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Natalia Oreiro corre y sube al escenario. Esta vez su público está vestido de rosado y no vino a escucharla cantar, sino a correr —o en algunos casos caminar— 5 kilómetros contra el cáncer de mama. La actriz y cantante uruguaya es la embajadora de la fundación Avon y viajó a Montevideo para “ponerle el pecho” a la enfermedad y motivar a las mujeres a que se hagan la mamografía. Cuenta hasta diez y da por iniciada la correcaminata, en un sábado soleado y primaveral. Cuando baja del escenario, decenas de personas le piden fotos y autógrafos. Oreiro no niega ni uno. Hombres, mujeres y niños se aprietan a las vallas para abrazarla. Ella les devuelve el abrazo y deja que la besen.
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Entre los fanáticos, la esperan unas siete mujeres rusas. Algunas viajaron desde el país de Europa de Este, otras se fueron a vivir a Buenos Aires luego de conocer a la artista rioplatense. “Los rusos son muy latinos. Son los latinos de Europa”, dice Oreiro a galería luego de haber presentado la carrera. Las telenovelas que la tuvieron como protagonista y sus canciones fueron —y siguen siendo— tan exitosas en Rusia que, incluso, el productor Martín Sastre documentó el fenómeno en Nasha Natasha, un documental sobre la relación de la artista con ese país que se estrenará en algunos meses.
Los rusos cantan “soy del Río de la Plata”, saben lo que es el mate y el cerro de Montevideo, y algunos aprenden español. Oreiro viaja, da conciertos, dobla algunas de sus canciones al ruso, aprende el idioma y se interioriza con su cultura. Parece el preámbulo perfecto para el Mundial de Fútbol de 2018, que tendrá a ese país como sede. Y más ahora que Uruguay tiene su lugar asegurado. “Todo el mundo me pregunta si voy a hacer algo por Uruguay. A mí me encantaría. Seguramente algo suceda; independientemente de si me ofrecen algo oficial, yo algo voy a hacer. Para mí se cae de maduro. Al menos enseñarle a la gente que va a ir a hablar en ruso”, afirma Oreiro, convencida.
Desde que la selección uruguaya comenzó a mirar a Rusia con la casi certeza de que se clasificaría, los fanáticos de Oreiro sueñan con que sea la madrina de la celeste. La campaña para lorgrarlo comenzó en las redes sociales en octubre de 2016 y hace pocos días la artista grabó un video en el que pide más adhesiones para llegar a esa meta.
Pero más allá de una iniciativa surgida entre sus fanáticos, desde hace un año y medio en el ámbito oficial hay tratativas para que sea ella quien interprete la canción del Mundial. El subsecretario del Ministerio de Turismo, Benjamín Liberoff, es uno de los jerarcas que siguen de cerca cómo el comité organizador de Rusia 2018 analiza si puede ser Oreiro una de las caras musicales del evento. “Esto es un proceso complejo con muchos actores. Está dentro de las consideraciones del comité ruso y son conscientes del cariño (de los rusos) por Natalia Oreiro”, dice.
Las negociaciones comenzaron cuando Uruguay estaba lejos de clasificarse. Pero el martes 10 de octubre, la celeste terminó de confirmar su lugar en el Mundial al ganarle 4 a 2 a Bolivia y fue necesario reactivar las negociaciones para que Oreiro tenga su lugar en la Copa del Mundo. Unos días después de la última fase de las Eliminatorias, jerarcas del gobierno se comunicaron con la Embajada uruguaya en Moscú, cuyo titular es Enrique Delgado, para darle seguimiento al asunto. Según les transmitieron desde la representación diplomática, las autoridades deportivas rusas son afines a que Oreiro cante, aunque todavía no hay una confirmación y se está lejos de tener una respuesta final. Más allá de lo que suceda oficialmente, la artista está convencida de que quiere participar por cómo logró unir dos países que parecían tan diferentes pero, según dice, son bastante parecidos.
La izquierda, el medioambiente y los negocios
A pesar de que hace años que está radicada en Argentina, Natalia Oreiro visita Uruguay con frecuencia. Viene para participar en eventos benéficos, como el de Avon o como embajadora de la Fundación Peluffo Giguens, para filmar publicidades o a visitar a su familia y amigos. Dentro de su conexión con el país, se reconoce como votante del Frente Amplio y con una “ideología socialista”; incluso una de sus canciones se escuchaba en la campaña electoral de 1999 con el presidente Tabaré Vázquez como candidato. Sin embargo, Oreiro cree que falta mucho por hacer, especialmente en materia medioambiental. En momentos en los que se está más cerca de que la empresa UPM tenga una nueva planta de celulosa, la artista considera que “a veces se privilegian más los negocios que la conservación del medioambiente”. “Puedo compartir ciertas decisiones y otras no; cuando algo no me gusta no me importa de qué partido viene porque yo quiero lo mejor para mi hijo, que viva en un país con libertad, que pueda estudiar lo que le gusta, que tenga educación y salud pública y que no le coarten esa libertad. No me importa qué gobierno está”.