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Hernán Antonio Calvo Sánchez, más conocido como “el caballero de la derecha” por su participación en la subasta de los aviones de Pluna, declaró el martes 30 de mañana en el juzgado de crimen organizado de la calle Buenos Aires luego de dos oportunidades frustradas en las que fue convocado pero no concurrió a la sede.
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De acuerdo con las fuentes consultadas por Búsqueda, la declaración de Calvo fue “previsible” y “no aportó mayores elementos a la causa”. Lo más llamativo, de acuerdo con los informantes, fue que el ejecutivo español reconociera ante una pregunta que le realizó el fiscal Juan Gómez que no tenía experiencia previa en el mercado aéreo ni en la presentación a subastas.
Calvo concurrió al juzgado asistido por el abogado Paul Pereira Schurmann, que es el mismo letrado que patrocina al empresario Juan Carlos López Mena.
A pesar de esa coincidencia, el ejecutivo español subrayó en varias oportunidades ante la jueza Adriana de los Santos y el fiscal Gómez que no actuó en este negocio como “testaferro” del propietario de Buquebús sino que lo hizo como simple representante de la empresa Cosmo.
Sostuvo que si bien trabajó en Buquebús en Buenos Aires y en Europa, en la actualidad no tiene ningún vínculo profesional con López Mena sino que lo une una relación de amistad con él y con su hijo.
Agregó que su vínculo con este caso surgió porque López Mena lo llamó para decirle que el gobierno uruguayo le había pedido que si no se iba a presentar a la subasta le diera “una mano” al país arrimando algún inversor. Relató que en ese momento tenía un vínculo con Cosmo, que es una empresa que se dedica a realizar vuelos charter en Europa.
Señaló que se presentó en la subasta al alza porque a la baja no les interesaba, ya que eso suponía absorber a todos los empleados de la firma, entre otras obligaciones.
Con respecto al polémico aval otorgado por el Banco República (BROU), el ejecutivo español indicó que al llegar a Montevideo —un par de días antes de la subasta— López Mena le dijo que debía ir a hablar con un funcionario del BROU de apellido García porque había gestiones del gobierno para que se le otorgara un aval a Cosmo, de modo que pudiera presentarse a la subasta.
Expresó que no tomó contacto ni con el presidente del BROU, Fernando Calloia, ni con el ministro de Economía, Fernando Lorenzo, a quien conoció —según declaró— en el almuerzo en el restaurante Lindolfo al que también concurrieron López Mena y su hijo.
Aseveró que en ese almuerzo de lo único que se habló fue de la posibilidad de que algunos aviones fueran arrendados por Buquebús y quedaran en Montevideo para no perder la conectividad y los puestos de trabajo.
Afirmó que a su juicio ese podía ser un “buen negocio” pero, teniendo en cuenta el “revuelo” que se generó después, el asunto se enfrió. Mencionó como ejemplo de ese clima las “amenazas” que se lanzaron por parte de algunos integrantes del partido de gobierno contra el propio López Mena.
Sostuvo que desde el punto de vista personal la situación lo afectó mucho, al extremo que en la actualidad ya no trabaja para la empresa Cosmo sino que se desempeña en una compañía en Miami.
La jueza y el fiscal le preguntaron por qué si Cosmo estaba verdaderamente interesada en el negocio un accionista de la empresa declaró a la prensa que no era una buena idea comprar los aviones. Según las fuentes, respondió que ese accionista era insignificante porque se trataba de un persona con un capital ínfimo en la empresa.
El fiscal Gómez le preguntó si tenía experiencia previa en el mercado aeronáutico y el ejecutivo dijo que no. El representante del Ministerio Público también le preguntó si tenía experiencia en la participación en subastas de este tipo y Calvo también respondió que no, aunque mencionó que había concurrido a algún remate en su vida.
Según los informantes, el ejecutivo no fue consultado ni por la jueza ni por el fiscal acerca de por qué a su juicio López Mena se hizo cargo del pago del aval.
La declaración de Calvo era esperada en el ambiente judicial porque sin su testimonio la causa podía permanecer abierta por largo tiempo. El “caballero de la derecha” había sido citado en dos oportunidades por la sede pero no se había presentado. La primera vez que no concurrió la jueza De los Santos libró un exhorto al exterior para que se lo ubicara y se lo citara. En la segunda oportunidad dijo que no llegó por un problema de conexión con los vuelos, pero manifestó su interés en asistir.