Inseguridad, rapiñas callejeras, copamientos, déficit en Ancap, Uber contra la familia del taxi, juzgados ocupados por reclamos salariales… y por el barrio, ¿cómo andamos?
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáDicen que Cristina Fernández le dejó pronta y hecha un jaspe la residencia presidencial de Olivos. Hasta canteros llenos de plantas con flores amarillas, como le gustan al presidente Macri, primorosamente plantadas en el jardín que rodea la casona presidencial.
Suerte que fue una de las mascotas del nuevo presidente, un caniche que respondía al nombre de Néstor, el que fue a oler las flores y levantar la patita en las plantas. Ni bien se acercó a ellas, saltó en pedazos, tras haber pisado una mina antipersona (que en este caso fue una mina antiperro).
La hijita de los Macri lloró desconsolada durante horas, hasta que la niñera la convenció de ir a darse un bañito, para tranquilizarla. Cuando la empleada agarró el jabón junto a la bañera, para enjabonar a la pequeña, sus manos empezaron a sangrar profusamente, ya que el jabón contenía esquirlas de vidrio picado. Tuvieron que llamar a la emergencia móvil para curarle las heridas a la pobre muchacha.
Tras los dos episodios, Macri se fue a la biblioteca para retomar la calma, y encendió la lámpara de pie que está junto a un confortable sillón Chesterfield de cuero negro. Al tirar de la cadenita que pendía junto al portalámparas para que se hiciera la luz, lo que ocurrió fue todo lo contrario: un fogonazo hizo que se apagaran todas las luces de la residencia, en medio de un estruendo de explosión de fusibles. De las cajas de luz saltaron chispas, y como consecuencia de ello tomaron fuego unas pesadas cortinas de terciopelo en una de las ventanas de la biblioteca. Macri intentó apagar el principio de incendio con un extintor que se encontraba en ese salón, pero estaba vacío, y debió entonces arrancar las cortinas en llamas, apagando el fuego a pisotones, lo cual significó el fin de unos coquetos mocasines Polo Ralph Lauren que su dueño apreciaba mucho.
Esta fue la gota de agua que derramó el vaso, y el nuevo inquilino de la Quinta de Olivos, tras restablecer la luz, hizo revisar todo el equipamiento de la vivienda y de sus jardines circundantes por expertos en seguridad.
Fue así que se pudo comprobar que había otra trampa mortal en una cocina cuyo horno tenía una pérdida pequeña de gas, pero que al intentar encenderlo hubiera provocado una terrible explosión. En el microondas también se encontró otro cortocircuito preparado para que estallara ni bien le pusieran algún alimento adentro con el fin de calentarlo.
También fueron descubiertas otras minas antipersona enterradas, una junto a la barbacoa, otra al pie de un ciruelo que se cubre de frutos en verano, y la tercera al lado de la ducha que está en la piscina. En el agua de esta, asimismo, se encontró una proporción de cloro 200 veces más potente que la usual, lo cual hubiera significado, de sumergirse en ella, una terrible y dolorosa irritación de la piel y de las mucosas al desdichado que hubiera resuelto darse un chapuzón.
Mientras tanto, en Brasil, una comisión especial investiga las cuentas y los negocios de doña Dilma, con el fin de prepararle un impeachment de esos que duelen.
Entre los datos obtenidos, figura la existencia de una empresa llamada “Pranois SA”, constituida de acuerdo con la legislación uruguaya, con domicilio en Montevideo, la cual obtuvo, por adjudicación directa y sin licitación, catorce contratos para la construcción de otras tantas plantas refinadoras de Petrobras ubicadas en los estados de Minas Gerais, Mato Grosso y Rondonia. El directorio lo integran doña Dilma, don Lula, tres ministros de Estado, dos gobernadores y uno de los jueces de la Suprema Corte. Todos ellos tienen cuentas en bancos suizos, y de los estados contables surgen remesas por distintos valores, todas en dólares, ninguna con menos de seis cifras, y casi todas de siete.
Tirando de una piolita se llega a la otra, y una de las empresas subsidiarias de Pranois SA, también constituida en Uruguay, llamada “Tudobem Ltd.”, cuyo directorio integran dos sobrinos de don Lula y un ahijado de doña Dilma, es la propietaria de una mina de diamantes al frente de la cual están tres caciques de la etnia Mangueira Larga. Los indios contratan trabajo esclavo entre los integrantes de su tribu, y luego contrabandean diamantes en el mercado holandés, obteniendo enormes ganancias que luego remiten a las cuentas suizas de los accionistas de Pranois SA.
Se pudo comprobar asimismo que doña Dilma es socia del gobernante venezolano Diosdado Cabello en un negocio de tráfico de drogas a Estados Unidos por el cual fueron detenidos en Haití hace unas semanas dos sobrinos de la esposa de don Nicolás Maduro, los que están ahora presos en Nueva York. Los muchachos negociaron con la Justicia norteamericana una reducción de la pena, entregando información valiosa, que permitió comprobar que la presidenta de Brasil estaba hasta el pescuezo también en este lucrativo negocio de los envíos de cocaína a EEUU.
De las declaraciones de estos jovenzuelos también se supo que parte de la cocaína que llevaba el jet privado en que viajaban, estaba destinada a una cadena de bares clandestinos en Centroamérica, en los que se ejerce la prostitución de menores y se trafican inmigrantes ilegales a Estados Unidos, todo manejado por otra empresa fantasma llamada “Éxtasis de Amor SA”, cuyo directorio integran un hijo de don Lula, dos sobrinas de doña Dilma, el hijo mayor de Diosdado Cabello, y un primo de Nicolás Maduro. También esta sociedad es uruguaya, con domicilio en Montevideo.
Así que si nosotros, acá en la familia, lo único que tenemos son los domicilios de esta manga de chorros, y cuando Tabaré utilizó desde el 2005 la residencia de Suárez no encontró ni cortocircuitos explosivos, ni jabón con vidrio molido, ni minas antipersona en el jardín, plantadas por Jorge Batlle, habrá inseguridad, paros, ocupaciones y atraso en la enseñanza, pero… qué me venís con quejas, ¿noverdá?