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    La espiritualidad como parte de la práctica médica es “necesaria”

    “No hay nada malo” con la tecnología médica y con tratar lo físico, pero “el paciente necesita más que eso”, según asegura una especialista norteamericana

    “El establishment médico veía a los enfermos crónicos como gente sin esperanzas pero cuando hablé con ellos los encontré llenos de esperanza y sentido. Una fuerza interior los mantenía luchando con la enfermedad. Al charlar con estas personas entendí que lo que estaba detrás de todo esto eran profundos sentimientos espirituales y valores que los ayudaban a vivir día a día. Fue por eso que primero como estudiante y luego como médica incorporé la espiritualidad en la práctica profesional”, resumió Christina Puchalski, directora del Instituto de Espiritualidad y Salud George Washington (GWish) y profesora de Medicina y Ciencias de la Salud en el Colegio de Medicina de la Universidad George Washington en Estados Unidos. 

    Puchalski es pionera en su país al promover la atención en salud como un cuidado también espiritual y compasivo en momentos de auge de las ciencias. Diseñó junto a un grupo de colegas una metodología de trabajo para incluir el tema en la consulta médica y en la formación de nuevos médicos.

    Hoy, tras años de trabajo de Puchalski y su grupo en concretizar sobre la importancia de incluir la espiritualidad como un tema más en la consulta del médico, cerca del 80% de las facultades de medicina en Estados Unidos cuentan con una currícula que integra los temas de espiritualidad a la formación, una tendencia que ha crecido en los últimos años en los que la tecnología también avanza a pasos agigantados. 

    La espiritualidad en salud es un campo “relativamente nuevo para la medicina”, que durante los últimas décadas ha vivido una explosión tecnológica con costos en alza, dijo Puchalski. Estos avances han “empañado la misión original de la medicina”: asistir y servir a las personas como un todo de manera compasiva.

    La espiritualidad es entendida como un concepto muy amplio, con un único objetivo que es la búsqueda individual de significado mediante la participación o la creencia en Dios, la religión, el naturalismo, el humanismo o las artes. 

    A continuación, un resumen de la conversación que Búsqueda mantuvo con Puchalski desde su oficina en la Universidad George Washington.

    —A medida que la tecnología avanza, ¿es más difícil lidiar con la importancia de la espiritualidad en los tratamientos?

    —Hay una amenaza hacia el cuidado integral de la persona como un todo, no solo de la espiritualidad. Esta amenaza se debe al avance de la tecnología y también por la presión que se ejerce en los sistemas de salud. Por ejemplo, ahora en Estados Unidos tenemos que ver más pacientes por día de lo que solíamos ver antes y esto también está ocurriendo en otros países. Naturalmente cuando hay un tiempo restringido la gente lo usa para plantear los temas más críticos que los aquejan en ese momento. Si viene preocupado por su presión alta vamos a tratarlo por eso e ignorar muchas otras cosas. No porque sea poco importante, sino porque no tienes tiempo para otra cosa. Tampoco hay espacio para lo emocional, espiritual o social, no lo estamos abordando y nos enfocamos solo en lo físico. Esta es una amenaza. 

    La segunda amenaza está vinculada a la tecnología y al uso que los profesionales de la salud hacen de la computadora. Muchos médicos interponen la computadora entre ellos y el paciente. Vi cómo en un hospital con mi padre, que tiene más de 90 años, se fijaban en la información de la computadora y ordenaban estudios en base a ella sin siquiera examinar al paciente. Es una locura, eso no es buena medicina. Si estamos hablando de que estas cosas están pasando, obviamente que los temas emocionales, sociales e incluso compasivos se pierden. 

    Es por eso que pienso que este es un momento muy importante para atender a la persona como un todo, como cuerpo, mente y espíritu, no solo un cuerpo. No hay nada malo con la tecnología y tampoco con el tratamiento médico de lo físico, en absoluto. Pero tenemos que reconocer que el paciente necesita más que eso. 

    Cuando la persona llega en busca de verificar si está tomando bien su medicación, tal vez hay otras necesidades de cuidado y su salud es un todo. Tenemos que abordar todas las dimensiones de ese cuidado. 

    —¿Habla del peligro de un sistema de salud enfocado y concentrado en tratar solo las enfermedades físicas?

    —Exactamente, me refiero a eso. 

    —¿Cuál debería ser entonces el rol de la espiritualidad en la salud? Porque usted lo ve necesariamente como un tema integrado a la rutina de los médicos en los centros asistenciales.

