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    “Estructuras” del MPP y del Partido Comunista “inciden mucho” en la elección y su triunfo afectaría el “equilibrio frenteamplista”

    Martínez cree que si las departamentales “hubieran sido en mayo”, sus chances de ganar habrían sido mayores; y advierte que las decisiones económicas del gobierno nacional causarán “mucho dolor” en los más pobres

    Las encuestas colocan a Daniel Martínez en una situación compleja. A menos de tres semanas de la elección departamental en Montevideo, y pese a que la gestión de la intendencia recoge un 60% de aprobación, es Carolina Cosse la favorita. El exintendente, sin embargo, luce tranquilo y asegura que sus chances están intactas. La volatilidad del votante frenteamplista, el margen de error y los días que aún restan, dice, son elementos que pueden inclinar la balanza a su favor.

    Las estructuras partidarias detrás de sus rivales “inciden mucho”, admite. “Es claro que los dos sectores más importantes en cuanto a cantidad de gente y organización, el Partido Comunista —con mucha presencia en los comités de base y la estructura, que apoya a Carolina— y el MPP (Movimiento de Participación Popular) —que tiene una estructura muy importante y recursos, que apoya a Villar—, apoyan a otros candidatos”. Por eso, sostiene, su triunfo “ayudaría a los equilibrios del Frente Amplio” para “sintetizar las diferentes posiciones sin que nadie avasalle a nadie”.

    El excandidato a la presidencia por el Frente Amplio, que busca la reelección en Montevideo, asegura que el gobierno de Luis Lacalle Pou le está “errando en lo sustancial” y es pesimista de lo que vendrá porque dice que ya se ven efectos negativos en la calle. “Ojalá me equivoque, pero miro con mucho dolor el futuro”.

    —¿Quien elige votarlo está eligiendo repetir lo hecho en estos cinco años?

    —Vota por un proyecto político que entiende que la gestión es importante, que el manejo responsable de los recursos es importante, porque estamos manejando plata de la gente pero con un proyecto. Un proyecto que pudo hacer 500 obras y que cuando uno mira el mapa de densidad de dónde fueron las obras ve que fuimos coherentes con un proyecto frenteamplista que implica invertir más ahí donde las posibilidades de desarrollo y de alcanzar los sueños de la gente están más distantes. A tal punto que de los US$ 800 millones, más de US$ 600 millones están en el cinturón que no incluye Centro ni el sur de avenida Italia. Hoy proyectamos una propuesta muy balanceada que abarca todo lo fundamental de la ciudad y que de infraestructura ya no habla de US$ 800 millones, como la última vez, sino de US$ 250 millones. Es una agenda muy variada, distribuida en toda la ciudad, también con un acento mayor en la periferia, pero jerarquizando otras acciones como promoción del trabajo, promoción del emprendedurismo. Y repetir algo de mi programa, de las cosas que yo había agregado al Frente, que era: ya que no todos los barrios van a tener realojos, ya que sabemos que en este período por lo menos se va a bajar el nivel de inversión de vivienda un 15%, dignificar la vida de muchos barrios haciendo calles de asfalto donde nunca las tuvieron, iluminando, mejorando las viviendas con mayores niveles de vulnerabilidad y llevando líneas de ómnibus.

    —En la intención de voto no parece estar pesando esa gestión municipal que usted encabezó y cuyos logros destaca. ¿Percibe eso?

    —La encuesta más baja me da 50 y largo y la más alta 64% de aprobación de la gestión.

    —A la intendencia…

    —Sí, a la intendencia, a la gestión. Eso ha contribuido a que el Frente mejore su nombre y su prestigio entre los ciudadanos, a tal punto que creo que tiene mucho que ver, con otros elementos, con el resultado global, donde parecería que no está en discusión el triunfo del Frente Amplio. Hay muchos factores. Es claro que los dos sectores más importantes en cuanto a cantidad de gente y organización, el Partido Comunista —con mucha presencia en los comités de base y la estructura, que apoya a Carolina— y el MPP —que tiene una estructura muy importante y recursos, que apoya a Villar—, apoyan a otros candidatos, lo que incide mucho. Y mucho más en una campaña que ha sido diferente, porque la pandemia ha impuesto factores diferentes. Pero bueno… la historia dirá. Los encuestadores hablan de la volatilidad de los votos dentro del Frente Amplio, los márgenes de error son importantes y hay un nivel de indecisos importante. Por lo tanto, tenemos total confianza.

