• Cotizaciones
    jueves 12 de marzo de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    La nueva intimidad

    N° 1983 - 23 al 29 de Agosto de 2018

    Beatriz Sarlo, la periodista, socióloga, crítica literaria y ensayista, tiene prestigio en Argentina y también en otros sitios. Para su último libro, La intimidad desnuda, eligió un buen tema: los famosos.

    En 165 páginas, Sarlo se dedica a desgranar asuntos que considera que merecen analizarse. Qué es un escándalo. Cuál es la diferencia entre estrella y famoso. Qué cambió. Por qué Zully Moreno quería parecer una gran dama y no vestir “como una bataclana”, como a juicio de Sarlo quieren hacer todas las famosas hoy.

    Allí define a Mirtha Legrand como una estrella —ella no busca las luces, las luces la buscan a ella—. Maradona, en cambio, vive “en estado de escándalo” y “niega a su hijo y tiempo después lo abraza”. Establece que el quiebre respecto a cómo manejar la intimidad se dio en 1975, en la época del noviazgo de Susana Giménez con Monzón.

    Hay pasajes interesantes, como cuando analiza cuál es la función del chisme, con aportes de estudiosos de Freud. Y por qué se da la fascinación y la búsqueda inconsciente de identificación que sentimos cuando hablamos de gente famosa y buscamos noticias sobre ellos. También escribe sobre por qué el escándalo entretiene tanto. Respuesta: porque no nos interpela. Y hay un circuito donde todo se repite, de la tele a las redes y de las redes a la tele. Sarlo apunta, con razón, que el periodista de chimentos prácticamente ha desaparecido y hoy son los propios famosos los que generan el escándalo o la nota. Se sacan la selfie y en ocasiones filtran el video. Se pelean unos con otros en una dinámica que es semejante al catch, donde es todo falso: parece que es una lucha y en realidad no lo es.

    La parte central del libro trata sobre cómo manejan su intimidad las famosas y con qué facilidad el velo de lo íntimo se descorre no ya para mostrar solo el cuerpo propio y las casas donde viven, sino a los propios hijos recién nacidos o pequeños. Señala Sarlo cuánto se ha corrido el límite. Hoy en las redes se muestran cumpleaños infantiles, viajes, bautismos, fotos de mascotas, paseos y hasta amamantamientos. Se ha sexualizado la maternidad y la lactancia. Esto tiene que ver, en la tesis de Sarlo, con que el cuerpo de hoy está “en sintonía” porque es un cuerpo voluptuoso. La famosa se muestra dando de mamar, en ocasiones semidesnuda, con una luz especial, muchos tonos pastel y el aire de que está en la cama o recién dejó la cama. Muestra un poco de sus senos, aprovechando la eroticidad de lo que no parece del todo erótico porque está mediado por la inocencia del bebé. 

    Es un cuerpo lleno de redondeces —no son ya los cuerpos tipo anoréxicos de los 90—, más cercano a las frecuentadoras de gimnasio que a las modelos. Esos grandes pechos quirúrgicos quedan bien con los bebés. En las fotos, “las pieles desnudas de las madres y los niños se tocan”. Arriesga Sarlo: “El vientre de las famosas se ha convertido en la magnificación de un seno”.

    Tiene razón cuando apunta que no sabemos qué dirán los niños en el futuro: “Madres sensuales amamantando hijos de pocos meses. En pocos años esos hijos verán las conmovedoras selfies que los han vuelto cosa pública en la feria donde mercan sus madres. No ha transcurrido el tiempo suficiente y, por eso, todavía no sabemos qué sucederá en la subjetividad de esos niños. “Dentro de veinte años ¿el dulce niño o niña querrá verse descansando sobre el cuerpo semidesnudo de su madre, mientras su padre la abraza desde atrás? Dentro de veinte años esa imagen puede convertirse en un fantasma edípico o en una pesadilla pornográfica”.

    Falla Sarlo en por lo menos dos aspectos. El primero: ¿por qué cree que esto es territorio exclusivo de los famosos? Hubiese sido interesante que una línea de su investigación indagara en ese significativo porcentaje de no-famosos que luchan por tener un grado de notoriedad. Esta nueva intimidad hecha pública la vemos en las redes sociales de nuestros amigos, todos los días.

    El otro aspecto es su gruesa caída en generalizaciones. Dice de las famosas frases como “estos personajes tienen poco vocabulario”, habla de “sus grotescas y hollywoodenses fotografías de sus casas”. Y dice sobre sus hijos: “Si no fueran cool ni lindos, no los mostrarían”. La frase no le hace justicia a una mujer que tiene tanta fama de inteligente.

    El epígrafe del caso es que Sarlo, en este libro, a la vez que halagaba a la Chiqui Legrand, escribió que la única vez que se vio envuelta en un escándalo, con su hijo gay, ella quiso evitarlo y esconderlo. “Muchos condenaron a Mirtha Legrand por su actitud frente a la enfermedad de su hijo y la helada distancia que interpuso con la pareja que lo sobrevivió. Puede ser presentado como problema moral (¿qué hace una madre con un hijo homosexual y su pareja?)”, escribió Sarlo.

    A lo que el nieto de Legrand, Nacho Viale, dijo: “Sarlo levanta un dedo como creyendo que es la jueza del país”. Al final, también la académica terminó en un pequeño escandalillo.

     

    // Leer el objeto desde localStorage