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    “Otello sigue siendo tan actual, que es impresionante”

    Recuperándose de una laringotraqueítis que lo obligó a cancelar sus primeras funciones como Otello en el Auditorio del Sodre, el tenor uruguayo Carlos Ventre, radicado en Italia y destacado en los principales escenarios del mundo, actuará este sábado 14

    Cortés, sencillo y sin aires de divo, Carlos Ventre recibió a galería en la cafetería del Auditorio del Sodre, donde está encarnando a Otello en la ópera homónima de Verdi. “Divo soy cuando empiezo a cantar, en esos momentos soy súper exigente y perfeccionista, conmigo mismo y con los demás. El resto del tiempo soy normal. Lo único que pido siempre, en el escenario, es tener agua a mano”, contó este artista que fue descubierto a los 14 años mientras cantaba en el coro de una iglesia en Montevideo.

    A los 20 años, después de estudiar canto lírico, decidió probar suerte en Florencia, adonde se fue sin dinero ni contrato; solo con ciudadanía italiana y el deseo de estudiar con un artista al que admiraba. La casualidad lo llevó a debutar en el prestigioso teatro La Scala con 24 años, y desde entonces su carrera solo fue en ascenso. Hoy tiene contratos hasta 2018 y actuaciones en grandes escenarios. Aunque vive en Verona, sus compromisos lo llevan a tener una vida “de circo”, deambulando por el planeta con su mujer —Silvia, una contadora siciliana— y sus tres hijas: las mellizas René y Mónica, de cuatro, y Vittoria, de dos. El único momento en que escapa de la vorágine es en agosto, cuando se toma vacaciones para disfrutar de la playa y la buena gastronomía.

    A fines de octubre, Ventre llegó a Montevideo para cantar por primera vez en el Sodre —ya se había presentado antes en el Solís—, pero una laringotraqueítis lo obligó a suspender las primeras dos actuaciones. No obstante, al cierre de esta edición se prevé que podrá estar el miércoles 11 y el sábado 14, y así reencontrarse con el público uruguayo.

    En la ópera, ¿es 50% canto y 50% actuación, o alguna variable pesa más?Creo que tiene que ser 100% canto y 100% actuación, por eso es tan difícil. A diferencia del teatro hablado, tenemos un tiempo musical. Te puede venir un poquito de catarro, tos o estornudo y tenés que bloquear todo, porque el tiempo musical que marca el compositor debe ser ese.

    En Uruguay será la primera vez que cante en el Sodre, teatro al que en una entrevista definió como “una Ferrari que está andando a apenas 80 km por hora”. ¿A que se refiere?¡Y ahora va mucho más rápido! Y yo orgulloso, más allá de poder venir y participar, de saber que mi país tiene dos teatros muy importantes donde se puede hacer ópera, que funcionan y que el público asiste.

    ¿Cómo recuerda su debut en La Scala a los 24 años?Estaba en el coro del teatro y me concedieron una audición con Cristina Muti, que dirigía el Ravenna Festival, para hacer una cobertura (suplencia) en la ópera “Norma”, de Bellini. Ella me preguntó si sabía (la letra de la ópera) “Rigoletto” y si le podía cantar “La donna è mobile”. Era la única ópera que conocía completa, se la canté y me salió muy bien. Ella me dijo que su marido (Riccardo Muti) iba a hacer “Rigoletto” en La Scala y quería que me escuchase. A la semana tuve una audición con él, y me contrató. Luego empezaron las pruebas y yo solo miraba. Cuando llegaron las funciones, uno (de los cantantes) se enfermó y canceló todas las funciones, pero aún quedaban cuatro días. Entonces el maestro me hizo otra audición, y a las horas me llamaron para decirme: “Ventre, mañana usted canta el duque de Mantua”. Fue un salto en mi carrera. Fijate que jamás había cantado una ópera, era parte del coro. Es como uno que juega al fútbol en un campito acá en Uruguay, después en otro campito en Italia y de golpe debuta en el Bernabeu con todos los mejores jugadores.