    Y algo muy importante: va a ser un gobierno muy diferente porque los recursos de la intendencia no van a ser los mismos. Hay dos cosas que lo están marcando en los barrios. Primero, que estoy empezando a ver cosas que hace 15 años no veía y duele en el alma. No son cosas solo producto de la pandemia, sino que son producto de las decisiones del gobierno, donde la política económica y la no presencia del Estado como atenuador del impacto, ya no solo sanitario sino social y económico, se está notando. Y la recaudación de la intendencia se está calculando casi un 10% menos para este año. ¡Pucha! En este período donde mi experiencia, mi conocimiento al detalle de la intendencia y el territorio, porque yo llevo 20 años recorriéndolo, que me permitió poder priorizar en base al conocimiento las inversiones poniéndole rostro humano...

    —La candidata de la coalición multicolor, Laura Raffo, cuestionó al Frente Amplio porque en su programa dice que enfrentará al gobierno nacional desde la Intendencia de Montevideo. Dirigentes de izquierda la acusaron de tergiversar el contenido del documento, pero al escucharlo no parece tan errado el concepto.

    —Tú podés buscar siempre en el programa mil cosas para atacar. Pero creo que se inventó una historia. Yo lo he explicado: ¿quién puede dudar de que el Frente Amplio tiene una visión contraria a la neoliberal y quién puede dudar de que en particular el Partido Nacional y el Herrerismo tienen una visión neoliberal y la aplicaron y los colorados también? No estoy diciendo que sean el demonio, lo que estoy diciendo es que existe una visión que generó lo que pasó en Uruguay en la década del 80 y 90 y que terminó con la perla del año 2002. Que el programa del Frente Amplio diga que hay que enfrentar me parece lo más natural.

    Foto: Nicolás Der Agopián / Búsqueda

    —¿Por qué si la gestión de la intendencia que integró es tan valorada, las encuestas no lo muestran liderando? ¿Tiene alguna hipótesis?

    —No. Yo lo que tengo que hacer es seguir haciendo lo que hice toda mi vida: enamorarme de lo que hago, meterle buena onda, compromiso, cercanía con la gente y propuesta. Propuesta fundamentada. Yo no voy a valorar propuestas de los demás, menos de la gente del Frente. La nuestra fue una elaboración con una lógica y diversidad que encara todos los temas vinculados a la gestión municipal y ha sido muy realista. Nosotros ya prevemos un escenario de mínima. Cuando hablamos de US$ 250 millones de inversión y un plus dedicado a fortalecer políticas sociales, estamos pensando en recursos propios y con una recaudación a la baja.

    —La exsenadora socialista Daisy Tourné planteó en una entrevista con Búsqueda que hay una campaña “atroz” en su contra desde dentro del Frente Amplio. ¿Usted qué piensa?

    —Está bien. Puede ser. Pero no corresponde que yo, siendo protagonista, salga a opinar demasiado. Cuando llegue el momento veremos, y dependiendo en qué situación esté, qué opinión tengo. Pero yo creo que la gente tiene que evaluar. Yo en la calle no veo que haya prendido eso. No voy a opinar si pasó o no pasó. Yo sí tengo claro que en la calle y en las encuestas sobre simpatía de los frenteamplistas está claro y lo que más se valora es que Daniel Martínez dejó la vida peleando para el triunfo del Frente Amplio, con una situación que era adversa desde el principio. Porque tú cuando empiezas con 28% o 30% una elección, poco antes y después de la interna… yo por lo menos sabía que iba a ser dura la batalla porque había que remar por lo menos 18 puntos.

    —Algunos quieren colocarlo como responsable de la derrota.

