Un poco en broma y un poco en serio, algunos ejecutivos de las administradoras de ahorros previsionales (AFAP) sostienen que la relativamente alta rentabilidad de su negocio compensa la incertidumbre que lo rodea, por razones políticas. Su mercado tuvo modificaciones en 2023 con la última gran reforma del sistema jubilatorio, que fue ratificada en un plebiscito al año siguiente; ahora, tras el Diálogo Social sobre la protección social, el actual gobierno se propone introducir nuevos cambios.
El rol de las AFAP es invertir de manera profesional los ahorros jubilatorios de los trabajadores afiliados al régimen individual, un servicio por el cual cobran una comisión. De ello proviene el principal ingreso y ganancia de estas empresas, un “lucro” que ha sido cuestionado por sectores sociales y de la izquierda desde que estas administradoras empezaron a operar, en 1996.
En 2025, en conjunto, las cuatro AFAP que operan en Uruguay dieron utilidades por el equivalente a US$ 30,5 millones, calculó Búsqueda a partir de la información contable de las empresas publicada por el Banco Central (BCU). Fueron US$ 3 millones menos que los que habían ganado en el ejercicio anterior, el primero en que tuvo plena vigencia uno de los cambios importantes introducidos por la reforma aprobada el año anterior, que instaló un régimen jubilatorio común. Desde diciembre del 2023, todas las personas que se incorporen al mercado laboral como trabajadores deberán aportar parte de su sueldo a una AFAP de forma obligatoria; 5% del aporte se vuelca a su cuenta individual y otro 10% va al Banco de Previsión Social (BPS).
República AFAP, una sociedad anónima propiedad del banco público homónimo, del BPS y del Banco de Seguros del Estado, ganó unos US$ 12,5 millones, que se comparan con los casi US$ 15 millones de utilidades del 2024. Esta administradora es la más grande del sistema en cantidad de afiliados; también es la que tiene mayor red física y personal (263), lo que pesa sobre sus egresos.
La administradora Itaú dio una ganancia de US$ 7,6 millones en 2025; había sido de US$ 8,1 millones en el ejercicio previo.
Las otras dos AFAP obtuvieron utilidades similares. Sura —que fue la única que mejoró su resultado medido en dólares— logró ganancias por US$ 5,1 millones, que se comparan con los casi US$ 5 millones del 2024; Integración, que tiene como principal accionista al estatal Banco de Desarrollo Económico y Social (Bandes) de Venezuela, ganó US$ 5,3 millones en 2025.
Los números del negocio
Al cierre del 2025, las cuentas individuales en las AFAP eran 1.728.349. El 54% eran hombres y 46% mujeres.
Excluidas las casas centrales, las cuatro administradoras tenían desplegadas una red de 54 sucursales. En conjunto, empleaban a 496 personas; casi un tercio conformaban su “fuerza de venta”, destinada a captar afiliados nuevos o traspasos desde otra AFAP.
El ahorro de los afiliados se compone de los aportes mensuales y de la rentabilidad que genera la inversión realizada por las AFAP en títulos de deuda pública y otros activos autorizados.
Tras las bajas hechas en el último trimestre, la comisión cobrada por las AFAP terminó el año pasado en 5,89% sobre el aporte efectivo en los casos de Sura, Integración e Itaú, y en 4,0% en República.
Posibles reformas
En el marco del Diálogo Social sobre la protección social, que actualmente está en la etapa de elaboración de un documento síntesis de los intercambios procesados durante el año pasado, el Poder Ejecutivo pretende introducir modificaciones al régimen de AFAP.
Recién asumido en su cargo, en marzo del 2025, el ministro de Economía, Gabriel Oddone, adelantó, entrevistado en Desayunos Búsqueda, que “hay un conjunto de cosas que hacen” actualmente las AFAP, en cuanto a la “relación con los clientes (...), tanto en la captación y fidelización”, que no necesariamente son “sustantivas y, por tanto, ahí puede haber modificaciones”. El cambio apunta a que las administradoras se enfoquen exclusivamente en la tarea de invertir los ahorros jubilatorios para obtener una mayor rentabilidad en beneficio de los futuros pasivos.
En declaraciones a El Observador publicadas el pasado 22 de febrero, Hugo Bai, coordinador del Diálogo, ratificó esa línea y aseguró que la idea de que esa reasignación de tareas pueda quedar en manos de “un organismo centralizado, todo junto, el pilar no contributivo, el pilar de reparto y el pilar de ahorro”, para que la gente empezara a ver a ambos “como algo más integrado”.
En ese marco, el economista también se refirió al sistema National Employment Savings Trust (Nest), un modelo aplicado en el Reino Unido. Sostuvo que el uruguayo es “un mercado que, por diversas fallas (...), es caldo de cultivo para que las empresas operen en contextos poco competitivos y con muy altas ganancias y donde se trasladan elevados costos a los afiliados. Es decir, sobre todo por las fallas de información, porque la gente no conoce demasiado algo que está comprando, pero está comprando, en Uruguay, una renta vitalicia, en muchos casos, para dentro de 20, 30 o 40 años. Entonces, no conoce el funcionamiento de ese sistema, y ahí es fundamental la regulación. Y dentro de eso, los países han ensayado diferentes esquemas, tratando justamente de que operen con el menor costo posible”.
Bai indicó que la experiencia del Nest, “como otras (...), son bien interesantes. Después tenemos que ir al caso uruguayo porque, por ejemplo, el mercado de capitales en Uruguay es algo incomparable con lo que puede ser la situación de Inglaterra o de otros países europeos más desarrollados o de Estados Unidos”.
A través del Nest, una administración fideicomisaria de ahorros previsionales instaurada a comienzos de la década del 2010 en el Reino Unido, todos los trabajadores inscritos acceden a los mismos gastos de gestión sobre sus aportes.
El lunes 2, la asociación que agrupa a las tres AFAP de capitales privados (Anafap) indicó en un comunicado la postura expresada en el Diálogo Social a través de un documento técnico. Según esa organización, cualquier propuesta de centralización debería evaluar si el sistema público o una institución gubernamental “está en condiciones de sostener ese nivel de atención individual y gestión especializada a un costo efectivamente menor, o si podría derivar en un esquema más generalizado, menos enfocado en las personas y distante en el vínculo”.
En referencia al modelo Nest, la Anafap considera que “se trata de una experiencia interesante y valiosa desde el punto de vista técnico, pero difícilmente comparable con la realidad uruguaya. El Nest fue creado para resolver un problema específico del Reino Unido como la enorme heterogeneidad de sistemas previsionales de ahorro y la ausencia de un pilar obligatorio universal, extremo que Uruguay ya tiene resuelto ampliamente”. Por ello, las administradoras Itaú, Integración y Sura entienden que “no existe en Uruguay un vacío estructural de cobertura que justifique replicar un modelo concebido para una problemática distinta y que es explícitamente más caro que el sistema actual. Por el contrario, considera que el desafío principal radica en mejorar la calidad del ahorro acumulado, su rentabilidad y la sostenibilidad demográfica del sistema en el largo plazo”. Desde esta perspectiva, la asociación reiteró su reclamo de cambios en el régimen de inversiones que permitan ampliar el universo de activos elegibles y optimizar la relación riesgo-retorno de los portafolios. En ese marco, planteó habilitar la colocación en fondos mutuos extranjeros y fondos cotizados en bolsas de valores de reconocido prestigio internacional.