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“Anna”, Niccolò Ammaniti. Anagrama, 304 páginas, 990 pesos.
Cuatro años pasaron desde el inicio de la epidemia que propagó la enfermedad La Roja y que aniquiló a todos los adultos de la sociedad. Porque los niños también incubaron el virus, pero ninguno murió; al menos hasta que entraron a la adolescencia y los resabios de la peste reaparecieron como amenazas mortales. En “Anna”, como suele suceder en las novelas distópicas, aparece una ciudad devastada —Sicilia, en 2020— y sin recursos para sobrevivir. Es en ese escenario que la protagonista de 13 años, cuyo nombre da título al libro, intenta llevar a su hermano Astor, de ocho, hacia la salvación, acompañados por un perro y un cuaderno escrito por su madre. El manuscrito se titula “Cosas importantes”, y podría agregarse: “Para saber antes de morir”. “A poco de hacernos mayores, empiezan a salirnos unas manchas rojas en la piel. A veces aparecen enseguida, otras, tardan más. Cuando el virus crece en nuestro cuerpo, empezamos a toser, respiramos con dificultad, nos duelen todos losmúsculos y se nos forman costras en la nariz y en las manos. Y al final nos morimos”, dice uno de los textos.
“El espíritu de la ciencia ficción”, Roberto Bolaño. Alfaguara, 224 páginas, 550 pesos.
La disputa editorial y los enfrentamientos que atañen, incluso, a los herederos del autor, pasan a un segundo, tercer, cuarto plano. Porque el libro inédito de Roberto Bolaño (Chile, 1953), publicado a 13 años de su muerte, vale más que cualquier contienda satélite. Porque las palabras salieron de la pluma de Bolaño. Y punto.“El espíritu de la ciencia ficción”, culminada en Blanes en 1984, fue de las primeras novelas escritas por el autor santiaguino y hay quienes la definen como antecedente de “Los detectives salvajes” (1998). Narra la convivencia de dos jóvenes poetas chilenos que buscan abrirse camino en literatura en pleno México DF durante la década de los 70: Remo Morán a través de la participación en talleres literarios y publicaciones en revistas, y Jan Schrella, encerrado en el cuarto de azotea, matando el vicio de la lectura y escribiendo cartas a un grupo selecto de escritores de ciencia ficción.Bolaño escribió “El espíritu de la ciencia ficción” en cuatro libretas que incluyen notas, dibujos, borradores y transcripciones en limpio. Parte de ese material —que comprueba la obsesión del autor por depurar las estructuras de sus textos, además de su prolijidad y su constante revisión— fue publicado por Alfaguara como anexo de la novela.
“13 que cuentan”. Banda Oriental, 224 páginas, 380 pesos.
“Para que valga la pena describir a alguien hay que odiarlo un poco, o completamente. El amor no se describe, es simple. (…) Para hablar de alguien a quien se ama conviene más contar un episodio que alumbre indirectamente el amor que se le tiene. Pero el odio se puede aplicar directo al objeto, no necesita anécdota, y sobre todo es sabroso y perdura y encuentra siempre la comprensión del lector, porque el lector odia a alguien y quiere verlo a la parrilla, quiere una disección, un descuartizamiento en la plaza pública. Para eso, se sabe, no hacen falta motivos. El odio es más fácil que el amor”. Martín Lasalt introduce, entonces, a Márquez, el protagonista del relato “La descripción de un personaje”. El texto conforma el repertorio de “13 que cuentan”, editado por Banda Oriental, un libro de 17 capítulos firmados por las plumas de Lasalt, Martín Bentancor, Leonardo Cabrera, Horacio Cavallo, Leonardo de León, Richard Dutra, Damián González Bertolino, Matías Núñez, Pedro Peña, Ramiro Sanchiz, Rodolfo Santullo, Manuel Soriano y Valentín Trujillo. Todos nacidos después de 1973; todos ganadores del premio Narradores de la Banda Oriental.
“La Esposa joven”, Alessandro Baricco. Anagrama, 200 páginas, 490 pesos.