    —Es que debería ser así. En general un buen cuidado es que cuando veas a un paciente por primera vez se aborden todas sus aristas. Deberías preguntarle por lo físico, lo emocional, espiritual. Pero si viene una persona con dolor de pecho me preocupo por la situación de crisis y después en una segunda instancia o en consulta de seguimiento se deben abordar los otros puntos. 

    Parte de la atención vinculada al cuidado espiritual no tiene nada que ver con hacer preguntas sobre un paciente. Esa es la compasión, que debe estar presente en todos los encuentros con el paciente. 

    —Justamente le iba a preguntar si el abordaje espiritual debe ser siempre compasivo desde la concepción de la asistencia en salud. 

    —Absolutamente. El cuidado y la asistencia compasiva están basados en la espiritualidad. Si digo que el médico debe ser compasivo tiene que estar en contacto con su yo interno y estar atento al paciente en todos los sentidos. 

    —Usted no vincula la espiritualidad con la religión. Le basta con que sus pacientes le digan que practican yoga para considerarlo como un ejercicio espiritual. 

    —Cuando les pregunto, ni siquiera les hablo de la palabra religión. Les pregunto si son espirituales. Eso tiene una definición muy amplia y tiene que ver con cómo la gente le encuentra sentido a la vida y cómo experimentan las conexiones con los otros, con sus familiares, con la naturaleza.

    —¿El objetivo es humanizar la relación entre el médico y su paciente?

    —Sí, es parte del objetivo. Hablo de humanizar a los médicos. Hay muchos estudios que demuestran que los pacientes sienten que el trato de los médicos no es agradable, que el vínculo no es lo que esperan. Tenemos que prestarle atención a la importancia de esta relación. La gente nos viene a ver a nosotros, al personal de salud, porque tienen dolor o preocupaciones. Necesita gente que los escuche y esté presente. A menudo nos resulta difícil debido al escaso tiempo o porque tenemos miedo de meternos en un tema o una situación que no sepamos manejar. Preferimos mantener a nuestros pacientes a la distancia, pero ellos no quieren eso. Son muy vulnerables y quieren conectarse con el médico como persona. 

    —¿Cuán importante es encontrarle sentido al sufrimiento y el dolor, muchas veces crónico?

    —Es crítico para la gente. El psiquiatra Víctor Frankl escribió durante la Segunda Guerra Mundial que la gente que lograba encontrarle un sentido al sufrimiento sobrellevaba mejor la situación. No es algo que pasa de forma instantánea tampoco y necesita apoyo para que ocurra. Como profesional de la salud, cuando veo que un paciente sufre intento estar presente y se lo recomiendo a mis colegas también. Sé que a veces es difícil para los médicos apoyar en ese sufrimiento, tratan de evadirlo porque piensan que no tienen el tiempo necesario para apoyarlos en el padecimiento. Pero no se trata de un tema de tiempo. La gente necesita conectarse con otras personas para no sentirse sola. No necesita respuestas. Muchas veces solo necesita que estemos allí presentes. Por eso es un acto intencional, no un acto dependiente del tiempo disponible. 

    —¿Hay más espacio para la espiritualidad cuando la medicina no puede curar? ¿Es por eso que los cuidados paliativos a menudo están asociados con este otro tipo de cuidados?

    —Qué pregunta… Creo que depende del punto de vista de donde mires la realidad. Si lo miras desde el punto de vista de las enfermedades crónicas, el final de la vida y los cuidados paliativos, los datos demuestran que las cuestiones espirituales son sumamente importantes en esta etapa. De todos modos cuando miras a la salud preventiva también ahí hay un espacio y un rol para la espiritualidad. Es necesario mirar a la espiritualidad no solo vinculada con la muerte, el fallecimiento y la enfermedad sino con el bienestar también. ¿Cuál es tu bienestar físico? ¿Y el espiritual?

    ¿Curar es una experiencia? Generalmente se asocia con la sanación.

    —Pero curar es mucho más que simplemente la sanción física. La gente piensa que curar es sanar pero no es así. Es más interno y hay quienes hablan de un viaje interno espiritual involucrado en el proceso. Curarse puede ser además encontrar esperanza, encontrar un sentido a lo que ocurre, un significado al sufrimiento.

    —¿Qué rol juega la fe como un instrumento para el cuidado espiritual en ámbitos de la salud?

    —Juega un papel importantísimo. Si tienes fe en el médico, en Dios, en tu familia, hace la diferencia porque impacta en tu ánimo, tu optimismo y esperanza. Lo puedes mirar como una actitud de mente positiva que puede generar resultados positivos para tu salud.