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    La hipertensión, también en niños

    La comida rápida, el alto consumo de sal y el sedentarismo han llevado a un aumento de casos de niños con presión alta ; pediatras y cardiólogos advierten que esa patología es reversible y que es importante educar a las nuevas generaciones para adquirir hábitos saludables a futuro

    La presión alta es una de esas patologías que se asocian con la vida adulta. El conocido al que le recomiendan comer sin sal; el familiar que toma un medicamento para mantenerla controlada; la señora que llega a la farmacia preguntando si le pueden medir la presión porque está con un poco de dolor de cabeza; y aquel que tuvo un “pico de presión” que derivó en situaciones graves, como accidentes cerebrovasculares. Esos casos comunes hacen que la hipertensión arterial (HTA) parezca algo vinculado a la adultez.

    Sin embargo, médicos y autoridades sanitarias advierten que cada vez es más frecuente encontrarse con niños y adolescentes que sufren de esa patología que constituye un problema sanitario en todo el mundo. El incremento de casos de HTA en menores está directamente relacionado con hábitos de vida. Porque si bien existen factores genéticos, el principal problema viene de la mano del incremento de la obesidad infantil. La mala alimentación, el alto consumo de productos con elevadas dosis de sal, y la falta de actividad física son los elementos que explican esa realidad.

    A diferencia de lo que ocurre con los adultos —entre quienes la HTA puede tener un impacto inmediato, por ejemplo causando un accidente vascular—, en los niños, el trastorno está latente, no tiene síntomas y solo se detecta al medirla. Por eso es tan importante prestarles atención a los controles y, en caso de detectar valores altos, adoptar medidas para revertirla.

    Si bien no hay datos oficiales que indiquen exactamente cuántos niños y adolescentes sufren esta patología, algunos estudios y la opinión de profesionales coinciden en que en la última década la HTA infantil se consolida como un problema sanitario significativo.

    MEDICIÓN PEDIÁTRICA. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la HTA como “un trastorno en el que los vasos sanguíneos tienen una tensión persistentemente alta, lo que puede dañarlos”. “Cada vez que el corazón late, bombea sangre a los vasos, que llevan la sangre a todas las partes del cuerpo. La tensión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de los vasos (arterias) al ser bombeada por el corazón. Cuanto más alta es la tensión, más esfuerzo tiene que realizar el corazón para bombear”, señala la OMS.

    La presión arterial se compone de dos indicadores: sistólica y diastólica. “La tensión arterial normal en adultos es de 120 mm Hg cuando el corazón late (tensión sistólica) y de 80 mm Hg cuando el corazón se relaja (tensión diastólica). Cuando la tensión sistólica es igual o superior a 140 mm Hg y/o la tensión diastólica es igual o superior a 90 mm Hg, la tensión arterial se considera alta o elevada”, consigna la OMS. Coloquialmente, la presión normal para la OMS sería 12/8, y un valor superior a 14/9 es elevada.

    En el caso de los niños, los valores son diferentes. Desde hace un tiempo, en los controles pediátricos es obligatorio tomar la presión a partir de los tres años. Ahí no se considera que la HTA es alta si llega o supera el 14/9, sino que se toma la medición y se la compara con percentiles de edad, talla y sexo. En función de eso, se puede hablar de HTA y de preHTA.

    “Dada la variabilidad en la medida de la presión arterial se deben realizar por lo menos dos tomas y hacer un promedio de los valores, y para establecer si es una HTA crónica se deben hacer por lo menos tres consultas. Una toma aislada no permite hacer diagnóstico de HTA crónica”, dijo a galería Juan Carlos Gambetta Arburúa, especialista en Pediatría y en Cardiología Pediátrica, con experiencia en el tratamiento de obesidad y dislipemias en niños, exintegrante de la Comisión Directiva de la Sociedad Uruguaya de Pediatría y de la Sociedad Uruguaya de Cardiología.

    Gambetta explicó que en los últimos años se observa un incremento en la HTA en niños y que eso guarda relación directa con la obesidad. “La prevalencia de la HTA en niños es de 1 a 2%, incrementándose hasta 30% en adolescentes obesos”, dijo el médico, que en 2005 obtuvo el Premio Corazón de Oro de la Sociedad Uruguaya de Cardiología, y el segundo Premio Nacional de Medicina dos años después.