    —Eso es lo que dijo Daisy y lo que estás diciendo tú. Yo prefiero no opinar del tema y además nunca fue mi estilo buscar culpables en nada.

    —En esa misma entrevista Tourné dice que la gente se da cuenta de que la tan mentada unidad del Frente Amplio “es un poco fake” y que se notan las diferencias entre los candidatos.

    —La nuestra es unidad en la diversidad, lo que implica tener matices. Yo hace mucho tiempo que vengo repitiendo cada vez que voy a un comité de base que el Frente se tiene que sostener en dos conceptos: la fraternidad y la solidaridad. Fraternidad hacia adentro, discutiendo con pasión, defendiendo las posiciones de cada uno, pero sabiendo que al final hay que encontrar el común denominador que nos mantiene a todos unidos. Meter el gaucho con hegemonías y mayorías es como asesinar al Frente Amplio. Y solidaridad para afuera. Está bien la discusión política, pero hay un momento donde hay que demostrar que somos de izquierda en la práctica y eso implica ser solidario con la sociedad. Sobre esos dos conceptos el Frente Amplio puede recuperar el gobierno y ser coherente con su mandato histórico.

    —¿Eso lo tiene el Frente Amplio hoy?

    —La fraternidad ha tenido algunos problemas. Cuando se ha discutido en los últimos años más por la prensa que cara a cara… Obvio que ha tenido problemas. Obvio. Y yo creo que las estructuras del Frente Amplio tienen que profundizar mucho el trabajo en la cercanía. Lo que no implica no discutir. La ideología importa muchísimo y a la hora de gestionar Montevideo yo apliqué una visión frenteamplista, pero no te podés pasar todo el día discutiendo.

    —¿Existen 39 sectores e ideologías diferentes dentro del Frente Amplio?

    —No, obviamente que no. Hay familias. Hay familias que creo están representadas. En algunos casos más homogéneamente como la que hay en los respaldos a Carolina y a Álvaro. En la mía tal vez hay una familia socialdemócrata y una familia de frenteamplistas con los sectores del POR, el MAS, la 959, la Corriente de Izquierda, la 5005… Hay grupos de sectores que no se pueden calificar como socialdemócratas tradicionales y que me apoyan. Tal vez es más lo que no está involucrado en las otras dos grandes familias. Hay tres o cuatro, digamos. Lo importante es que convivan y que nadie avasalle a nadie.

    —¿Una eventual derrota de esas familias que lo respaldan rompe ciertos equilibrios internos?

    —Yo soy de los que creen que sin duda le vendría bien al equilibrio frenteamplista. Pero no es una valoración que los ciudadanos hagan tanto. Es un tema más interno del Frente Amplio. Sin duda ayudaría a los equilibrios del Frente Amplio y que pudiera sintetizar las diferentes posiciones sin que nadie avasalle a nadie. Pero eso es muy político y creo que en el 90% de lo que ponen los ciudadanos a valorar para elegir el voto, eso no está.

    —¿Cuáles cree que son esos elementos que quien vota pone en consideración? Porque, le insisto, si es la gestión, las encuestas arrojarían otro resultado

    —Hay un montón de aspectos. Las estructuras pesan y en esta interna, por las características que han tenido, pesan más. Yo creo que hubiera sido una cosa si las elecciones hubieran sido en mayo y otra ahora, porque había componentes diferentes.

    —¿Su figura se desgastó?

    —En la calle te digo que no se desgastó y en las encuestas sobre simpatía tampoco.

    —¿Qué valoración hace de las propuestas de Laura Raffo?

    —Ha tenido errores que son muy significativos como cuando el tema del boleto joven, cuando el tema del acceso a las cámaras del Ministerio del Interior que hace dos años tenemos. Son carencias de asesoramiento grandes. A mí me da la impresión de que Raffo optó por el camino de la confrontación en un escenario donde la gente no siente eso. No quiero ser despreciativo, pero a mi gusto hay poco contenido.

    Foto: Nicolás Der Agopián / Búsqueda

    —Usted dice que optó por hacer un presupuesto realista. Villar propone destinar US$ 500 millones para hacer obras de transporte como un tranvía en 18 de Julio y metrobuses en 8 de Octubre e Italia. ¿Es viable?

