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Desde el capítulo anterior, que cubrió los principales hechos ocurridos en la segunda quincena de mayo de 1984, al que se publica en esta edición, media un vacío de dos meses. En un gobierno de facto, prepotente e irrespetuoso hacia todo tipo de libertades, resultó normal dentro de su carencia de lógica, que Búsqueda fuera sancionada por ocho ediciones culpable de publicar informaciones que el gobierno consideró inapropiadas. Para que no haya una laguna en la narración que se publica semanalmente, todo lo ocurrido en ese lapso es reseñado en una nota que se publica en esta misma página. Sin embargo, en la edición que marcó su reaparición, el semanario detalló minuciosamente el retorno de Wilson al Uruguay, pese a haber ocurrido dos meses antes. Por el motivo expuesto, entre las informaciones que encabezan este capítulo y otras que también tuvieron lugar en las semanas inmediatas, existe un desfase que los lectores comprenderán.
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Apenas tocó puerto en Montevideo el Vapor de la Carrera “Ciudad de Mar del Plata”, el ex candidato a la Presidencia de la República y ex senador nacionalista Wilson Ferreira Aldunate, de 65 años, fue detenido junto a su hijo Juan Raúl a mediodía del sábado 16 de junio de 1984. Acababa de llegar de Buenos Aires en compañía de unos 190 periodistas de muy diversas nacionalidades y otros tantos dirigentes políticos del Partido Nacional.
El regreso al país tras 11 años de exilio del líder blanco estuvo rodeado de una expectativa inusual, rumores de cambios en el Ejecutivo y movilizaciones populares (20.000 según el Ministro del Interior uruguayo y 200.000 según algunos periodistas) que tuvieron lugar desafiando al enorme despliegue de seguridad. También se comprobó una cobertura periodística muy vasta para el exterior, aunque no así internamente, en virtud de las restricciones que el gobierno había impuesto a los medios locales.
La travesía fluvial iniciada en la noche del viernes 15 en la ciudad de Buenos Aires, en medio de un clima febril, fue interrumpida a las 10 y 20 de la mañana siguiente, cuando el Vapor de la Carrera se detuvo lejos aún de Montevideo, respondiendo a órdenes impartidas por autoridades de la Prefectura uruguaya. Poco después se acercó un patrullero de esa dependencia oficial y ascendieron al buque algunos oficiales encabezados por el prefecto del Puerto de Montevideo, capitán de navío Carlos Gianni. Ferreira y su hijo se negaron a abandonar la nave manifestando su deseo de arribar normalmente a Montevideo. Como respuesta, el “Ciudad de Mar del Plata II” fue desviado de su ruta y enviado a Punta del Este, pero poco después, cuando muchos militantes y dirigentes blancos se dirigían en auto a ese balneario, la nave cambió otra vez el rumbo y se dirigió definitivamente hacia el puerto capitalino.
En las primeras horas de la tarde Wilson y Juan Raúl Ferreira descendieron del barco acompañados por oficiales de Prefectura y de la Marina. Poco después abandonaron el puerto en coches oficiales. En sendos helicópteros fueron trasladados de inmediato a establecimientos militares. Al de Trinidad Ferreira Aldunate y al de Paso de los Toros, su hijo.
Pocas horas más tarde, ambos fueron procesados por la Justicia Militar: al primero se le imputaron “atentado a la Constitución en el grado de conspiración seguido de actos preparatorios”, “actos capaces de exponer a la República al peligro de una guerra o de sufrir represalias”, “ataque a la fuerza moral de las Fuerzas Armadas”, y “asistencia a la asociación subversiva”; al segundo se le acusó solamente de: “ataque a la fuerza moral de la Fuerzas Armadas”.
Paralelamente, una multitud se reunió en la diagonal Agraciada y más tarde en las inmediaciones del puerto. Fue visible en ella la presencia de militantes del Partido Nacional, del Frente Amplio y de la Corriente Batllista Independiente (CBI). En las semanas previas, el gobierno había impuesto una rigurosa prohibición de llamar por cualquier medio a dicha movilización (por violarla fue clausurado por 8 ediciones el semanario “Dignidad”) y desde el jueves 14 las radios y los televisores difundieron recurrentemente un comunicado oficial en el que se advertía que “Se preparan movilizaciones de masas y concentraciones partidarias en las que se infiltrarán grupos radicalizados y agitadores incluso profesionales ingresados clandestinamente al territorio nacional con el propósito de provocar desórdenes y alterar la paz social”. Asimismo se advertía a los ciudadanos que de participar en dichas concentraciones “se hallarán expuestos a los riesgos consiguientes”.
El viernes 15 en diferentes puntos de la ciudad fue perceptible un intenso movimiento de tropas, incluyéndose transporte, carros de fabricación brasileña y un par de helicópteros. El ingreso al Puerto de Montevideo fue prohibido.