Es difícil detectar la falta de oxígeno del feto dentro de la barriga de la madre y “a veces uno se da cuenta en el momento del parto”. Los niños no respiran o respiran poco y tienen poca frecuencia cardíaca.
Todos los órganos empiezan a verse afectados aunque si el niño “logra superar esta etapa”, el cerebro es “el único órgano que puede quedar con secuelas”, dijo a Búsqueda Gonzalo Giambruno, profesor grado cinco, jefe del Departamento de Neonatología del Hospital de Clínicas y jefe de servicio en la Asociación Española.
Terapia.
No había ninguna terapia que mejorara la afectación cerebral de estos niños hasta que llegó la hipotermia: enfriar al niño a 33,5 grados durante 72 horas. En 2012 se publicó el primer estudio que evaluó a los niños seis años después de recibir hipotermia y probó que mueren menos y no quedan con coeficientes intelectuales muy bajos, pero no mejora “el grado de afectación neurológica global”.
“No es la panacea y no funciona bien en todos los niños. Calma un poco los incendios pero no soluciona las secuelas. Por eso en el mundo los investigadores siguen buscando nuevas terapias. Es un tema no resuelto”, aclaró Blasina.
Por eso el grupo de investigadores y docentes del Hospital de Clínicas y el Instituto Clemente Estable estudiaron sustancias neuroprotectoras como los flavonoides y los probaron en cerdos, simulando falta de oxígeno en los animales. Los pequeños cerdos han estado hasta tres días en experimentación dentro del Hospital de Clínicas. “Se monta un cuidado intensivo para el cerdo con 24 horas de guardia. Se pueden sacar muchas conclusiones porque en lo anatómico, genético y fisiológico son muy parecidos a los bebés humanos. Usamos el mismo tipo de equipo que con los humanos”, explicó Blasina.
El Xenon, un viejo gas anestésico, se descubrió en 2002 que tenía capacidad de proteger a las neuronas. Se hicieron pruebas, era muy caro y los docentes comenzaron a planificar un sistema para reutilizarlo. En esta búsqueda se contactaron con un ingeniero suizo uruguayo especialista en gases que había inventado un aparato que genera óxido nítrico para adormecer moscas con fines de investigación y educativos.
En Pediatría el óxido nítrico es usado para los niños que padecen hipertensión pulmonar y la sangre no pasa al pulmón porque los vasos pulmonares siguen contraídos. El gas dilata los vasos y le permite al niño respirar. Si los vasos no dilatan el niño no respira, no ingresa oxígeno y fallece por asfixia recién nacido.
Así fue que el grupo de investigadores del Hospital de Clínicas adaptó el equipo para adormecer moscas con el objetivo de que sirva en humanos. Los académicos ya trabajaban en hipertensión pulmonar en cerdos recién nacidos. Antes de usarlo en bebés humanos probaron la adaptación de este generador de óxido nítrico en ratas y en cerdos y lo adecuaron hasta llegar a la dosis necesaria. Analizaron si lo que emitía el generador era tóxico o no, el grado de pureza y las consecuencias biológicas del gas.
“Hoy hay solo tres en Uruguay y lo piden de todos los CTI”, dijo Blasina. Los recién nacidos que lo necesitan están en estado crítico, no se los puede trasladar.
Descubrimiento.
“El óxido nítrico fue un producto muy importante en investigación y por mucho tiempo tuvo patentes. Actualmente se comercializa en Uruguay en balones especiales. El costo es caro”, dijo Giambruno. Un balón ronda los 1.500 dólares y puede durar un día de aplicación para un bebé o más de un día, según la dosis que se le administra. Además un bebé puede necesitar este gas varios días para lograr “el tratamiento, la mejoría y la estabilización” o de lo contrario fallece. Aplicando el óxido nítrico el niño tiene “mejores posibilidades”, es una situación “alentadora”, comentó el pediatra.
El gas “ha permitido mayor calidad de vida y sobrevida pero no tiene una financiación fácil”, comentó Giambruno.
“El hecho de que tengamos el generador en Uruguay también es un desafío. Hasta ahora el sistema nacional estaba cubierto por el óxido nítrico medicinal pero ahora tenemos esta otra fuente muy útil que está sirviendo para cubrir situaciones de urgencia porque no hay óxido nítrico por todos lados”, destacó Giambruno. “Este nuevo generador puede tener un costo beneficio mucho mayor porque —la producción del gas— no tiene límite”, agregó el grado cinco.
La mayoría de los departamentos del país no cuentan con óxido nítrico para los recién nacidos. En Montevideo tienen disponible de forma permanente el Hospital de Clínicas, el Pereira Rossell, la Asociación Española, el Sanatorio Americano, el Círculo Católico, el Hospital Británico y el Instituto de Cardiología Infantil (ICI) ubicado en la Médica Uruguaya.