Esta novela de Alessandro Baricco (Turín, 1958, autor de otras como “Tierras de cristal”, “Océano mar”, “Seda”, “City”, “Sin sangre”, “Esta historia”, “Emaús”, “Mr. Gwyn” y “Tres veces al amanecer”) sucede en Italia, a principios del siglo XX, en una villa familiar. Tiene como escena desencadenante la llegada —planificada pero olvidada— de una chica de 18 años que busca la aprobación oficial para casarse con Hijo varón de un clan de cinco, también conformado por Padre, Madre, Hija y Tío (así llama Baricco a sus personajes, por el escalón que ocupan en el árbol genealógico).Ella, la Esposa joven, que ni bien cumple la mayoría de edad viaja desde Argentina para reencontrarse con su prometido, golpea a la puerta de la casona y se topa primero con Modesto, el mayordomo que trabaja con la Familia desde hace 59 años, y después con la noticia de que el Hijo no está en el país, que está de viaje en la Isla y que su regreso es impredecible. De todos modos, ella decide esperarlo y zambullirse, así, en la vida íntima del clan.
“La Novena”, Marcela Serrano. Alfaguara, 256 páginas, 480 pesos.
Miguel Flores —chileno, sociólogo, 20 años— cae preso en manos de militares pinochetistas en 1985. Lo atrapan después de protagonizar un accidente en la avenida Alameda, en el centro de Santiago, después de tropezarse con un perro que cruza la calle por casualidad. A los días su reclusión se traslada al fundo La Novena, en una zona agrícola cercana a la capital. Y ahí, con pocos recursos para sobrevivir y la mirada desconfiada de los pobladores, conoce a la dueña del lugar, Amelia, una viuda de clase alta que lo mira con otros ojos e, incluso, decide acogerlo.
“Sangre inocente”, Graziano Pascale. Planeta, 152 páginas, 450 pesos.
El homenaje está destinado, en parte, a las nuevas generaciones. Para recordar “la gesta” y entenderla como un ejemplo de abnegación y coraje. Pero el homenaje sucede medio siglo después, en Treinta y Tres, en plena dictadura. Y es el capitán olimareño Anselmo Peralta quien vuelve a su pueblo originario para organizar el desfile militar que conmemora la historia de Dionisio Díaz, la del niño que arriesga su vida por salvar la de su hermana, ocurrida en 1929 a orillas del Arroyo del Oro. Así empieza el libro “Sangre inocente”, de Graziano Pascale, una investigación periodística traducida a ficción que pone bajo la lupa una serie de relatos oficiales.
“Falcó”, Arturo Pérez Reverte. Alfaguara, 296 páginas, 490 pesos.
“Es un tipo amoral, sin escrúpulos, sin ideología; es un mercenario de sí mismo, un golfo, un vividor, un mujeriego, un asesino. También encantador, guapo, simpático, elegante. Me permito el lujo de no darle una ideología, de hacerlo un oportunista”, así definió Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) al protagonista de su última novela, “Falcó”, en una entrevista con “El País” de Madrid.Lorenzo Falcó es un detective, excontrabandista de armas, que se sumerge en un juego de espías entre bandos, en una historia de acción e intriga que tiene como escenario los inicios de la Guerra Civil española y la toma del poder del franquismo.
“Estrategias”, Adrián Paenza. Sudamericana, 392 páginas, 550 pesos.
“Si la coordinación de los programas de educación matemática dependiera de mí, haría hincapié en lo que se conoce como ‘matemática recreativa’”, escribe el matemático, docente y comunicador argentino Adrián Paenza en “Estrategias”, su nuevo libro que continúa con la línea de los anteriores: explotar la ciencia para resolver problemas de la cotidianidad. Eso dice antes de explicar la primera teoría que presenta en el texto, la rama de la ciencia llamada “Teoría de Juegos”, que “trata de establecer estrategias (…) y que estudia cómo la gente toma decisiones cuando estas decisiones afectan a los demás y no solo a ellos”.
“El amor es un perro verde”, Tute. Sudamericana, 430 páginas, 430 pesos.
“El amor a primera vista no existe”, “El amor existe”, “No creo en el amor”, “El amor es una moda que prendió fuerte, solo eso”, “Yo creía que todo era pensable, hasta el amor”, “¡Quiero incondicionalidad en el amor!”, son algunas de las frases que sueltan los personajes –diminutos, enamoradizos, egocéntricos– entre viñetas y en medio de historias de romances, olvidos, desencuentros, casualidades, creencias, descreencias, soledades, abandonos, reencuentros.Los pequeños protagonistas, hombres y mujeres, nacen de una pluma fácilmente identificable, la de Juan Matías Loiseau (Buenos Aires, 1974), la de “Tute”, que, a través de situaciones cotidianas y absurdas, se propone diseccionar el término “amor” y sus posibles aplicaciones.