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    “Chamboneadas”

    Sr. Director:

    Las Venas Abiertas de Uruguay. La última editorial de Búsqueda las enumera: Ancap, Antel (Arena), UTE, OSE, AFE, Regasificadora, Fondes, Alas U. No se trata de saqueos perpetrados por potencias imperialistas. Las venas uruguayas que sangran son abiertas por los propios uruguayos, políticos y pueblo, no todos los políticos, ni todo el pueblo, pero sí parte y parte. Se trata de recursos mal asignados por gobernantes ineptos (¿chambones? puede ser, pero cada vez con más poder) que reparten privilegios entre muchos a costa del Uruguay que produce. Ese Uruguay integrado por empresas (trabajadores y empresarios) superavitarias, que generan riquezas, que pagan tarifas e impuestos siderales, por malos productos e inexistentes servicios. Empresas que, aun así, subsisten, algunas hasta exportan y llegan a reinvertir lo que les queda después de bancar a un Estado que cobra como Noruega y presta servicios como Sierra Leona.

    El Estado uruguayo no es capaz de mantener a los procesados en un lugar digno y seguro pero sus voceros, con nobleza meramente retórica, hablan nada más ni nada menos que de la reinserción de los presos a la sociedad. El Estado uruguayo no es capaz de educar y ocuparse de la niñez carenciada, enferma o discapacitada, pero sus voceros la emprenden contra la Teletón y el Liceo Impulso por ser manifestaciones de la caridad privada. El Estado uruguayo actuando desde el municipio capitalino, con un presupuesto de 600 millones de dólares, no es ni siquiera capaz de mantener una flota de vehículos en condiciones, ni de levantar la basura, tarea que deben tomar a su cargo una vez sí y otra también los efectivos del Ejército (¿?).

    Combustibles malos, energía cara, aguas contaminadas, basura sin levantar, caminería deteriorada, inversiones ruinosas (Ancap) calladas por el gobierno y denunciadas por la oposición, componendas tramadas entre gallos y medias noches (Pluna) deschavadas por la prensa libre, vías férreas fuera de servicio, inseguridad en ascenso y educación en picada. Y eso sí: mucha plata para el reparto, para así tomar buena distancia del desarrollo económico.

    Es el “socialismo (capitalismo de Estado) uruguayo”. Ese que se lleva muchos recursos y que resulta eficiente solamente a la hora de acumular poder político por parte de quienes los despilfarran. Ese que fracasó en todas partes y que el ala radical del partido de gobierno se propone instaurar al profundizar el modelo con reformas que llaman de “segunda generación”. Ese que, de aplicarse en su totalidad, en palabras de la citada editorial, “nos conduciría al despeñadero”.

    A la enumeración de Búsqueda se podría agregar la vena cava superior, de Uruguay, siempre abierta y sangrante, siempre generando inflación, siempre elevando los costos financieros, siempre engordando una deuda cuyo peso recaerá sobre nuestros nietos, siempre imponiendo tener que recurrir al freno cambiario que afecta la competitividad de nuestros productos; me refiero al déficit fiscal. Se trata de unos 1.900 millones de dólares anuales (más de tres capitalizaciones de Ancap por año) que se van por el resumidero de un Estado que, a pesar de su enorme presupuesto, abandona sus funciones primarias tales como garantizar la seguridad de sus ciudadanos y administrar justicia eficientemente.

    Verdaderamente, se trata de nuestras venas abiertas… Chamboneadas, para nuestro ex presidente, término al que es muy afecto. “Chamboneadas” que hoy abren venas metafóricas, por las que drenan nuestros recursos económicos. Pero hubo otras “chamboneadas” de consecuencias más dramáticas, que abrieron también venas uruguayas pero de las reales, de las que vierten sangre, no dinero.

    “Soñamos que en 15 o 20 años era posible crear una sociedad totalmente distinta y chocamos con la historia... Y nos reímos de nosotros mismos, de las chamboneadas que hemos cometido, pero chamboneadas sin precio, por una causa, por el sueño de una humanidad con igualdad básica, con garantías básicas, con sueños básicos”. (Texto extraído del discurso de José Mujica en los actos del 60º aniversario del Asalto al Cuartel Moncada de Santiago de Cuba).

    No se puede negar que hemos avanzado. Las chamboneadas de antes costaron la libertad y la vida de las personas. Las de ahora solo cuestan dinero. Y al parecer, unas y otras llegan a causar hilaridad (¡!) en quienes las perpetran.

    Pero “uruguayos, uruguayas”: es hora de cambiar…, de cambiar nuestras cabecitas…, hay otros que no son tan dramática y porfiadamente chambones. La democracia cada cinco años nos da la oportunidad de sacar del poder a una asociación de gobernantes que permanecerán en él (contando el actual) durante ya tres períodos consecutivos. Muchos de ellos desde hace 60 años se creen con el derecho de experimentar sus antojadizos modelos sociales y meternos en sus tubos de ensayo (primero a nosotros y ahora a los recursos que nuestro trabajo genera) chamboneando a diestra y siniestra con la frialdad y el humor del que experimenta con protozoarios. Antes “chambonearon” derrochando pólvora, secuestros, muertes, bombas y veranos calientes para instaurar regímenes como los que hoy “se caen a pedazos” (así se define al régimen cubano en “Pepe Coloquios”) y ahora chambonean derrochando la riqueza que generamos aquellos uruguayos que nos hemos dedicado toda la vida a trabajar.

    Juan Pedro Arocena

    CI 1.246.439-7