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“Los puentes siempre están sobre algo. Pero yo pensé en hacer un puente en la laguna”. Con esa desconcertante afirmación el arquitecto Rafael Viñoly anunció su proyecto para unir Rocha y Maldonado cruzando la Laguna Garzón. La idea del arquitecto puede resolver la vieja dicotomía del puente o la balsa: propuso construir un puente de balsas.
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El proyecto de unir con un puente ambos departamentos estuvo plagado de conflictos. Intereses empresariales, municipales y de los habitantes se mezclaron en el proceso.
El propio Viñoly supo ser un opositor a la construcción cuando a mediados de 2011 dio a conocer una carta en la que rechazaba enfáticamente la propuesta.
El gobierno consideró que si él se encargaba del diseño del puente, quienes son contrarios al proyecto tendrían una garantía más. El arquitecto, en una carta a las autoridades aceptó “contribuir desinteresadamente para alcanzar los mejores resultados que aseguren la protección de las reservas naturales”.
El resultado de ese intercambio se conoció ayer, miércoles 6, en una conferencia de prensa en el Ministerio de Transporte.
Para el diseño Viñoly se basó en tres premisas: “Minimizar el impacto ambiental y visual”, “hacer del cruce una experiencia de contemplación del paisaje” y “generar un motivo de interés turístico”.
Así ideó un puente compuesto por 22 balsas —construidas con madera, aluminio y fibra de vidrio— conectadas entre sí y a una rampa en cada orilla de la laguna. Las balsas pueden soltarse y volver a conectarse con otra forma.
“Cada año el puente puede tener una forma diferente y permanentemente renovar la experiencia”, destacó Viñoly.
El arquitecto presentó varias de las formas posibles con los mismos bloques, como hacer una circunferencia generando una laguna interior al puente o dos caminos rectos, uno de ida y otro de retorno.
“Estoy seguro de que no hay nada parecido a esto en el mundo. Eso a mucha gente la puede atemorizar. A mí me encanta”, dijo Viñoly.
Aclaró que el puente tiene la misma estabilidad que uno de hormigón y aseguró que fue diseñado con las condiciones autorizadas por la Dirección de Vialidad.
Viñoly cree que el proyecto, que cuesta unos U$S 3,8 millones, “reduce el impacto a cero”.
El ministro de Transporte, Enrique Pintado, explicó que el plan debe ser analizado por los técnicos de Vialidad y la Dirección Nacional de Medio Ambiente.
En el acto estuvieron las ministras de Medio Ambiente, Graciela Muslera, y Turismo, Liliam Kechichian.