• Cotizaciones
    sábado 21 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Los medios “destruyeron su código deontológico” en la cobertura del conflicto árabe-israelí, según destacada periodista catalana

    “Ahí matamos al periodismo, la segunda víctima de ese conflicto —la primera es la gente—, es la verdad periodística”, dijo la ex diputada de izquierda Pilar Rahola

    Para Pilar Rahola Martínez, Oriente Medio es como su segunda casa: como periodista cubrió varios conflictos de la zona desde la primera guerra del Golfo de enero de 1991 hasta la “primavera árabe” en 2012.

    Columnista fija del diario español “La Vanguardia”, que se edita en Barcelona, y colaboradora en el argentino “La Nación”, la periodista también escribió para “El País” de Madrid y participa en varios programas de televisión y radio como columnista. Sus opiniones, cualquiera sea el tema que aborde, siempre son categóricas y polémicas.

    Su opinión sobre el conflicto árabe-israelí tiene amplias repercusiones. Sostiene que el periodismo “está en una crisis muy severa” y en referencia a la cobertura de dicho conflicto entiende que los medios y los periodistas “hemos destruido todos los elementos del código deontológico del periodismo”.

    “Rompimos todas las reglas básicas de un conflicto, decidimos que ahí se podía exagerar, manipular, no se da por válida la información que da el Ejercito israelí pero se da por válido el primer palestino que pasa por la calle y habla de violaciones masivas, y cuando hay información real sobre el conflicto nunca se publica”, dijo Rahola en entrevista con Búsqueda.

    Rahola, que fue diputada española por el grupo catalán Esquerra Republicana, estuvo en Uruguay el jueves 6, invitada por la ONG Keren KAyemet Leisrael, para dar una conferencia en la Universidad ORT sobre Israel, el mundo árabe y los medios de comunicación.

    Sobre ese tema, la periodista entiende que la cobertura es parcial y poco objetiva y que eso se debe, entre otras cosas, al “lobby del petrodólar” y a la falsa imagen de que Israel tiene influencia cuando “es todo lo contrario”.

    “Israel no ha conseguido ni siquiera algo tan básico como que Hamás sea considerada una organización terrorista”, agregó.

    Cuestionó asimismo a una parte de la izquierda de Latinoamérica que “vanagloria” a “dictaduras” como la iraní.

    A continuación un resumen de la entrevista.

    —¿Cuál es el estado actual del periodismo?

    —El periodismo globalmente está en una crisis muy severa por tres causas: hay una crisis de conocimiento, a diferencias de otras épocas cuando había eruditos de un tema, hay una banalización de la información, hoy se hacen crónicas de un conflicto lejano solo mirando Wikipedia. Aquí hay un primer elemento, es que estamos mas informados que nunca pero somos menos cultos, lo que dificulta el análisis de cualquier conflicto complejo.

    El segundo elemento de la crisis es que los consejos de administración de los periódicos, en particular de los más grandes periódicos y las agencias de noticias tienen intereses económicos y empresariales y cuando hablan de algo tan complejo como Oriente Medio o el tema del islamismo radical, generalmente esos consejos de administración no quieren problemas. Entonces cuando una redacción de un periódico habla en contra de Israel no va a tener un problema, nadie lo amenazará ni lo presionará. Pero si decide mirar desde el otro lado ese conflicto, que hable bien de Israel, entonces sí tendrá problemas y presiones económicas y de otro signo. Contra Israel se vive mejor, a favor de Israel se vive con muchos problemas.

    Y la tercer causa es que el periodismo tiene, y eso es bueno y malo a la vez, un gran cuerpo doctrinal de izquierda. Y en el tema tanto del conflicto de Oriente Medio como en el islamismo radical, la izquierda tiene posiciones extrañas. La derecha no las tiene buenas, pero hay una corriente de pensamiento dentro de la izquierda, criminalizadora con Israel y que vanagloria al terrorismo de Hezbollá y de Hamás y que ha tomado un partido muy perverso.

    Además, en el tema del islamismo radical, tiene una posición de relativismo cultural y ético, que lo que hace es ir cuajando la idea de que una dictadura tiránica acabe siendo legítima y pertinente. Y eso es algo peligrosísimo.

    En los medios de comunicación, incluso los especializados, es muy difícil ver en una portada a una mujer musulmana luchando por sus libertades, sin embargo vemos como interlocutores a sus dictadores. La lucha de los musulmanes por la libertad aún no está en los papeles, en cambio sí lo están las razones de los tiranos y eso tiene que ver con una cierta distorsión de la información.

    —¿Una distorsión de la información intencional?

    —Sí. Y eso no es solo en Europa. Desde Latinoamérica se ve y es cierto que el continente europeo es muy hipócrita con los derechos humanos, es capaz de ser hipercrítico con las acciones de los estadounidenses o los israelíes, pero nunca fue crítico con su propio pasado.

