Nº 2204 - 15 al 21 de Diciembre de 2022
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAunque la responsabilidad ante nuestros lectores nos impone seguir de cerca lo que viene ocurriendo en este Mundial de Catar, la prematura eliminación de nuestra selección le ha quitado al ulterior desarrollo del torneo cierta parte de interés. Más aún, cuando habíamos depositado en ella nuestra confianza en un desempeño muy superior al que finalmente tuvo. Pero ello no es óbice para que sigamos ocupándonos de lo que viene aconteciendo.
Ocurre que, desde nuestra última entrega, los partidos fueron sucediéndose sin pausa, al punto de encontrarnos ya en plena etapa definitoria. Y ello con la particularidad de que no fue solo la selección celeste la que quedó marginada, sino que fueron sumándose otras, que también llegaron a este torneo con sus lógicas pretensiones de una buena figuración; entre ellas, y principalmente, Alemania, Brasil, Inglaterra y España. De modo, pues, que los aspirantes al cetro máximo quedaron siendo solo cuatro: dos de ellos (Argentina y Francia) que ya saben lo que es haberlo conquistado; Croacia, que llegó a la final del torneo anterior; y el sorprendente Marruecos, que seguro no figuraba en los cálculos de casi nadie.
¡Vayamos por partes! La eliminación de Brasil nos sorprendió en grado sumo. El equipo norteño había llegado con el sueño de ganar su 6ª Copa, y revertir así las decepcionantes actuaciones en las últimas que disputara. Ganó el Grupo G, como era previsible, aunque con una sorpresiva derrota ante el muy modesto Camerún; y en octavos de final goleó a Corea del Sur en una demostración de alto vuelo por 4 goles a 1, con una rutilante actuación de su estrella Neymar. Luego perdió por penales ante Croacia y quedó eliminado. Y puesto que este habría sido nuestro hipotético rival, de habernos clasificado como segundos en nuestro Grupo, hoy —con las cartas a la vista— ¡quizás no hubiera resultado tan fiero como lo habíamos imaginado!
Pero ¡vayamos al presente! La defensa del fútbol de nuestro continente quedó en manos de nuestro vecino Argentina. Tras la inesperada decepción por su traspié en su debut ante Arabia Saudita (que sacudió en sus entrañas a la muy promocionada Scaloneta), igual logró clasificar en el Grupo C, derrotando a México y a Polonia, y luego a Australia en octavos de final 2-1. Ya en cuartos, estaba ganándole cómodamente a Países Bajos 2-0, pero cuando ya expiraba el tiempo reglamentario, su rival descontó; y en el cierre de los descuentos —tras una brillante jugada de pizarrón— llegó el increíble gol del empate, para obligar a una definición por penales. Y allí apareció la enorme figura del golero Dibu Martínez atajando los dos primeros, para que su equipo lograra meterse entre los cuatro mejores del Mundial.
Croacia, su rival, llegó a esta cita en el Grupo F, el mismo de Marruecos, otro de los semifinalistas del certamen (en la serie empataron sin goles). En los restantes partidos goleó a Canadá (4-1) y empató con Bélgica sin abrir el tanteador. En octavos de final empató con Japón (1-1), y la victoria llegó —tras un alargue y la ulterior serie de penales— por mérito de su golero Livacovik, que atajó tres. Una forma de definición que le queda cómoda, pues en el Mundial anterior había accedido a la final del torneo —la que perdiera ante Francia— sin ganar un solo partido en el tiempo reglamentario, desde los octavos de final.
Así, Argentina y Croacia llegaron a la primera semifinal, el martes por la tarde, que concluyó con una justa y contundente victoria del equipo de Scaloni. Tras un comienzo en el que Croacia tomó la iniciativa, las acciones se emparejaron, aunque sin peligro para los arcos. Sin embargo, sobre los 34 minutos, Messi, de penal —sancionado por una infracción no del todo clara del golero croata sobre el juvenil Julián Álvarez—, colocó en ventaja al equipo albiceleste. Y casi sin tiempo para que el rival reaccionara, este mismo futbolista (que era el suplente de Lautaro Martínez) en un solitario y enredado contragolpe, que tomó mal parada a la defensa croata, anotó el segundo. En el complemento, Argentina tomó las riendas del partido, ante un adversario que pareció sentir el tremendo desgaste físico de los cotejos anteriores, y una magistral jugada individual de Lionel Messi (la figura excluyente del encuentro) dejó solo ante el golero rival al mismo Álvarez, quien marcó el tercero, liquidando el pleito muchos minutos antes de su conclusión.
Tras una inesperada y preocupante derrota en su debut, el técnico Scaloni no vaciló en “meter mano”, en una formación que parecía firmemente consolidada. Y así fue dejando rivales por el camino, hasta llegar a esta semifinal, que se presumía muy complicada. Sin embargo, la ganó casi “sin despeinarse”, en su mejor actuación en el torneo, contando también con el fervoroso respaldo de unas tribunas colmadas, tal como si estuviera jugando de local. Tiene varias figuras destacadas en todas sus líneas y a un Messi desequilibrante, y que —ya en el último tramo de su formidable trayectoria— ha encontrado al fin su mejor rol dentro de la selección. Ya no sufre, sino que disfruta y desparrama toda su enorme calidad cada vez que entra en acción. Accede pues Argentina a una nueva final en un Mundial y —tras perder la de Brasil en el 2014— pugnará por ganar otra Copa, como en 1978, en su país, y en 1986 en México.
La otra semifinal se disputó ayer miércoles (aunque al tiempo de entregar esta columna desconocemos el resultado) entre Francia y Marruecos. El equipo galo ganó el Grupo D y en octavos de final derrotó a Polonia (3-1). Y luego en cuartos a Inglaterra (2-1), en un durísimo partido. Es uno de los equipos de mejor nivel futbolístico hasta el momento, y cuenta en sus filas con un descollante Mbappé, y varias figuras de relieve (Démbelé, Giroud y el “uruguayizado” Griezmann). No nos extrañaría en absoluto que pueda acceder a la final del certamen, en procura de retener su actual título de Campeón del Mundo.
Su rival, Marruecos, en tanto, ha sido la gran sorpresa del Mundial. El único equipo de África que sobrevive, ganó su Grupo invicto. Echó a España del torneo en octavos de final, tras un alargue que terminó sin goles y una ulterior tanda de penales (en la que su golero contuvo tres, y el decisivo fue con una “picada” al mejor estilo del Loco Abreu). Y por último venció a Portugal en cuartos de final (1-0), en la despedida de Cristiano Ronaldo en un Mundial. Lo hecho ya es histórico, pues es el primer equipo de su continente en acceder a las semifinales de un Campeonato del Mundo.
¿Quién será el campeón? En la próxima entrega ya hablaremos de ello.