Dicen que nunca dejaron de mirarlo, pero el fenómeno de Keanu Reeves en los últimos meses suena más a redescubrimiento. O a la sumatoria de coincidencias que lo llevan a ser parte, casi al mismo tiempo, de tres películas distintas que atrajeron la atención por diferentes motivos. Keanu (o “suave brisa sobre la montaña”, según el supuesto significado de su nombre) le da voz a un juguete frustrado en Toy Story 4, al vengador John Wick en la tercera entrega de la saga (John Wick: Capítulo 3, Parabellum, en cartel en Montevideo) y a sí mismo en Always Be my Maybe, el nuevo éxito de Netflix, una comedia romántica protagonizada por Ali Wong, famosa por hacer stand up, y Randall Park. Fue una sorpresa para los productores que el actor aceptara interpretar a un personaje snob y algo ridículo que lleva su nombre y encima tiene poco tiempo en pantalla. Pero un actor que ya trabajó con Francis Ford Coppola, Gus van Sant, Kathryn Bigelow, Stephen Frears, Richard Linklater y Bernardo Bertolucci puede permitirse esas excentricidades. Hay quienes cuestionan su talento, pero su currículum habla por sí solo.
Su foto comiendo un sandwich solo en un parque con actitud triste se viralizó con hashtag- #sadkeanu hace un tiempo, y de alguna manera el público entendió que era un solitario, y que podía permitirse andar solo por la calle sin sentirse asediado, viéndose triste y desarreglado, como si nadie estuviera mirando. Es difícil tildar a una celebridad de buena persona, pero muchos se arriesgan tratándose de Keanu, que además tiene actitudes tan de caballero 2.0 como no posar sus manos en la cintura de las mujeres cuando le piden para tomarse una foto con él. Ama a los perros, resigna gran parte de sus ganancias para beneficiar al equipo técnico de sus películas (con Matrix cedió 85 millones de dólares al departamento de vestuario y de efectos especiales), dona fortunas a obras de caridad.
Pasaron 28 años de Punto de quiebre, 25 de Máxima velocidad y 20 de Matrix. Keanu Reeves cumplió 54 años y la generación que fue adolescente en los 90 celebra su regreso o su renacimiento. Según Google Trends, en junio de este año se alcanzó el mayor interés de búsqueda de los términos “Keanu Reeves” desde enero de 2004: nunca lo habían googleado tanto.
Su origen. Sus rasgos delatan su origen asiático-americano. Keanu Charles Reeves nació en 1964 en Beirut; de madre británica y padre de sangre hawaiana-china. Antes de instalarse en Toronto cuando todavía era un niño, vivió con su madre (su padre los había abandonado) y su hermana Kim en Sydney y en Nueva York. Al parecer, sufría de dislexia pero era bueno en los deportes, sobre todo en hockey. Dejó el liceo antes de terminarlo pero ya convencido de su vocación de actor.
Los inolvidables 90. Sus primeros trabajos fueron en televisión y su incursión en el cine no fue de lo más celebrado (River’s Edge, 1986, y Bill y Ted, 1989). Pero la década de los 90 lo esperaba con algunas de las películas más taquilleras del momento y más recordadas de su carrera. De hecho, fue parte de esa generación de galanes de la que también son (o fueron) parte Patrick Swayze, Christian Slater, Ethan Hawke y River Phoenix. Fue precisamente con él que protagonizó en 1991 Mi mundo privado, el filme de Gus van Sant en el que ambos se hicieron amigos. “Les di a River y a Keanu el libro de La ciudad de la noche, de John Rechy (el que inspiró la película). River leyó dos páginas y lo tiró. Keanu se lo leyó entero y toda la bibliografía de Rechy”, contó Van Sant tiempo después de rodar la película. Phoenix moriría de sobredosis ocho años después.
Ese mismo año se estrenó Punto de quiebre, la película de Kathryn Bigelow en la que Keanu interpreta a Johnny Utah, un agente del FBI que se filtra en una banda de ladrones surfistas para desmantelarla. Cuatro años después vendría otro de los éxitos de su carrera, donde se convertiría en un agente de SWAT: Máxima velocidad.
Sandra. La película fue también la revelación de Sandra Bullock, que entonces tenía 30 años. Su personaje pasa de ser pasajera del ómnibus que lleva la bomba a punto de explotar a conducirlo con la mayor gracia que la situación admitiría. La chispa se enciende entre ambos en la pantalla, y muchos espectadores fantasearon con que el romance trascendiera ese lugar, pero el profesionalismo, en este caso, pudo más. “Fue muy difícil para mí estar seria. Porque (Keanu) me miraba y yo me reía. Y tenía que tratar de estar concentrada”, contó ella recientemente en el programa de Ellen Degeneres; “Nunca salimos, creo que había algo de mí que no le gustaba pero me parece que fuimos amigos por tanto tiempo gracias a que no pasó nada”. Poco después, invitado al mismo show, Reeves dijo no conocer los sentimientos de Bullock, pero lo que más sorprendió fue que revelara que eran recíprocos. ¿Por qué no pasó nada? Le preguntó Degeneres: “Estábamos trabajando”, fue la respuesta de él.