    El especialista explicó que hay dos tipos de HTA: la esencial o primaria, y la secundaria, que es consecuencia de otra enfermedad.

    En niños mayores de 10 años y adolescentes, la HTA esencial o primaria es la más frecuente y es la que se relaciona con obesidad, sedentarismo y malos hábitos alimentarios. “Como cardiólogo infantil vemos niños con cardiopatía congénita, como la coartación de aorta, y una de las causas más frecuentes de HTA secundaria en niños pequeños. Las enfermedades renales y renovasculares son otras de las etiologías secundarias de HTA”, agregó Gambetta.

    PROBLEMA A FUTURO. En los últimos días se conoció un trabajo titulado “Estudio de la HTA y su vínculo con sobrepeso y obesidad en niños de 10 a 13 años de escuelas públicas de Montevideo”, que obtuvo a fines de 2016 el Gran Premio Nacional de Medicina de la Academia Nacional de Medicina.

    El trabajo fue realizado por la Comisión Honoraria de Salud Cardiovascular (CHSV) y la Unidad Coronaria Móvil (UCM), y reveló que 7,3% de los niños evaluados tenían preHTA y 7,8%, HTA (ver recuadro). En el estudio se citan informes hechos en años anteriores que ya muestran cómo la HTA viene aumentando en la población infantil.

    Si bien en general los esfuerzos para detectar y prevenir la HTA están orientados a la población adulta, los autores del trabajo entienden que se debe recomendar la detección y el seguimiento de ese indicador a partir de los tres años, pues “los niños con HTA están destinados a convertirse en adultos hipertensos”.

    “Los niños con antecedentes familiares de HTA esencial, enfermedad cardiovascular (ECV) prematura, diabetes, dislipemia y obesidad tienen mayor riesgo de presentar cifras elevadas de presión arterial (PA) ante situaciones de estrés o dolor. Estos niños deben controlarse periódicamente la PA y se debe poner especial énfasis en evitar factores de riesgo agregados, como sedentarismo, dieta inadecuada y obesidad”, indicaron los autores del trabajo. Los especialistas también consignaron que otros factores de riesgo de HTA son bajo peso al nacer, obesidad, dislipemias, tabaquismo, raza negra y nivel socioeconómico bajo.

    EL FACTOR OBESIDAD. A escala mundial, las señales de alerta por el aumento de HTA en niños están asociadas con la obesidad, según se constató en el trabajo “Obesity: Understanding and challenging the global epidemic. Report from the Internacional Association for the Study of Obesity”, mencionado en el estudio hecho en escuelas de Montevideo.

    Según datos de la OMS, las estimaciones indican que hay más de 42 millones de niños menores de cinco años con sobrepeso. “Nuestro país no escapa a esta tendencia: en la primera encuesta nacional de sobrepeso y obesidad en niños uruguayos se constató una prevalencia de 17% de sobrepeso y de obesidad de 9%”, consigna el trabajo de la CHSC y la UCM. Los especialistas también señalaron que las últimas encuestas indican que uno de cada tres niños uruguayos es obeso y que uno de cada cuadro niños mayores de dos años tiene sobrepeso.

    “El consumo excesivo de alimentos procesados con importante contenido de sal y grasas de mala calidad; la ingesta cada vez menos frecuente de alimentos caseros elaborados en el hogar; el alto consumo de bebidas azucaradas y el bajo consumo de frutas y verdura, todo aumenta la probabilidad de HTA y obesidad”, dijo Gambetta. A eso se suma, dijo, que los niños hoy son “mucho menos activos que antes” en cosas cotidianas como ir caminando a la escuela, andar en bicicleta o hacer deportes.

    EDUCACIÓN A FUTURO. Virginia Estragó, cardióloga de la CHSC y una de las autoras del trabajo, contó a galería que los datos revelan que Uruguay enfrenta un problema de salud pública, porque niños hipertensos pueden convertirse en adultos con esa patología. Si bien ella no trata a niños, a su consultorio llegan pacientes jóvenes hipertensos. En ese sentido, explicó, un factor determinante está relacionado con la alimentación. “En la edad pediátrica es cuando se van a adquirir los hábitos alimenticios, y se aprende qué cosas hay que evitar, cuán importante es hacer actividad física para no aumentar de peso y para cuidar la salud cardiovascular en general”, detalló.

