Joana Marcús: la autora juvenil más vendida en España después de J. K. Rowling

Con solo 22 años, recorre el mundo para presentar sus libros y recibe a cientos de fanáticos ansiosos por sacarse una foto con ella o tener su autógrafo

Al principio, la escritura era parte de su terapia. No en sentido metafórico, sino literal. A los nueve años, a Joana Marcús le diagnosticaron dislexia y a los 11 tuvo que empezar a escribir y leer un poco todos los días para superar sus dificultades. En la escritura de aquellos relatos cortos empezó a encontrar un disfrute y un potencial. Así, a los 13 decidió incursionar en WattPad, una plataforma online de lectura y escritura en la que los usuarios pueden, de forma gratuita, publicar cuentos, novelas, poemas y hasta libros enteros.

WattPad tiene sus propios premios literarios, los Wattys, que se celebran una vez por año y, además, la plataforma selecciona algunos de los textos más leídos y ofrece a sus autores convertirlos en libros. Ese fue el caso de Marcús, que con 22 años sigue escribiendo desde su casa en Mallorca (España). La autora publicó en WattPad una saga que tituló Meses a tu lado y dividió en tres libros: Antes de diciembre, Después de diciembre y Tres meses. Esos libros, digitales y en papel, batieron récords de ventas y posicionaron a Marcús como la autora juvenil más vendida en España después de J. K. Rowling, creadora de Harry Potter.

Los libros de la joven española pertenecen al género literatura juvenil y son historias románticas. Pero no de cuentos de hadas, sino con personajes 100% humanos, con los pensamientos y problemas de la especie. Las narraciones tocan temas como el consumo de drogas, las relaciones sexuales y la violencia, cuestiones abordadas con gran responsabilidad. Marcús ya es casi una ídola adolescente y recorre el mundo para presentar sus libros, enfrentarse a colas de cientos de fanáticos que quieren sacarse una foto o tener su autógrafo, y dar entrevistas a los medios para contar cómo llegó hasta donde está.

En la actualidad, divide su tiempo entre giras, la escritura y la psicología, carrera que estudia desde hace algunos años y que pretende terminar. Si bien alcanzó el éxito a muy temprana edad, no siente la presión de que sus próximos libros sigan encabezando los primeros lugares en ventas en España y el mundo. “Si el día de mañana nadie me lee, nadie me va a quitar lo que he logrado hasta ahora. Y si me siguen leyendo, pues voy a poder seguir dedicándome a esto”, dijo Marcús. La autora visitó Uruguay en el marco de la gira de presentación de su saga Meses a tu lado, compartió un momento con sus lectores y también contó parte de su historia a Galería

<em> Los tres libros que componen la saga Meses a tu lado, que llevó a Joana Marcús a posicionarse como la segunda autora juvenil más vendida en España. </em>

Los tres libros que componen la saga Meses a tu lado, que llevó a Joana Marcús a posicionarse como la segunda autora juvenil más vendida en España. 

A los 13 empezó a publicar en WattPad, ¿qué respuestas o interacciones obtenía en ese entonces?

En ese momento no tenía mucha interacción, porque además en WattPad tampoco había mucha gente. Estuve unos cuatro años para alcanzar las primeras 100.000 visitas. Luego ya pasó lo de Antes de diciembre y se dio un poco el boom general y aumentaron más.

Hace poco contó en una entrevista que al poco tiempo de empezar en WattPad sus compañeros de colegio la descubrieron y fue víctima de bullying. ¿Cómo enfrentó y superó eso?

Estuve dos años sin escribir de la presión que sentía. Porque, al final, una cosa que siempre había sido mi lugar seguro se había convertido en un objeto de burla. Entonces lo dejé, seguí escribiendo pero para mí misma, no lo publicaba en Internet ni en ningún lado. Después llegó un punto en el que me puse a leer los comentarios que me habían hecho en la plataforma en esos dos años y toda la gente me decía que se había quedado con ganas de más. Empecé a pensar por qué les hacía más caso a quienes me hacían bullying que a quienes me hacían comentarios positivos. Hice un balance sobre por qué le estaba dando más importancia a la opinión negativa de cuatro personas que a la opinión positiva de otras 96. Y ahí volví a publicar.

Hoy tiene una presencia muy activa y con varios miles de seguidores en redes sociales, ¿cómo lidia con los comentarios agresivos o insultantes?

