• Cotizaciones
    lunes 16 de marzo de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    “El intérprete termina recreando el estado primigenio de las canciones”

    Con el cantautor argentino Pedro Aznar, antes de su recital en el Teatro Solís

    “A solas con el mundo”: así bautizó Pedro Aznar el disco que vio la luz a fines de 2010. “Es un álbum hecho de registros en vivo de diferentes versiones de canciones ajenas. La gente me preguntaba en qué disco mío podrían encontrar esos temas que había cantado, y los reuní en uno para que tuvieran la impronta del escenario y del público”, dice desde el otro lado del Río de la Plata el compositor, bajista, cantante y guitarrista argentino que dirá “buenas noches, Montevideo” el próximo sábado 28 en el Solís.

    El escenario del teatro recibirá al cantautor que tocó las cuatro cuerdas en Madre Atómica, Alas, Serú Girán, Spinetta Jade y Alter Ego, que volvió a aprender a tocar el bajo al escuchar los discos de Jaco Pastorius, que fue bajista de Pat Metheney durante casi una década, que grabó con Roger Waters, Ivan Lins, Mercedes Sosa y Gustavo Cerati, que junto a Charly García realizó una de las obras cumbres de la música argentina —“Tango 4”—, que en 2005 grabó un homenaje a la música brasileña con obras de Buarque, Nascimento, Gil y Gismonti y al año siguiente compuso un tema con Shakira, que en 2007 se reunió en vivo con David Lebón, que en 2008 tocó en una luna de Cosquín con Jorge Fandermole y Víctor Heredia, en 2010 con García en el Luna Park y en 2011 con la Sinfónica de Chile en un notable tributo a Violeta Parra.

    Pero la consigna para su flamante trabajo “Ahora” parece haber sido la de encontrar un sitio tranquilo para componer un disco agitado. Precisamente en estos días, el álbum está llegando a las disquerías argentinas. Y así lo describe Aznar: “Son 12 canciones de mi autoría, es un disco de rock, eléctrico, muy potente, salvo por un par de canciones grabadas junto a una orquesta de 22 músicos en el estudio Abbey Road de Londres, que dirigí yo mismo. Compuse ese material a lo largo de un mes en una suerte de retiro compositivo, en un lugar cerquita del mar, muy bonito. Salió todo de un tirón”.

    Sin embargo, “A solas con el mundo” es el espectáculo que presentará en Montevideo. Y las canciones del disco, sobre las que se basará el concierto, son: “Amelia” (Joni Mitchell), “Tema del ángel” (Juan Carlos Pérez), “Si llega a ser tucumana” (Cuchi Leguizamón y J. C. Pérez), “Calling You” (Bob Telson), “Media Verónica” (Andrés Calamaro), “Vos sos mi amor” (David Grey), “While My Guitar Gently Weeps” (George Harrison), “Y arriba quemando el sol” (Violeta Parra), “Tan alta que está la luna” (Anónimo popular) y “Todo amor que exista en esta vida” (Cazuza-Frejart).

    Acerca de su carrera y de su doble oficio de compositor e intérprete, este porteño nacido en 1959 conversó con Búsqueda.

    –La palabra “mundo”, presente en el título de la obra que usted presentará, ¿responde a la globalidad del disco?

    –Es una imagen que evoca esa multiculturalidad de la música y es una reflexión sobre el trabajo del intérprete. Y en este disco lo soy íntegramente, puesto que no hay ninguna canción propia. El intérprete termina recreando el estado primigenio de las canciones. Su origen siempre es en soledad: El compositor en su habitación, ante su piano o su guitarra. Luego, esas canciones cobran vida propia, cobran entidad, son independientes y se van por el mundo. Es el intérprete el que les pone su cuerpo ante la mirada de todo el mundo. Vuelve a recrear, ahora en público, ese acto inicial creativo, íntimo y solitario.

    –¿Cómo mantiene la frescura el intérprete que canta todas las noches la misma canción?

