Hace un siglo, durante el segundo año de gobierno de José Batlle y Ordóñez, se aprobó en el Parlamento una ley por la que se creaba una comisión que debía analizar la viabilidad de un puerto de aguas profundas en la zona de La Coronilla, Rocha.
Hace un siglo, durante el segundo año de gobierno de José Batlle y Ordóñez, se aprobó en el Parlamento una ley por la que se creaba una comisión que debía analizar la viabilidad de un puerto de aguas profundas en la zona de La Coronilla, Rocha.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa idea nunca se concretó y, un siglo después, los senadores de todos los partidos coinciden en que están en un momento “histórico”, ya que dieron media sanción a un proyecto que habilita un puerto oceánico al sur de La Coronilla, en la denominada “Zona entre Cabos” compuesta por los balnearios Mar del Plata, El Palenque y San Francisco.
“Uruguay es lento para tomar decisiones”, afirmó durante un largo debate el martes 11 el senador oficialista Rafael Michelini (Frente Líber Seregni) al plantear la necesidad de tomar una postura respecto a la habilitación o no del puerto.
Las obras portuarias y de infraestructura que se proyecte localizar en esa zona deberán contar previamente “con todas las habilitaciones y autorizaciones que la normativa vigente exige, en especial las relativas al ordenamiento territorial y al medio ambiente”, dice la iniciativa. El texto, que ahora será analizado por la Cámara de Diputados, establece que el Poder Ejecutivo informará a la Asamblea General una vez que se cumpla con todas estas exigencias.
Si bien el proyecto contó con el respaldo de todos los partidos, varios legisladores de la oposición manifestaron inquietudes.
Tabaré Viera (Propuesta Batllista), dijo que aún hay “dudas” sobre el proyecto y preguntó “si es viable”. Afirmó que “falta mucho” y que se está “muy lejos de tener los estudios técnicos” sobre el impacto de la obra.
Gustavo Penadés (Unidad Nacional) consideró que se trata de “una de las decisiones más trascendentes” que ha tomado el Parlamento y reclamó que se contrate una “consultora internacional” para saber cuál será el impacto en el medio ambiente y en el ordenamiento territorial. Además señaló que se debe tener en cuenta la “situación geopolítica”, ya que la obra estará a 200 kilómetros de un puerto de aguas profundas de Brasil que tiene problemas de dragado.
El también nacionalista Sergio Abreu planteó la necesidad de una plataforma logística para el país y la región y aseguró que este puerto va a “transformar al país”.
“Doy el voto con muchísimas dudas”, dijo Luis Alberto Heber, pero afirmó que el puerto le dará “independencia” al país frente a los problemas con Argentina. Además, planteó que se vuelva a estudiar la posibilidad de ubicarlo en La Coronilla, lo que fue rechazado por el oficialismo, que considera que ese lugar no es viable.
Pedro Bordaberry (Vamos Uruguay) reclamó más estudios, mientras que su compañero de sector Ope Pasquet dijo que el puerto, de concretarse, “le será útil al mundo”.
Daniel Martínez (Partido Socialista) explicó que ante la existencia de “megabarcos” se necesita un puerto de mayor profundidad para abaratar costos y ubicar al país como un centro de redistribución logística.
Enrique Rubio (Vertiente Artiguista) dijo que se trata de “uno de los proyectos geopolíticos más importantes” que tiene el país y admitió que este tipo de obras “siempre generan impactos”. Desde el oficialismo se aseguró que se realizarán los estudios necesarios para saber el impacto que la obra tendrá.
La sesión fue seguida por pocas personas en la barra. Una de ellas, una mujer, lloró en algunos pasajes de la discusión. Hacia el final de la reunión, se paró junto a otra mujer y ambas comenzaron a insultar a los legisladores del Frente Amplio. “La tierra no se vende”, “están entregando al país”, “son todos iguales, los de derecha y los de izquierda”, decían mientras desplegaban dos banderas del Frente Amplio que tenían escrita la palabra “traidores”. Una de las mujeres arrojó al plenario una bandera, que cayó entre el senador Rodolfo Nin Novoa y la presidente del Frente Amplio, Mónica Xavier.