El actor rechazó los 12 millones de dólares que le ofrecieron para hacer Máxima velocidad 2, porque le pareció que el guion “no tenía sentido”. Reeves y Bullock volvieron a trabajar juntos en 2006 en La casa del lago; una historia de amor, pero el affaire tampoco se concretó entonces.
La tragedia. A fines de los 90, la carrera de Keanu estaba en la cima y en su vida personal pasaba también por un buen momento: estaba de novio con Jennifer Syme, también actriz, y la pareja esperaba una niña. Pero la tragedia lo golpeó dos veces: primero, cuando su hija, Ava, nació muerta a los ocho meses de gestación. La pareja no pudo superar la situación y rompieron. Tiempo después, Syme murió en un accidente de tránsito. El tiempo pasó, pero hace poco el actor reconoció en una entrevista que “la pena cambia de forma, pero nunca termina”.
Neo y después. Keanu Reeves no habría llegado a Matrix (1999) si Will Smith no hubiera rechazado antes el papel. Al parecer, Keanu convenció a las hermanas Wachowski de su idoneidad para ser Neo a partir de una charla filosófica que mantuvieron en un parking. Después vendría Premonición (2000), Constantine (2005), y John Wick (2014).
Entre tanta acción, le haría espacio a una comedia romántica en Alguien tiene que ceder. El papel que le ofreció Nancy Meyers en este filme es el de Julian Mercer, un joven médico que se enamora de Erica Barry (Diane Keaton), una escritora involucrada sentimentalmente con un personaje bastante desfachatado y mujeriego interpretado por Harry Sanborn (Jack Nicholson). A Keanu el papel le sentó de maravilla, y el sutil flirteo entre Erica y Julian logró, sin llegar a lo físico, escenas increíblemente seductoras.
Winona. Con Winona Ryder trabajaron juntos en cuatro películas: Drácula (1992), Una mirada en la oscuridad (2006), Vidas privadas de gente famosa (2009) y Destination Wedding (2018). Una anécdota los une hasta que la muerte los separe. En la escena de la boda de sus personajes en Drácula, (de Francis Ford Coppola), quien los casa es un sacerdote real, y también lo son las palabras que pronuncia en ese contexto, por lo que la actriz toma la ceremonia como válida. “Algunas veces me llega un mensaje suyo que dice: ‘Hola, marido”, contó el actor riendo cuando le preguntaron por los dichos de Ryder.
John Wick. El argumento no era del todo convincente: un asesino a sueldo retirado, viudo, dispuesto a todo para vengar la muerte de su perro. El actor accedió a protagonizar la película con la condición de que Chad Stahelski, su doble de cuerpo de Matrix, la dirigiera, aunque su experiencia como director era nula. La primera película costó solo 20 millones de dólares, pues no mucha gente confiaba en la apuesta. El bajo presupuesto establecía las condiciones del rodaje y hasta los planos, que tenían que ser largos porque contaban con una sola cámara. “El primer tipo que se moría en una escena de pelea era también el último; tenía que levantarse, correr detrás de la cámara y volver a escena para ser golpeado una vez más por Keanu”, contó el director. La película terminó recaudando 86 millones de dólares y propició la realización de una segunda cinta. Y esa la de una tercera a la que le sigue una cuarta, que ya está en preproducción. Uno de los puntos fuertes de los filmes es que el argumento se centra en lo que su protagonista en realidad sabe hacer: “Nos sentamos y yo le dije: ‘Decime todo lo que puedas hacer realmente bien. Y pusimos todo eso en las películas”, contó el realizador.
Dicen que las películas de John Wick tienen algo de autobiográfico: un Keanu melancólico vestido de negro (su look habitual), incapaz de superar su duelo y vengando injusticias por el mundo. En una de las entrevistas que dio el actor para difundir la película, apelaron a esa parte suya tan reflexiva y le preguntaron qué creía que sucedía al morir: “Lo único que sé es que cuando mueres todos los que te amaban van a echarte muchísimo de menos”. La simpleza de la respuesta lo hizo ver como un iluminado, y, una vez más, una reflexión suya se hizo viral.
Streaming Keanu
En Netflix:
John Wick (Otro día para matar)
Exposed (Hija de Dios)
Always Be my Maybe (Quizás para siempre)
The Whole Truth (El abogado del mal)
Constantine
The Lake House (La casa del lago)
To The Bone (Hasta el hueso)
Something’s Gotta Give (Alguien tiene que ceder)
En HBO Go:
Matrix
Matrix recargado
Relaciones peligrosas
GALERIA
2019-07-04T00:00:00
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