Aunque Uruguay logró el año pasado terminar con el hacinamiento del sistema carcelario, las más de 11.500 personas que están hoy privadas de libertad transforman este problema en una amenaza continua.
Aunque Uruguay logró el año pasado terminar con el hacinamiento del sistema carcelario, las más de 11.500 personas que están hoy privadas de libertad transforman este problema en una amenaza continua.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAl igual que autoridades policiales del actual gobierno, como la directora del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), Ana Juanche, el próximo ministro del Interior, Jorge Larrañaga, considera que a mediano y largo plazo el sistema solo debe albergar cárceles de menor tamaño.
“Hoy la línea en el mundo son los establecimientos carcelarios que no son superiores a los 500, los 600 presos, no son estas megacárceles inmanejables”, dijo a Búsqueda sobre la Unidad Nº4 de Santiago Vázquez, que aloja a alrededor de 3.500 reclusos, y el Penal de Libertad, que tiene un número similar.
“Las cárceles a mí me dan vergüenza como ser humano y como político. Veremos en el marco del INR de qué manera se puede trabajar para solucionar esta situación extremadamente compleja que hay en esas cárceles y en las de Canelones y Maldonado”, señaló Larrañaga.
Por lo pronto, el programa del gobierno multicolor prevé la construcción de una cárcel de máxima seguridad para integrantes de organizaciones de narcotráfico y personas privadas de libertad con perfil de alta peligrosidad. Además, el miércoles 22 Larrañaga se reunió con el futuro titular del Ministerio de Desarrollo Social, Pablo Bartol, para que le brinde su posición sobre cómo debe ser la rehabilitación de presos.