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Mientras crecía la sospecha de que el enfermero Marcelo Pereira estaba matando pacientes en la Unidad de Cuidados Cardiológicos del Hospital Maciel, funcionarios de esa institución alertaron a sus jerarcas acerca de otro hecho inusual: el aumento de los que se “fugaban” del centro asistencial sin esperar a recibir el alta.
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Según dijeron a Búsqueda fuentes de la institución, al menos un funcionario solicitó a las autoridades del Maciel que se investigara el hecho de que hubiera crecido la cantidad de pacientes que se iban del lugar pese a que el médico no había terminado el tratamiento.
La seccional Primera, ubicada en Ciudad Vieja, recibió nueve denuncias de pacientes “fugados” del Maciel, señalaron informantes de la Policía.
Las fuentes del hospital público sostienen que al menos cinco de esos pacientes estaban en la Unidad de Cuidados Cardiológicos. “Cuando llegaba la guardia de la mañana, alguien tenía que ir a denunciar la fuga a la seccional”, contó uno de los consultados.
Si bien la población que atiende el Maciel (gente de bajos recursos y algunas personas en situación de calle) hace más probable que haya pacientes que se vayan por sus propios medios antes de recibir el alta, la cantidad de “fugas” llamó la atención de algunos funcionarios.
Las sospechas por esas partidas inesperadas se sumaban en ese momento a las que recaían sobre Pereira. Incluso, uno de los denunciantes consultados asoció las fugas al temor que podrían tener los pacientes de ser las próximas víctimas. El enfermero trabajaba en el horario nocturno y las denuncias las hacía la guardia de la mañana.
Como sucedió con la advertencia que hicieron a las autoridades de la Unidad de Cuidados Cardiológicos acerca de la conducta de Pereira —procesado el domingo 18 de marzo por el asesinato de cuatro pacientes—, las dudas sobre las fugas también fueron desestimadas por los jerarcas.