    Alina Tabárez es médica pediatra, hace más de 20 años que trabaja en la UCM y fue otra de las autoras del trabajo. Según explicó a galería, el aumento en la hipertensión infantil viene de la mano del incremento de la obesidad en niños. Según su experiencia, este problema lo constata en las consultas desde hace 10 o 15 años.

    Tabárez señaló que muchas veces le dice a los padres de un niño obeso que el pequeño tiene un problema, pero los adultos son reticentes a cambiar los hábitos del menor. Sin embargo, cuando advierte que además de obesidad el niño tiene presión alta, ahí encuentra que son más “receptivos”.

    A diferencia de lo que ocurre con los adultos —que siguen tratamientos con fármacos—, en los niños la terapia es higiénico-dietética para cambiar hábitos de alimentación y corregir el sedentarismo. “Si logramos actuar en niños, ahí está el futuro para corregir los malos hábitos alimenticios”, dijo.

    En el caso de los niños, la HTA tiene dos tipos de riesgos, indicó Gambetta. En primer lugar están los relacionados directamente con la presión alta, como son enfermedades cardíacas o renales. En segundo lugar están los riesgos a futuro como posible factores para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares o diabetes.

    De todas maneras, el especialista aclaró que la HTA infantil es reversible. Si el niño adelgaza, cambia sus hábitos alimenticios y practica más actividad física, se mejora la presión, los niveles de colesterol en sangre y los riesgos de desarrollo de diabetes. Y eso también ayuda a retrasar la aparición de estas patologías en la vida adulta.

    PROBLEMA A FUTURO

    En Uruguay, entre 1948 y 2011 hubo un descenso en la prevalencia de la Hipertensión Arterial (HTA) en adultos, pero se constató un aumento en menores de 30 años. En niños, la prevalencia se ubicó entre 0,8% entre niños entre 5 y 10 años y en 1% entre los de 9 años.

    Esos datos surgen del trabajo “Evolución de la hipertensión arterial en Uruguay: 1948-2011”, que consistió en una revisión de los estudios sobre ese problema de salud realizados en el país en ese período. En total, se evaluaron 22 investigaciones, 18 realizadas a mayores y cuatro a niños. El trabajo fue desarrollado por los médicos Eduardo Sandoya, Teresa Puppo, Horacio Vázquez, y las licenciadas en Enfermería Adriana Portos, Maira Castro y Zoraida Fort.

    “Es posible que el incremento del sobrepeso y obesidad asociado al estilo de vida sedentario y a la alimentación inapropiada lleve a que las generaciones más jóvenes estén experimentando un aumento en la prevalencia de HTA”, explicaron los especialistas.

    HIPERTENSIÓN EN ESCUELAS

    * La Academia Nacional de Medicina otorgó el Gran Premio Nacional de Medicina al trabajo “Estudio de la hipertensión arterial (HTA) y su vínculo con sobrepeso y obesidad en niños de 10 a 13 años en las escuelas públicas de Montevideo”, realizado por la Comisión Honoraria de Salud Cardiovascular y la Unidad Coronaria Móvil (UCM).

    * El lugar elegido fue Montevideo porque ahí se encuentran las dos instituciones que llevaron adelante la investigación, que se extendió de octubre de 2015 a junio de 2016. En el trabajo, los especialistas midieron la presión arterial, y registraron el estado nutricional a través de peso, talla y circunferencia de cintura.

    * Se analizaron 1.346 de niños de 48 escuelas, con una edad media de 11,8 años. Se constató que 1.120 niños tenían tensión normal, 79 tenían preHTA, y 98 HTA. Según el estudio, “se define HTA como los niveles de presio´n arterial sisto´lica (PAS) y/o diasto´lica (PAD) iguales o superiores al percentil 95 (P95) para una determinada edad, sexo y percentil de talla en tres o ma´s ocasiones. Asimismo, se define como pre-hipertensio´n (preHTA) a los niveles de PAS o PAD iguales o superiores al percentil 90 (P90) pero inferiores al P95. Para poder hablar de HTA es preciso registrar al menos tres determinaciones sucesivas por encima del P95 para edad, sexo y talla”.

