pesar de ser la región más desigual del mundo, tiene el potencial de llegar a la igualdad. Y como tiene ese potencial es una región a la que el mundo entero va a mirar. Las políticas públicas que se aplicaron en los últimos 10 años han sido bastante progresistas y eso el mundo lo está mirando. El mundo está mirando a Uruguay, y estoy sumamente orgullosa, por su política del sistema nacional de cuidados.

    Si la mujer no tiene acceso a una política estructural que abre un mercado laboral del cuidado saludable de las personas mayores y de los niños, no puede salir al mercado laboral. En Uruguay somos 52%; en el mundo somos 50%. Si no se escucha la voz de 50% de la sociedad es muy difícil avanzar en política y en economía. Para nosotros es sumamente importante el avance de la mujer en su autonomía económica, y cómo la mujer puede demostrar que es hasta más productiva que el hombre.

    Uno de los temas de la conferencia tiene que ver con la paridad, un asunto que se discute en distintos países de la región.

    Ahora se está reconociendo en los partidos políticos que la paridad es importante. Nosotros estamos impulsando una ley marco de paridad con el Parlatino. No se puede lograr un proceso legislativo equilibrado sin 52% de las voces. No se trata de un invento: una sociedad no se encuentra representada si la mitad no habla. La perspectiva femenina es distinta, pensamos en clave femenina, en clave de futuro. Es totalmente distinto, no somos ni mejores ni peores; somos diferentes.

    A nivel político se reconoce que es importante que haya mayor presencia femenina. Pero llegado el momento, no pasa de ser una declaración políticamente correcta porque no se avanza. ¿Puede dar tres argumentos para convencer a las cúpulas partidarias sobre por qué es importante lograr la paridad?

    Creo que el principal problema es el miedo. El hombre tiene miedo a ser desplazado. Tenemos que demostrar que no hay un desplazamiento sino una mejora; una mejora en los conceptos, en el entendimiento. Entonces todos ganamos. Por otro lado está el patriarcado; sigue existiendo el “andá a la cocina, quedate con los nenes”. Hay argumentos fuertes: a nivel de política local no tenemos alcaldesas, solo 12% de las mujeres latinoamericanas llegan a ser alcaldes. Es muy difícil llegar a la política local porque nadie se queda con los niños ni con los adultos mayores. Si no existe un sistema de cuidados la mujer no puede liberarse para mostrar sus dotes de líder.

    El segundo tema es la capacitación en liderazgo positivo. Lo más importante para la mujer es ser escuchada. Hay que hablar de manera articulada, con propuestas concretas. Se necesita mucha capacitación. Y en tercer lugar también se necesita inclusión financiera. Si la mujer quiere participar en política alguien la tiene que financiar. ¿Por qué financian al hombre y no a la mujer? Además, financiar a la mujer es más barato porque somos más efectivas. Ahí hay un gran problema de quienes financian las campañas políticas: si los partidos políticos no creen en nosotras, si no creen que tenemos liderazgos capaces para cambiar este país, entonces no nos van a financiar. Por eso el sistema nacional de cuidados es tan importante para liberar a la mujer de su carga de cuidadora. Porque no te olvides que en nuestro país hay muchos adultos mayores y es la mujer la que los cuida.

    Hace unos meses, ONU Mujeres Uruguay y la consultora Cifra difundieron una encuesta que mostraba que los hombres con mayor formación académica son los más reticentes a que haya más presencia femenina.

    Porque son los gerentes... Ahí se ve otra vez el miedo. Es el miedo a que me quites mi trabajo, porque tal vez sos más capaz que yo. Normalmente, los liderazgos que nos otorgan son suaves, soft. La mujer es la gerenta de Recursos Humanos o de Marketing. Ahí hay un punto clave: el Ministerio de Economía debe entender que para crecer, Uruguay tiene que darle espacio a la mujer. Para ampliar la torta. El hombre que es gerente tiene miedo porque la torta es pequeña, Uruguay crece poco y no crece en los ámbitos que debería crecer. La mujer debe poder destacarse en ciencia y tecnología, un área nueva en donde Uruguay está luchando muy bien. Pero la mayoría que entró en el Instituto Pasteur y en la Cámara de Software son hombres. Hay que ir a ámbitos no tradicionales en los que la mujer también se destaca y que sea reconocida su capacidad. Porque la mujer tiene la misma capacidad que el hombre en el software y la investigación. A mi modo de ver, en esas dos cosas está el Uruguay del futuro.