    –La mirada y la escucha del espectador modifican muchísimo lo que pasa sobre el escenario. Cuando ves que en el público hay una escucha atenta y devota, se vuelve a crear en vos una emoción similar a la que está sintiendo la gente. Cuando el público está disperso, perdido y poco interesado, es un esfuerzo doble, porque tenés que echar mano a recursos que tienen que ver, tal vez, con lo actoral, del mismo modo en que un actor debe recrear sobre el escenario la misma pieza y tiene que decir las mismas cosas todas las noches. El cantante tiene mucho de actor. Uno necesita conectar con un bagaje emocional personal para volver a emocionarse y para poder emocionar a los demás.

    –¿Existe algún truco para devolver a la platea esa atención perdida?

    –Es como en la meditación o como en el manejo en la ruta. En algún momento te podés distraer y empezar a pensar en la cuenta de la luz o el gas, hasta que en otro momento te das cuenta, volvés al foco y te volvés a conectar con lo trascendente. La cabeza tiene trampas y a veces se dispersa. A los músicos también nos pasa. De golpe estás en cualquier lado y tocando automáticamente. Pero hay que llamar a la atención y volver a lo tuyo.

    –Rock, jazz, blues, funk, folclore argentino y latinoamericano. ¿Hay algún lenguaje de la música popular que le sea ajeno?

    –Creo que lo que hago no es tan variado en realidad. Es más una apariencia que otra cosa. Mi vocabulario musical se define desde hace unos cuantos años por la intersección de la música latinoamericana con el rock. Y con algún pasaje por algún otro lugar.

    –En Argentina existe un movimiento de raíz universitaria que fusiona rock y jazz con las raíces del folclore del Cono Sur y con la música académica. La Plata es uno de sus epicentros, y dentro de ese movimiento figuran nombres como Aca Seca, Carlos Aguirre o Mariano Quintero como figuras. A usted lo mencionan siempre como referente de esta vertiente, junto a artistas como Liliana Herrero y Luis Alberto Spinetta. ¿Se lo hacen sentir?

    –No es algo que pueda decir o sentir, porque sería una tontería de mi parte. Me lo dicen. En todo caso, si así fuera, sería un enorme honor para mí, porque es una búsqueda que he transitado por una necesidad emocional y espiritual personal. Y si eso después marcó una tendencia o fundó una rama: es algo muy lindo.

    –Dentro de ese grupo de artistas, ¿qué cosas le interesan en este momento de sus colegas argentinos?

    –No doy opiniones. Eso es tarea de los críticos.

    –Usted también ha editado poesía. ¿Cómo determina el destino de los versos en canción o poesía?

    –Surge espontáneamente. Lo que escribo usualmente ya sabe de antemano si será una canción o un poema. Son dos modos de expresión que, si bien tienen mucho en común, se diferencian. En muy contadas ocasiones he escrito algo que pensé que era una cosa y terminó siendo otra.

    –Su manera de construir una canción, ¿es fija?

    –Varía mucho. No tengo un método fijo. Por lo general estoy sobre un instrumento jugueteando un rato, puede surgir de una idea en el aire y la escribo, la toco y la grabo. Alguna música la he soñado, mientras que otras surgen al silbar por la calle. A veces empiezo por escribir el ritmo, la melodía o un título; tiro de ese hilo y aparece algo más que me lleva a escribir una letra. Y, de ahí, la música.

    –¿Por qué está “Amelia” en “A solas con el mundo”?

    –Es la única canción que decidí versionar al castellano de Joni Mitchell, una de mis autoras favoritas. La versioné hace unos 15 años y la tenía en el tintero a la espera de un proyecto discográfico donde conviviera bien con otras canciones, hasta que la registramos con Roxana Amed en su primer disco.

    –¿Por qué “Si llega a ser tucumana”?

    —Es un claro homenaje a Mercedes Sosa. Compara la belleza de las mujeres de Tucumán con la zamba. Es un hermoso tributo a quien considero la maestra de todos los cantantes del continente.

    –¿Y “While My Guitar Gently Weeps”?

    –Es una de las más hermosas canciones de Harrison y de los Beatles. Está tal cual la cantaba yo de chico sentadito en una esquina con una guitarra, mientras hacía el solo de Clapton con la boca. Está exactamente igual a cómo la hubiera grabado a los diez años.

    // Leer el objeto desde localStorage