    Es cierto que Europa tiene esta hipocresía y la repite con el nuevo fenómeno totalitario, el islamismo radical: heredero natural del nazismo y del estalinismo.

    Si la libertad del siglo XX fue la lucha contra el nazismo y el estalinismo, la libertad del siglo XXI es la lucha contra el islamismo radical.

    Pero al igual que podemos criticar esta actitud en Europa, también hay que hacer una mirada crítica con respecto a América Latina, porque aquí están pasando cosas que preocupan muchísimo.

    El gran ejemplo gravísimo es la gran locura del chavismo. Hugo Chávez ha sido la puerta de aterrizaje de una dictadura tiránica que hasta ese momento no tenía ninguna interlocución en el mundo, que estaba aislada, y de alguna manera la gente que luchaba desde adentro contra esa dictadura tenía un cierto oxígeno.

    Chávez blanquea esa tiranía y crea un puente aéreo que no sólo es físico sino también simbólico, que finalmente contamina a una parte muy importante de toda la izquierda latinoamericana. Me he encontrado a políticos de izquierda que defienden la tiranía de Irán, cuando persigue y esclaviza a sus hombres y mujeres y financia al terrorismo.

    Esta fue la gran traición a la libertad. Pero a partir de ahí eso contaminó todo el eje bolivariano y de ahí saltó a Argentina, que es el neo-chavismo. Cristina Kirchner decidió ser una aprendiz de Chávez, antes que una estadista es una (Nicolás) Maduro en mujer.

    Pero también aterrizó en Uruguay, cuando un grupo de parlamentarios se fueron a pasear por Irán. ¿Y que hicieron? ¿Hablar con los estudiantes opositores? ¿O con todas aquellas víctimas de la tiranía? No, se fueron a dar la mano a los opresores.

    Es como si hubieran viajado a la Alemania de Hitler, al Chile de Pinochet, a estrechar sus manos. Me resulta inconcebible, que unos parlamentarios de una democracia, incluyendo mujeres, se vayan a una de las peores dictaduras del planeta, acepten taparse bajo los dictados de una ideología totalitaria, no vean a ningún solo opositor y le den la mano al régimen.

    Es como cuando países democráticos venían a la España de Franco y le daban la mano al dictador. Recuerdo cómo nos sentíamos: ahogados, pisoteados, abandonados a nuestra suerte. Este Uruguay que tiene una cultura democrática y de libertad ¿Cómo puede explicar esto? Es una vergüenza.

    —¿Para usted este tipo de eventos no son cubiertos por los medios con la objetividad adecuada?

    —Es que nos hemos acostumbrado a las dictaduras musulmanas. Imagínese que hubiera una dictadura de extrema derecha y que un grupo de legisladores fuera a visitarlos, eso es inconcebible, estarían todos cubriéndolo de otro modo. Sin embargo, si uno es un dictador en nombre del Islam parece que eso es normal y no pasa nada.

    ¿Qué medio de comunicación, qué periodista tiene las agallas para enfrentarse a estos regímenes? Estos tipos si te ponen en la diana te matan.

    En el fondo están secuestrando la libertad de todo el planeta, la fuerza de las tiranías islamitas están secuestrando las libertades democráticas en otros países y es evidente que los periodistas no quieren buscarse problemas y hacen oídos sordos a lo que pasa.

    —En ese aspecto, ¿Qué opinión le merece la denominada primavera árabe y su cobertura en los medios?

    —Yo estuve en la plaza Tahir durante la revuelta egipcia. Fui de las primeras que escribieron sobre el tema en “La Vanguardia”. Cuando todo el mundo aplaudía la “primavera árabe” yo dije: esto pinta mal.

    Cuando todos decían: finalmente el mundo árabe se rebela contra las tiranías, no era cierto. Cuando fui a la plaza Tahir pensé que el mundo que se estaba rebelando era ese amplio sector opositor democrático que lucha por una democracia más al estilo occidental, pero cuando vi que la organización era de los Hermanos Musulmanes entendí que eso iba mal.

    Los Hermanos Musulmanes de Egipto son la madre del cordero de todo el fundamentalismo islámico del mundo. Cuando oiga que pusieron una bomba en Chechenia recuerde que quien puso esa bomba leyó a los ideólogos de los Hermanos Musulmanes, cuando matan a gente en Bali, es gente que sigue sus doctrinas, los secuestros en Somalia son Hermanos Musulmanes, Al Qaeda y Hamás surgen de los Hermanos Musulmanes.

    Cuando estuve allí y luego todo lo que fue pasando, vi que había una tensión entre dos grupos con dos tipos de protestas y que uno debería ganar la razón y el relato de la protesta. Por un lado estaba la gente democrática que sigue siendo la gran esperanza que tenemos allí y por otro la enorme organización de los Hermanos, que puede presentar una cara mas o menos amable en función de los momentos, pero abiertamente contrario a las libertades.