    Todos los años actúa en el anfiteatro Arena de Verona, ciudad donde vive. ¿Cuántas temporadas lleva?Cada año se hacen 4 o 5 óperas desde fines de junio hasta principios de setiembre. Son como 80 o 90 funciones. Este año va a ser el décimo año consecutivo que hago la Arena de Verona; es un récord para un tenor.

    También cantó en la Ópera de París y en Covent Garden, entre otros escenarios. ¿Qué diferencia hay entre las cifras que recibe internacionalmente y lo que le ofrecieron para trabajar en Uruguay?Vengo por casi un quinto de lo que gano afuera. Lo hago por el placer de cantar aquí, entonces cuando me sucede esto de estar enfermo, es mortal. Porque cuando lo hacés por trabajo, solo perdés dinero, pero cuando venís a cantar por placer personal, por darle a tu gente lo que hacés afuera con tanto amor, es más triste.

    ¿En que parte de Montevideo fue su infancia?En Nuevo París, un barrio de trabajadores que creo que cambió mucho. Perdí el contacto porque mis papás ya no están y mis dos hermanas se mudaron al interior del país. Lo recuerdo con muchísimo afecto.

    ¿Mantiene contacto con sus familiares?Sí, también tengo sobrinos, y cuando terminan los ensayos y funciones trato de pasar tiempo con ellos. Incluso tengo una sobrina, Gabriela Aguirre Ventre, que es soprano y canta muy bien. Está estudiando acá en Montevideo, en la misma escuela de ópera que yo hice, siguiendo los pasos del tío. Creo que en poco tiempo estará en Italia empezando una nueva aventura en su vida.

    ¿Cómo llegó a dedicarse al canto?Canté desde chiquito. En la escuela y en el liceo siempre estaba en el coro, y cantaba en iglesias como solista. A los 12 años tuve el cambio de voz y a los 14 años, mientras cantaba como solista en una iglesia, una señora del Sodre me escuchó y me dijo: “usted tiene que estudiar ópera”. Conocía el tango, porque se escuchaba en mi casa, pero la ópera no. Ella me llevó a la Escuela de Arte Lírico, donde se puede entrar recién a los 18 años, pero me dejaron ir como oyente.

    A los 20 años se fue a Italia. ¿Con algún contacto o contrato?Me fui solo, con 500 dólares y mil sueños. Tenía ciudadanía italiana por mi familia. Me alojé en un hostel y le dije al dueño: “mire, vengo a Italia a estudiar canto, no tengo dinero, deme una mano”. El señor me dejó estar un mes.

    ¿Por que eligió empezar en Florencia?Porque quería hacer un curso con el maestro Gino Vecchi, un gran barítono. Él me consiguió para cantar canciones napolitanas y españolas en un restaurante, “La Certosa”, y también una audición en el Maggio Auditorio Fiorentino, para entrar en el coro. Ahí cambio mi vida: no tenía nada y pasé a tener un sueldo que para mí era enorme.

    ¿Lo reconocen más en Uruguay o en Italia?¡En Italia! En Uruguay se reconoce a Cavani, Suárez o a algún político, pero a un cantante lírico no. En Verona me paran siempre y se ponen a hablar conmigo.

    En su agenda hay compromisos laborales hasta 2018. ¿Qué es lo que más destaca?“Otello”, que desde que debuté me llené de contratos por el mundo: Tokio, Berlín, Düsseldorf, Francia. Ahora se está negociando con el Metropolitan; eso sería un sueño. “Otello” es mi ópera favorita, es impresionante lo que se requiere para ser creíble en este rol, y la dificultad técnica de lo que cantas es mortal. Y el personaje requiere un cambio continuo de pensamiento, de actitud...,¡de todo!

    A pesar de las diferencias de época sigue siendo un personaje vigente.Por supuesto. ¿Cuántas mujeres siguen hoy muriendo, por celos de maridos o compañeros? Otello sigue siendo tan actual que es impresionante.

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