Hay tres prototipos “generadores de óxido nítrico” fabricados por los investigadores: uno está en el Clínicas, otro viaja según las necesidades —salió al interior por primera vez a Lavalleja el mes pasado— y el otro se encuentra en el Círculo Católico. Los demás centros de salud compran los balones. Según la Unidad Centralizada de Adquisiciones, a fines de 2011 cotizó en 83.898 dólares los balones de óxido nítrico (36 metros cúbicos) para el Pereira Rossell. Luego hubo un ajuste de los precios y el monto que se pagó en 2012 por el óxido nítrico en este centro de salud fue algo mayor.
En cambio, fabricar el generador de óxido nítrico de unos 10 centímetros de ancho por treinta de alto cuesta aproximadamente 5.000 dólares. Se puede conectar a batería y gasta lo mismo que dos parlantes de computadora. “Se puede tratar a todos los niños que se quiera todo el tiempo que necesiten”, destacó Blasina.
Durante la crisis de 2002 hubo falta de óxido nítrico en los grandes CTI neonatales del país debido a su costo. Con un generador “esto no habría ocurrido”. Argentina dejó de comprar óxido nítrico durante su crisis. “Los médicos de Argentina saben que este equipo existe y están esperando que lo podamos comercializar para comprarlo”, comentó Blasina. Pero la comercialización no es fácil.
“No tenemos dinero”.
Los investigadores se comunicaron con el Ministerio de Salud Pública (MSP) para anunciarles la innovación y habilitar el aparato como “equipo médico” y les recomendaron habilitarlo en Suiza con el fabricante del original para adormecer moscas. Pero habilitarlo como equipo médico implica invertir mucho dinero porque se debe poner a prueba al aparato para garantizar su calidad. Por eso los investigadores le presentaron a la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) un proyecto para poder financiar este costoso procedimiento. Pero les fue denegado.
“Estamos en un cambio de paradigma posible. Hay que darle todas las garantías a la tecnología médica”, destacó Giambruno. “Nunca tuvimos dinero para pagar en Suiza la habilitación como equipo médico para que acá el MSP lo habilite. Como académicos lo prestamos, no tenemos dinero”, dijo Blasina.
Ahora, sin dinero, continúan utilizando estos tres prototipos que generan el óxido nítrico en la clínica. Se ha usado en pacientes neonatales, pediátricos y adultos. Podría ser utilizado en emergencias móviles debido a su tamaño y en pruebas diagnósticas. “Nos está yendo bien, estamos teniendo más posibilidades con los niños, es esperanzador”, opinó Giambruno.
Daño neuronal.
El caso del óxido nítrico no es el único que encuentra problemas de financiación. La Quercetina es un producto natural que está en la manzana, la cebolla y muchos otros alimentos. Protege contra el daño neuronal que produce la falta de oxígeno en los bebés recién nacidos (asfixia perinatal). La Quercetina actúa “como la hipotermia en el recién nacido con asfixia”, es decir “ataca varios blancos” porque son varios los “problemas que se producen cuando hay falta de oxígeno”, explicó Blasina.
El daño neuronal ocurre tanto por la falta de oxígeno como por la “reoxigenación”, que es compleja por “la explosión de golpe de energía” que se produce y “detona un montón de problemas” en el bebé.
“La Quercetina que uno come es metabolizada en el hígado, pero en la sangre hay muy poca. Debe llegar a las neuronas para apagar los incendios. Este es nuestro trabajo”, comentó Blasina. Diseñaron un preparado de bolitas minúsculas de grasa —a escala de nanómetros—. Estas nanoesferas son capaces de transportar la Quercetina, se esconden y si se inyectan intravenoso se captan fácilmente y liberan la Quercetina.
Blasina en el Instituto Clemente Estable comenzó con el estudio en células, luego en ratas, en cerdos sanos en el Clínicas y ahora en cerdos con asfixia para ver si en ellos tenían un beneficio. Hasta ahora han obtenido resultados prometedores en las pruebas y cuentan con “una patente provisional”.
“Los animales que reciben Quercetina se salvan más y mejor”, destacó Blasina aunque “el estudio todavía no ha finalizado”, restan más pruebas en cerdos para tener la seguridad necesaria de aplicarla en humanos.
El trabajo obtenía financiación mediante donación del laboratorio Gautier pero este se vendió a los brasileños Eurofarma, que decidieron no aportar más dinero. Además, debido a este cambio, un proyecto de la ANII que tenía su financiación aprobada no pudo ser llevado a cabo. El proyecto ya no cuenta con dinero para continuar las etapas restantes.