    —Es un tema de decisión política. Nosotros tomamos el camino de no concentrar el grueso de la inversión ni endeudarnos, porque entendemos que la situación no da para eso. Yo no vi los números que hicieron ellos, ni vi qué van a dejar de hacer en otras áreas. Nosotros presentamos una propuesta global. Hay cosas que dice que me encantaría poder hacerlas.

    —¿Y los 2.000 puestos de empleo con un salario de $ 20.000 que propone Cosse para el primer año?

    —Nosotros hablamos de ir manteniendo en el período 1.500 puestos con un sueldo que responde a las cooperativas sociales, que anda por ese monto de $ 20.000. En eso no estamos tan diferentes. Pero estamos hablando de contrataciones de seis meses. Nosotros priorizamos mujeres, en particular jefas de familia o víctimas de violencia doméstica con familia, y en menor grado a los jóvenes como primera experiencia laboral. ¿Por qué? Porque es clarísimo que tienen más dificultades de acceso al mercado laboral y hay un nivel de vulnerabilidad de familia atrás que hay que cubrir. Ahora bien, sabemos que lo que nosotros vamos a hacer es cubrir un parte chica del problema social y lo tenemos claro.

    —¿Es la función de la intendencia crear esos empleos transitorios?

    —No la vamos a poner a fabricar autos. La vamos a poner a barrido, a mejoramiento de plazas, a acciones que sean parte de la función de la ciudad. Es aquello que decía Tabaré Vázquez: “En una situación de crisis, entre darle un vaso de leche a un botija y tapar un pozo, me quedo con darle el vaso de leche”. Es exactamente lo mismo.

    —¿Qué evaluación hace del gobierno nacional en estos primeros meses?

    —Le han errado en lo sustancial. Están muy condicionados por su matriz ideológica neoliberal. Lo mismo que fue en gobiernos anteriores, que, lo vuelvo a decir, hace que el Estado no deba participar. Hoy por hoy predomina una filosofía que es la de un Estado prescindente. Se ve claramente. Cuando uno mira la inversión para contrarrestar la pandemia que ha puesto el gobierno uruguayo, lo que se ve es que es la más chica de América Latina. Ahora, cuando yo voy al territorio, empiezo a hablar con gente que se empieza a desesperar, me empieza a relatar problemas estructurales, veo que hay una necesidad de gente que no va a la escuela… Eso, que es la exclusión invisible, que es la inestabilidad sistemática, que es lo que hace que los botijas dejen de entender que el estudio es el camino para el crecimiento y desarrollo… Yo creo que acá hay demasiada preocupación en las redes para desvalorizar a la gente que cuestiona y falta esfuerzo para atacar los problemas reales y estructurales que existe en nuestro país. Ojalá me equivoque, pero miro con mucho dolor el futuro.

    —Al gobierno las encuestas le dan resultados positivos. ¿Eso no se reflejaría en las encuestas?

    —Está empezando a haber. Vamos a ver qué pasa. Qué pasa con los seguros de paro, qué desocupación termina habiendo, qué pasa con los niveles de distribución de la riqueza. El escenario es reducción de salarios públicos, reducción de salarios privados, el Mides ha dejado una gran cantidad de programas. Yo tengo la certeza de que eso va a terminar impactando duramente en la vida de la gente.

    —¿Dónde debe estar el Frente Amplio?

    —Reclamando y proponiendo modelos alternativos, como siempre hizo cuando fue oposición. Utilizando las armas democráticas de pelear contra eso. De tratar de convencer al gobierno de que está equivocado y llevarlo a posiciones diferentes.

    —Si gana el 27 de setiembre, será intendente. ¿Y si pierde?

    —No entendí. ¿Qué es eso?

    —Si pierde, ¿qué hará?

    —¿Perder? ¿Estás loco?

    —Bueno… Le tocó perder hace unos meses.

    —Sí, sí. Pero ahora no.

    • Recuadro de la entrevista

    “Por ahora no”

    Información Nacional
    2020-09-09T23:15:00