    * De los 1.346 niños estudiados, 783 tenían peso normal, 347 sobrepeso, 148 obesidad, y 24 obesidad severa.

    * La prevalencia estimada de preHTA es de 7,3% y de HTA es de 7,8%. La prevalencia de preHTA y HTA en niños con peso normal es de 11,4%, en niños con sobrepeso de 21,9%, en niños obesos de 17,8%, y en niños con obesidad severa esde 22,5%.

    * La prevalencia de HTA aumenta con la edad: entre 6 y 10 años es de 0,8 a 1,3%; entre los 10 y 15 años es de 2%; según datos del 3er Consenso Uruguayo de Hipertensión Arterial de 2005, citados en el trabajo ganador.

    * La primera encuesta nacional de sobrepeso y obesidad en niños uruguayos, realizada en 2002, constató una prevalencia de sobrepeso de 17% y de obesidad de 9%.

    * El trabajo ganador también consignó que uno de cada tres niños uruguayos tiene obesidad.

    TRES DE CADA 10 HIPERTENSOS

    Uno de cada tres adultos en el mundo es hipertenso y se estima que la Hipertensión Arterial (HTA) es responsable de la mitad de las muertes por ataques cerebrovasculares o cardiopatías, según consignó la 2º Encuesta Nacional de Factores de Riesgo de Enfermedades No Transmisibles disponible en la página web del Ministerio de Salud Pública (MSP).

    El MSP indicó que una presión arterial por encima de 14/9 aumenta el riesgo de infarto de miocardio, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia renal. Para prevenir una HTA se debe reducir el consumo de sal, mantener una dieta saludable, tener un peso adecuado, llevar un estilo de vida activo, y evitar el consumo nocivo de alcohol y tabaco.

    LAS MEDIDAS DE LA SAL

    En la página web del Ministerio de Salud Pública está disponible la “Guía alimentaria para la población uruguaya. Para una alimentación saludable, compartida y placentera”, que incluye datos vinculados al consumo de sal e indica referencias para la actividad física de niños y adolescentes:

    “Los niños necesitan participar en actividades físicas de intensidad moderada durante una hora por día. Además, al menos dos veces a la semana, parte de estas actividades físicas deben ayudar a mejorar y mantener la fuerza muscular y la flexibilidad”.

    La sal “debe usarse con moderación” porque “un consumo por encima de cinco gramos al día” —que equivale a una cucharadita—, se vincula a la hipertensión.

    “La mitad de la sal que consumimos diariamente proviene de la que agregamos al cocinar o con el salero en la mesa. El resto está oculto en los productos ya elaborados. El queso, queso rallado, fiambres, embutidos, snacks, enlatados, galletas y galletitas, caldo en cubitos, sopas instantáneas, salsas de soja, ketchup y mayonesa, así como también las comidas listas para consumir aportan gran cantidad de sal”.

    “Para realzar el sabor de las comidas, agregá la mínima cantidad de sal posible. Dales sabor a tus comidas con cantidades generosas de limón, cebolla, puerro, ajo, orégano, laurel, perejil, pimienta, cilantro y cualquier otro condimento natural”. Agregar hierbas aromáticas a aceites y vinagres mejora el sabor de las comidas.

    Cualquiera de estos elementos tiene la mitad del máximo de sal admitida por día (5 g): cuatro fetas de salame, jamón o mortadela; un chorizo; una bolsa de 120 gramos de papitas, palitos u otros snacks salados; medio cubito de caldo; tres rebanadas de queso semiduro; una cucharadita de salsa de soja; una taza de sopa instantánea. Dos cucharadas de mayonesa, ketchup, golf o una de mostaza contienen 10% de la sal total que podemos consumir por día. Por eso se recomienda consumir esos productos esporádicamente o en pequeñas cantidades.

    GALERIA
    2017-04-27T00:00:00

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