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A medida que se acercaba el plazo fijado para las elecciones, con su candidato mayoritario Wilson Ferreira Aldunate proscripto y requerido, el Partido Nacional, y algunos de sus dirigentes, se manifestaron dispuestos, según todas las apariencias, a jugar una nueva carta.
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En tal sentido, una verdadera explosión política provocó una reunión mantenida por el presidente del Directorio del Partido Nacional Juan Pivel Devoto con integrantes de las Fuerzas Armadas. El jueves 22 de marzo de 1984, la radio El Espectador citando “altísimas fuentes gubernamentales” dio a conocer una información por la cual Pivel le habría propuesto al general Pedro Aranco, no se dijo si por iniciativa personal o a sugerencia del propio Ferreira Aldunate, una postergación de las elecciones hasta noviembre de 1985 y que ese año los comicios se limitaran solamente a la elección de diputados, senadores y autoridades municipales.
De inmediato varios dirigentes nacionalistas desmintieron categóricamente la noticia y a mediodía de ese día un Pivel Devoto al que se le escuchó nervioso y ofuscado dijo a radio Carve que “la información carecía totalmente de fundamento”.
A las 20 horas, el propio Juan Pivel Devoto dio una nueva versión de los hechos diciendo a la prensa que en sus “conversaciones preliminares con los militares”, había sido considerada la posibilidad de la elección indirecta del presidente, pero negó haber propuesto a las autoridades extender el mandato. Su idea fue —aclaró— que la Asamblea General fuera la encargada de elegir al titular del Poder Ejecutivo “sin reconocer la existencia de proscriptos”. Además dijo que eso era una simple propuesta y no una negociación, y desvinculó a Wilson de su actitud.
Casi al mismo tiempo, las FFAA elevaron un comunicado oficial que en su numeral primero expresaba: “El día viernes 16, a las 14.30 horas el profesor Juan Pivel Devoto fue recibido ante su requerimiento de audiencia, en la sede del Comando General del Ejército, por el Sr. Comandante en jefe y otro señor general ante quienes el visitante manifestó que la finalidad fundamental de la audiencia era proponer como una solución a la salida institucional la realización en la fecha prevista del 25 de noviembre próximo de elecciones parlamentarias y departamentales y posteriormente en fecha a determinar de elecciones presidenciales por la Asamblea General”. Y en su numeral segundo afirmó: “El miércoles 21 a las 17 horas, los comandantes en jefe del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea recibieron a los miembros del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Colorado Dres. Julio Sanguinetti y Enrique Tarigo imponiéndoles de la propuesta formulada por el presidente del Directorio del Partido Nacional”.
El viernes 23 de marzo, de tarde, sesionó en forma extraordinaria el Directorio nacionalista para considerar la situación. En esa reunión Pivel ratificó su proposición al teniente general Pedro Aranco, que consistió, según sus propias palabras, en: 1) una ley de amnistía general, rehabilitando políticamente a Seregni, a las corrientes marxistas y desproscribiendo a Wilson Ferreira y 2) la elección de una Asamblea General que a su vez eligiera al nuevo presidente.
El día anterior se había reunido el Comité Ejecutivo Nacional del Partido Colorado, quien luego de escuchar el informe hecho por las FFAA a Sanguinetti y Tarigo, declaró en sus dos numerales más importantes: 1) “Que preguntado por los delegados colorados si el planteamiento de Pivel implicaba una prórroga del actual gobierno, se les contestó que tal punto no había sido expresamente referido, pero que había quedado sobreentendido”. Y 2) “Que las fórmulas de elección presidencial indirecta de los representantes de la soberanía popular, contrarias a las prácticas del país en este siglo, significan sustraerle a la ciudadanía el ejercicio de sus derechos, atribuir a arreglos políticos o a la influencia de minorías decisivas una potestad arbitral y facilitar la presencia de coacciones indebidas”.
l Ataques y acusaciones. El tema promovido por la gestión de Pivel Devoto ante las FFAA, agravó las relaciones entre los partidos tradicionales. En tanto una declaración nacionalista del jueves 29 de marzo de 1984 sugirió la existencia de una suerte de pacto entre militares y colorados para impedir un eventual triunfo del Partido Nacional en las elecciones de noviembre, un documento colorado fechado el día lunes 2 de abril insistió en atribuir a la mayoría blanca el propósito de modificar el cronograma político y de procurar elegir indirectamente al futuro presidente de la República.
El secretario general del Partido Colorado, Julio M. Sanguinetti, dijo ante un encuentro juvenil de su partido, que el país había estado prisionero durante mucho tiempo, “rehén primero de la bomba y después del sable. Uno alimentó al otro y el otro alimentó al uno. En esa didáctica infernal ha habido tres millones de uruguayos expectantes, prisioneros y rehenes de la psicología extremista”. (…) “Y hoy pasada la hora de la bomba y pasada la hora del sable, tampoco va a ser la hora de la demagogia”.
En tanto otras voces del Partido Colorado se sumaron a las críticas al planteo de elecciones indirectas hecho por Juan Pivel Devoto. “Al pueblo lo veo cada vez más confundido, debe sentirse muy perplejo ante este penoso espectáculo”, opinó el ex presidente Jorge Pacheco Areco, líder de la UCB, al ser interrogado por radio Carve sobre las repercusiones de las conversaciones que el profesor Pivel Devoto tuviera con altos jerarcas militares. “Cruje el frente político” —agregó— “hilvanado apenas en la Interpartidaria ante la pugna de los intereses político-electorales manifiestamente encontrados”. Dijo además en otro momento de la entrevista: “Tengo que reconocer el tacto político y la habilidad de Seregni en su primera intervención pública reclamando un clima de serenidad necesario en estas circunstancias más que nunca, proyectándose poco menos que como líder de la pacificación nacional”.