    Escribí en ese momento que la primavera acabaría en un otoño. Eso ya pasó en Libia, de forma atroz, pasó en Túnez y está pasando en Egipto. La buena noticia es que en estos últimos dos hay cuerpos democráticos que están resistiendo y no van a permitir que se pierda.

    En todos los países que hubo revueltas, hoy los derechos de los ciudadanos están peor que con los dictadores, lo cual es trágico que lo diga un demócrata. Los opositores a estos dictadores no eran libertarios.

    En estos conflictos hubo miles de muertos, pero eso nunca copa ningún titular, no interesa. Las víctimas en esta parte del mundo interesan si las matan los israelíes o los americanos, el resto de víctimas no importan.

    —Es cierto que los medios prevalecen algunas muertes sobre otras, pero la muerte de un soldado estadounidense o israelí también es noticia...

    —No tanto. Ni cuando muere un israelí o un americano es tanta noticia. Han muerto miles de estos últimos en la guerra de Iraq y en Afganistán, no son noticia, es algo normal que un soldado americano muera. Y aun siendo publicadas no tiene la importancia de una muerte a un árabe a manos de estos.

    Todas las muertes importan, pero en el conflicto árabe-israelí y en Oriente Medio ponemos el foco grande y en el resto de los conflictos ni nos enfocamos. La represión en Libia es brutal y de eso no se sabe nada.

    —En cuanto al conflicto árabe-israelí, ¿Existe la posibilidad de encontrar una salida pacífica?

    —En el corto plazo ni hablar, tampoco en el mediano.

    —¿El mediano son qué? ¿30 años?

    —Sí, 30 años es un mediano plazo. Para que dos partes puedan entenderse, previamente a todo tiene que haber voluntad de diálogo, sentarse a negociar y eso no existe de una parte. Hay una parte que cree en los dos Estados y otra que cree que tiene que haber uno.

    —¿La cobertura periodística es también un poco parcial en el conflicto?

    —Completamente.

    —Pero si es así, ¿por qué Israel no utiliza sus contactos e influencia en Estados Unidos o Europa para cambiar esa versión mediática? ¿Por qué triunfa tanto la imagen que busca dar el movimiento islámico?

    —A diferencia de la idea general, Israel no tiene ninguna capacidad de influencia en su propia imagen. Muy al contrario, Israel no ha conseguido ni siquiera algo tan básico como que Hamás sea considerada una organización terrorista.

    La capacidad de Israel para cambiar su propia imagen es cero. Como los judíos nunca pudieron cambiar su propia imagen a lo largo de toda la historia europea, donde el estigma antisemita funcionó perfectamente.

    La batalla de la imagen en este sentido está perdida, el enorme lobby del petrodólar inunda todas las agencias de noticias. No hay manera de contrastar eso, no hay manera que 13 millones de tipos tengan más capacidad de influencia que 1.300 millones de musulmanes. Pero lo paradójico es que la campaña ha hecho creer que el judío es mas influyente que el otro.

    Aterrizando en las redacciones de periódico hay que desentrañar por qué se manipula tanto la información. Yo sería feliz si se fuera mínimamente ecuánime en las crónicas.

    En el conflicto de Israel con Palestina hemos destruido todos los elementos del código deontológico del periodismo. Ahí matamos al periodismo, la segunda víctima de ese conflicto, que es la verdad periodística. La primera víctima es la gente.

    Rompimos todas las reglas básicas de un conflicto, decidimos que ahí se podía exagerar, manipular no se da por válida la información que da el Ejercito israelí pero se da por válido el primer palestino que pasa por la calle y habla de violaciones masivas y cuando hay información real sobre el conflicto nunca se publica.

    Esto se debe a la capacidad del mundo árabe de crear un contrarrelato y ser exitoso. Tiene que ver con la imagen de que Palestina son los niños con piedras y los malos judíos. Y tiene que ver con toda la corriente histórica de la izquierda muy implicada en las redacciones periodísticas.

    Hay una izquierda que condenó las dictaduras de derecha pero nunca a las de izquierda, y que en ese relato de defensa de algunas dictaduras, metió en el saco el odio profundo a los yankis y a los israelíes que eran su brazo en la región y convirtió a los palestinos en la gran metáfora de los pueblos oprimidos.

    Todos aquellos que tienen el póster del Che Guevara medio amarillo, ahora se han puesto la kefia palestina, de revolución a revolución como un concepto romántico. Lo que nadie se acuerda es que esa izquierda no fue siempre democrática, hasta hoy hay quienes defienden con pasión una dictadura como la cubana, algo que resulta incomprensible.

    Es tan fácil ponerse de acuerdo con la maldad de extrema derecha, pero no es así con la maldad de extrema izquierda cuando estas se dan la mano.

    Además se ha instalado un pensamiento único en cuanto a Israel y nadie se complica la vida en ponerse en contra de ese pensamiento.

    Periodismo
    2013-06-13T00:00:00

    // Leer el objeto desde localStorage