“Sacar a Grecia” sin demora de la unión monetaria europea, y eventualmente también a España, Portugal y quizás a Italia. Eso, y redirigir los millones que hoy financian planes de ayuda en algunos de esos países en crisis para que caminen solos como parte de un plan de desmantelamiento del euro, es la salida menos dolorosa para la actual crisis en ese continente, en opinión del danés Lars Seir Christensen, fundador y uno de los ejecutivos principales de Saxo Bank.
Seir Christensen llegó a Montevideo la semana pasada para inaugurar las oficinas en Zonamérica de Saxo Capital Markets Agente de Valores, una empresa de servicios financieros del Grupo Saxo Bank orientada a inversores de América Latina. A continuación una síntesis de la entrevista que mantuvo con Búsqueda.
—Estratégicamente estamos aquí porque la región tiene perspectivas de crecimiento a largo plazo. También las hay en varias partes de Asia y el sur de África. Y en Europa, la Europa del Este tiene más posibilidades.
Originalmente somos de escandinavia y de la Europa Occidental y tenemos oficinas en la Europa Occidental. Y no vemos crecimiento allí por los problemas de la eurozona.
—¿Y por qué abren una oficina en Uruguay?
—No lo hacemos tanto por el país sino por el continente. Este será el punto desde el cual daremos soporte a algunos de nuestros negocios en otros países. Y creo que esta zona franca permite escapar a algunas restricciones para hacer negocios en Uruguay.
También vamos a abrir una oficina en Brasil y entraremos a Argentina en algún momento.
—¿Ve a todos los países de la región de un modo similar?
—En general, los países que siguen las políticas que sean más amigables para los negocios serán los que ganen, como Chile, Perú y Colombia. Argentina y Venezuela parecen estar en otra categoría. Argentina es un lugar en donde pensarás dos veces antes de hacer cualquier tipo de negocio en estos días, y esto también afecta al resto de Sudamérica hasta un nivel.
La región está en la cabeza de varias personas, si bien no creo que muchos entiendan la diferencia entre Paraguay y Uruguay, y qué pasa en Argentina y qué pasa aquí; más bien tienen una visión general que es positiva.
Lo interesante es que en varios países se tiene una combinación entre el socialismo y una base capitalista fuerte. Entiendo que hay la necesidad de algunos de estos países que son más pobres de tener una cierta solidaridad. Pero es importante que no lleve a imponer trabas a quienes son ricos y tienen empresas, porque esos son los que construyen negocios. Quizás tengas que controlarlos, pero los necesitas vivos y felices.
—¿Cuál es su visión sobre la situación de Europa?
—En el caso de Europa del Este, después de 25 años de apoyo al comunismo ahora muchos de estos países persiguen políticas amigables hacia el comercio y bajos impuestos. Además, si bien ahora están teñidos por las consecuencias de la crisis bancaria de la zona euro, las oportunidades son muy buenas y Europa del Este será más rica que la Occidental en 25 años. Por muchos años los polacos vinieron a mi país, Dinamarca, para hacer las tareas de jardinería. Y en 25 años será al revés.
Porque al final del día la política importa. La política tributaria importa. Y los negocios buscarán los mejores tratos.
—¿Cómo se resolverá la crisis financiera y bancaria que atraviesa parte del continente?
—Hay dos Europas. La Europa del núcleo duro, que es una zona de desastre y continuará siéndolo. Y el resto de Europa, que tiene una dinámica muy teñida por los problemas de la eurozona, pero un poco más saludable. Hay un optimismo muy diferente en Varsovia y en Madrid.
Pero la zona euro, estos 17 países que han hecho el error más grande desde la Segunda Guerra Mundial, están pagando el precio por ello. Desafortunadamente no creo que pueda ser arreglado. Y se está posponiendo el problema real.
La unión monetaria entre diferentes países que solían tener su propia moneda es algo muy difícil. Hay grandes diferencias entre los griegos, alemanes, portugueses, y son naciones orgullosas con grandes historias y no van a ayudarse entre ellos tan fácilmente. No está esa integración. Hay sistemas fiscales variables, hay éticas laborales muy variables, hay países que no pueden mejorar su productividad tan rápidamente como Alemania, por ejemplo. Y los alemanes están hartos de pagar por ellos.
—¿Qué solución propone en lugar de los rescates que están recibiendo los países con más problemas?
—Se tiene que poder sacar a algunos de estos países. Sacar a Grecia; es ridículo que esté dentro de la zona euro. Uno podría usar ese dinero mucho mejor si los ayudara a salir, a que sigan su vida.
Y Portugal y España tienen problemas, que son por ahora menos graves, pero eventualmente también llegarán al mismo lugar. A Grecia se le podría sacar de una. A España no.
No veo cómo puede arreglarse. Porque la única forma de arreglarlo, que es la integración política y económica total, es algo que la gente no quiere.
El proyecto de la zona euro era algo muy bueno, un mercado unido, libre. Todo es grandioso. El único problema es el euro que le pusieron. Y hay una tendencia de la burocracia a explotar cuando tienes todo este edificio sin nada que lo sostenga.
Si uno logra desmantelar esto organizadamente la economía mundial será más fuerte en 10 años, que si no lo hace.
—¿Ve viable desmantelar la unión monetaria?
—Es muy difícil y seguramente acentúe la recesión. Pero es muy difícil de mantener también. Y ahora estamos usando grandes recursos en mantener vivo al euro y para mí es peor la situación actual que la de hace cuatro años. No se puede mantener el euro.
El sistema financiero será el mayor problema y por eso se están haciendo tantos esfuerzos en mantener la unión. Si el sistema bancario se daña, las consecuencias serán mundiales. Pero no creo que el impacto económico sea lo importante y el crecimiento volverá rápidamente.
—¿Y el impacto psicológico para Latinoamérica, que ha tomado algunos ejemplos de Europa?
—Hay que perseguir las cosas buenas de Europa, el libre mercado, el libre intercambio de bienes, de trabajo y servicios. E intentar armonizar las reglas de negocios. Pero no deberían intentar una unión monetaria; no es una opción. No creo que Europa sea un ejemplo, lo es solo para lo que no hay que hacer.