Al final, una entiende que es parte de la vida no gustarle a todo el mundo. No solo en el ámbito de Internet, sino en general. Cuando entras en una clase, es imposible que te hagas amiga de todo el mundo y te lleves bien con todos. En Internet lo que pasa es que se nota más porque la cantidad de gente es mucho mayor. Está también la barrera del anonimato que nos hace mucho más valientes. A veces, si tienes un buen día y recibes un comentario malo te puede afectar más, pero intento hacer un balance y entender que al final los comentarios malos no pueden afectar tus creencias.

¿Qué sensaciones le surgen al ver la cantidad de gente que hace fila para sus firmas de libros, incluso en países tan alejados como los latinoamericanos?

Es muy gratificante. Al final, es una confirmación de que estás haciendo algo bien, supongo. De que, hagas lo que hagas, a la gente le está gustando. Es muy bonito que te apoyen en lo que te gusta y es muy surrealista también. Hay una presión inherente, pero que también es una presión muy bonita. Es la típica que sientes siempre con tu trabajo.

En sus libros, que son consumidos por un público en su mayoría joven, adolescente, toca temas como el sexo, la violencia, el consumo de drogas. ¿Qué responsabilidades asume al abordar estas cuestiones?

Creo que, al final, escribas lo que escribas siempre hay una responsabilidad. Sobre todo en temas más sensibles. Y no tanto por el público en general, sino por la gente que ha vivido situaciones difíciles en estas áreas en su propia carne, en la vida real. Está la responsabilidad de no minimizar, no burlarte de un tema que pudo haber afectado la vida de otros, porque, si fuera un tema que ha afectado la tuya, a ti no te gustaría que te hicieran eso.

Sus libros se encasillan dentro del género literatura juvenil. ¿Siente que ese género representa su obra?

Me parece que las etiquetas al final son una manera de simplificar las cosas. No me considero escritora de literatura juvenil, me considero escritora a secas. No creo que hagan falta más etiquetas. Al final es simplemente poder distinguir por género los temas sobre los que alguien escribe. Yo escribo románticas. Y ya está, a la gente que le guste, bien.

¿Ha sido difícil para usted ser mujer y ser joven en el mundo literario?

No es un mundo fácil en general. Siempre hay muchas dificultades, sobre todo cuando acabas de empezar, ya seas joven, mayor, da igual. Pero es verdad que siendo una chica joven todavía te encuentras en determinadas situaciones que sabes que siendo un chico mayor probablemente no te encontrarías. O siendo una chica mayor, simplemente por la edad. Por ejemplo, en las entrevistas es difícil que me pregunten sobre mí como escritora, porque suelen inclinarse más por preguntas como “¿qué se siente, siendo tan joven, triunfar escribiendo?”. Y la noticia no es que yo sea joven, es que soy escritora.

En este momento está muy dedicada a la escritura y a la promoción de sus libros, pero también está estudiando Psicología. ¿Qué planes tiene para su futuro profesional?

Me gustaría terminar la carrera ahora mismo, aunque nunca llegue a ejercer. Solo para que me sea útil a la hora de escribir y para decirme a mí misma: “aunque tuviste todo esto alrededor, has podido terminarla”. Pero no me gustaría ejercer, me gustaría más dedicarme a la escritura, obviamente, porque es lo que siento que de verdad me llena.

¿Siente que tener conocimientos de psicología la ayuda a construir mejor a sus personajes o sus historias?

Sí, definitivamente. Al final, el conocimiento nunca sobra, nunca ocupa demasiado espacio. Y a la hora de escribir, a la hora de crear personajes, es muy útil para hacerlos lo más realistas posibles. Mi objetivo es que cuando abras el libro no sientas que estás leyendo personajes, que sientas que estás leyendo a seres humanos.

En su visita a Uruguay, ¿qué devoluciones recibió de sus lectores y fanáticos?

Para mí, ha sido una locura muy tranquila. Estoy acostumbrada a que la gente se ponga muy nerviosa, a que grite mucho. Aquí han gritado mucho pero, a la vez, con un respeto muy educado. No sé cómo explicarlo. Incluso la gente que estaba muy nerviosa me pedía permiso para acercarse, para hacerse una foto conmigo, para abrazarme. Creo que en España ya tenemos demasiada confianza, porque allá nunca me han pedido permiso para nada.