    Y tenés una economía de servicios muy diversificada. Está el turismo, el sector bancario. Eso se puede ampliar. Nosotros estamos haciendo una serie de estudios en África para crear un millón de empleos rurales. Comprobamos en algunas comunidades en las que hemos puesto recursos que a igualdad de condiciones, de inclusión financiera, de tecnología, de tenencia de tierra, la mujer es 22% más productiva que el hombre. Eso puede aumentar 1% el Producto Bruto. Eso es lo que tenemos que demostrar: que a igualdad de condiciones somos más productivas. Porque es nuestra naturaleza, porque hacemos muchas cosas. Llegamos a casa después de trabajar ocho o nueve horas a seguir trabajando en el hogar. Eso hace que tengamos una facilidad para concentrarnos que es mayor.

    Usted dice que a escala internacional Uruguay se ve con buenos ojos.  Sin embargo, acá no parece ser así. Por ejemplo, Tabaré Vázquez fue muy cuestionado en su primer gobierno por vetar la despenalización del aborto, algo reclamado por las organizaciones feministas. Los partidos tampoco lograron mejorar la situación de la mujer, y las diferencias salariales entre hombres y mujeres aún son muy grandes.

    Me refiero a la política de cuidados. A la innovación que significa que un país esté asumiendo la vejez y la participación de la mujer en la economía. Esperemos que eso permita liberar a la mujer para entrar a la economía. Esto no viene desde ahora, Uruguay fue pionero con el voto de la mujer, con el divorcio por la sola voluntad, con las primeras parlamentarias. Pero hay que trabajar con los partidos políticos. ONU Mujeres está trabajando y se está gestando una voluntad de entender el tema, de lograr una sociedad más justa e igualitaria.

    ¿Por qué ONU Mujeres insiste tanto en la importancia de las estadísticas con perspectiva de género?

    Es algo clave, porque lo que no se ve no existe. Los institutos de estadística han sido débiles y a veces han sido usados políticamente. Por suerte desde hace unos años se dio mayor importancia a las encuestas de hogares y se ingresaron preguntas más específicas en relación con el sexo, la raza, la orientación sexual. Son preguntas que al menos reconocen la diversidad de la población. Pero todavía estamos muy atrasados. Las mujeres están subrepresentadas. Es clave tener estadísticas para proponer medidas para ver cuál será la situación de la mujer. Por eso vamos a trabajar a escala mundial para que se enseñen metodologías con enfoques de género.

    En los últimos años, gobiernos, instituciones y grupos sociales hacen cada vez más campañas contra la violencia de género, pero el problema sigue avanzando. ¿Por qué?

    Tiene que ver con una especie de sentimiento de que la mujer está dejando de ser un objeto sexual, de que pertenece al hombre. La mujer está saliendo de la casa y eso genera frustraciones en el hombre que llega a la casa y la mujer no está, y la comida no está hecha, y vos tenés más plata que él. Entonces se genera una tensión que es alimentada desde afuera, con preguntas como ‘cómo dejás que tu mujer vaya a trabajar’. Y la violencia tiene sus raíces en la frustración, en el alcohol, en las drogas. Hay temas psicológicos, sociológicos, que estuvieron toda la vida. Lo que para mí es nuevo es que la mujer es vista como sujeto de derecho humano. Antes éramos un objeto; ahora, al ser sujeto de derecho tenemos que reclamar, y ese Estado tiene que garantizar que esos derechos sean cumplidos.

    De acuerdo con su experiencia, ¿incide de manera positiva que la violencia de género se aborde desde la infancia o adolescencia?

    Sí, funciona. El año pasado estuve en Estambul, donde había niños de cinco años que estaban aprendiendo sobre la importancia del respeto a la mujer. Que a la mujer no se le pega, todo mediante juegos y por una aplicación electrónica. Era impresionante ver cómo entendían los niños. Creo que si no empezamos en el preescolar es muy difícil que el niño cambie después. Puede cambiar si el hombre se enamora y verdaderamente tiene respeto, pero es fundamental empezar de niño.

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