N° 1959 - 01 al 07 de Marzo de 2018
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáPoco antes del verano de 1971, Búsqueda empezó a gestarse en la cabeza de Ramón Díaz (1926 - 2017). El abogado especializado en Economía se reunía con un grupo de profesionales interesados en esa materia; las conversaciones eran buenas, pero sus ganas de crear una publicación para promover ideas no se concretaba.
Ese año, Díaz y Ramiro Rodríguez Villamil empezaron a buscar recursos para financiarla. Iban visitando a distintas personas, uno recomendaba a otro y así contactaron a Carlos de Basabe, los Soneira, el arquitecto Pérez Noble, Carlos Fernández Goyechea y los Strauch Urioste. Esos fueron el núcleo básico. Todos colaboraron con dinero.
El mayor aporte fue de los Strauch. Así recuerda hoy aquella visita Rodríguez Villamil: “Fuimos a su casa en el parque de los Aliados. Ramón les contó su idea. Eduardo era más callado, pero Sarita era un avión, una mujer explosiva, entusiasta, que enseguida dijo ‘no podemos no participar, contá con nosotros’”. Fueron los contribuyentes más importantes, aportaron diez mil dólares, que si hoy son plata, en ese momento eran una fortuna. Con el tiempo, Díaz pudo, para su tranquilidad, devolver todo a los aportantes.
Los Strauch fueron suscriptores desde el primer día y según el libro Una historia para ser contada, escrito por Leticia Linn, Eduardo fue tesorero de la publicación. El martes pasado, 20 de febrero, murió, a los 96 años, Sara Urioste de Strauch. De mi familia paterna heredé la costumbre de leer los avisos fúnebres y viendo el nombre de esta mujer a quien no conocí le dije a mi marido: “Se murió Sara Urioste. Fue la que inventó el nombre Búsqueda”. Tenía el dato en algún recóndito lugar de mi cabeza. Leí el libro de Linn cuando se publicó y supongo que lo retuve porque me llamó la atención que haya sido una mujer la que inventó el nombre de este semanario que fue fundado y llevado adelante durante muchos años por hombres.
Por unos cuantos días, la publicación se llamó El intransigente, pero Ramón Díaz no estaba conforme con ese nombre. “Cuando la imaginación ya escaseaba para nombrar a la revista, fue Sara Urioste quien lo encontró. Así lo recordó Díaz: “Estaba en casa trabajando y Sarita —como yo la llamaba— estaba mirando un libro en francés de Daniel Villey, un economista francés y católico, que había escrito un libro que se llamaba Á la recherche d´une doctrine economique. Ella vio el título —estábamos buscando y no se nos ocurría nada— y dijo: Esa palabra. ‘Recherche’. ‘Búsqueda’. La nueva publicación ya tenía nombre”, recuerda el libro que recoge la historia del semanario.
No pensaron que fuera una empresa periodística; el objetivo era difundir sus ideas liberales. Búsqueda salió por primera vez en enero de 1972 y cada dos meses. Tenía forma de cuaderno. En mayo de 1974 dejó de salir por seis meses. Allí se planteó un cambio para hacerla más profesional, cambio gestado por Manfredo Cikato y Pablo Fossati. Aceptaron buscar anunciantes y contrataron a Danilo Arbilla, que empezó con el cargo de jefe de redacción. Lo que vino después, es historia conocida.
Sara, o Sarita, como la llamaban, en los primeros tiempos iba a la imprenta los miércoles de noche a esperar la salida de los ejemplares. Siguió leyendo el semanario hasta bien entrados sus 80 años, sobre todo las secciones de política y economía. Dicen quienes la conocieron que fue generosa, desinteresada e inteligente. En los días previos al Día de la Mujer, me pareció oportuno recordar a esta mujer que creó ese nombre tan fuerte y que hoy, 46 años después, sigue tan campante.