En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
“Tranquilos nosotros”, respondió Óscar Andrade cuando, sobre la tardecita del pasado domingo 30, empezaron a soplarle las primeras proyecciones de la votación interna, que insinuaban que le peleaba el segundo lugar a la también precandidata frenteamplista Carolina Cosse.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Parecía más un mensaje para sí mismo que para quienes lo acompañaban, ya al cierre de la jornada de votación, mientras esperaban los resultados en la casa del comunista Jorge Mazzarovich en el barrio Capurro. Allí había llegado sobre las 19 horas, para cobijarse por un rato del frío después de un día de recorridas intensas por los circuitos de Progreso, Las Piedras y el barrio montevideano La Teja.
Apenas había prensa. Una periodista de Búsqueda y un equipo de Radio Uruguay que lo esperaba para hacerle una nota. En el living de la casa también eran pocos: su novia, que lo acompañó durante todo el día, Jorge y Gabriel Mazzarovich, el diputado Gerardo Núñez, y algunos más. Antes, habían pasado a saludar el secretario general del PIT-CNT, Marcelo Abdala, y el secretario general del Partido Comunista, Juan Castillo.
Cuando se acercó la hora de que las encuestadoras dieran sus primeras proyecciones, Núñez pidió a Búsqueda que los dejara solos. La radio se había ido un poco antes. Andrade quería descansar e intercambiar algunos comentarios con su equipo antes de reunirse con los demás precandidatos en La huella de Seregni. El optimismo —y el nerviosismo— era visible.
La postulación de Andrade, a contrapelo de la postura histórica de su partido de apoyar una candidatura única, nació como algo casi testimonial, resultado del empuje de sus militantes y de organizaciones sociales. Sin embargo, la lista del Partido Comunista —1001— terminó siendo la segunda más votada en la interna frenteamplista, detrás de la 609, del Movimiento de Participación Popular. Y cuando inicialmente parecía que la única que podía disputarle el primer lugar al favorito Daniel Martínez era Cosse, Andrade quedó en un cercano tercer lugar, con el 23,06%, frente al 25,50 % alcanzado por la exministra de Industria.
“¡Vamo’ nosotro!”
Más multitudinario había sido el comienzo del día. Cuando Andrade fue a votar al Liceo Juanicó, en Canelones, a las 10 de la mañana, lo esperaban una veintena de periodistas. “¡Nunca voté así!”, comentó riendo cuando fotógrafos y camarógrafos le gritaban que pusiera el sobre en la urna “despacito”, para poder capturar el momento.
Igual se tomó el tiempo de saludar con un beso a cada periodista. Después seguiría saludando, incansable, a votantes, a la gente de los circuitos, a los vecinos curiosos que se le acercaban, a los que repartían listas de los blancos Juan Sartori o Luis Lacalle Pou, a la señora que le vendió tortas fritas.
Tampoco se cansaría de sacarse selfies con todos los que se acercaban a saludarlo —desde simpatizantes políticos a cholulos que lo conocían “de la tele”— y de mostrar en cada foto el gesto con los cuatro dedos, en referencia al deseado cuarto gobierno del Frente Amplio. Y de sonreír, y de hablar apresuradamente y casi a los gritos —como si estuviera dando un discurso—, y de alentar a todos con un “¡vamo’ nosotro!”.
Así, con la energía a tope, se mostró durante las horas siguientes, cuando acompañado de su mujer —a quien besó y abrazó repetidamente— recorrió en un auto veloz las calles de Progreso y de Las Piedras, en Canelones.
“Si no llegamos a más, no fue porque no lo intentamos. Hicimos un esfuerzo enorme”, declaró Andrade a las cámaras minutos antes de votar. Habló de que hicieron una campaña sin dinero, a puro pulmón, a “pura militancia”. Habló de los peligros del fenómeno Sartori, de debatir con ideas y no con eslóganes, y criticó las “provocaciones” a Lacalle Pou. Habló de que si fuera presidente, mantendría su sueldo de albañil, de que el clima frío y lluvioso complicaba la votación, de que esperaba que el pueblo uruguayo venciera la apatía.
“El trabajo de repartir las listas es clave”, comentó más tarde a Búsqueda mientras preguntaba a los transeúntes que pasaban frente a un circuito en Las Piedras si ya sabían dónde votaban. “Hay gente que quiere votar al partido, pero no le importa la lista, y vota la que le dan primero”, dijo. “En las pasadas votamos mucho mejor en los circuitos donde estábamos con listas”.
Al mediodía almorzó en la casa de Marcos Carámbula, el actual presidente de la Administración de Servicios de Salud del Estado, más tarde llevó a su pareja a votar en Malvín y después repartió listas en La Teja, antes de detenerse por espacio de una hora en Capurro. Cuando ya sobre las 9 de la noche llegó, aún eléctrico, a la sede del Frente Amplio, lo abordó un periodista de Canal 4 para preguntarle cómo había recibido las noticias de su inesperado desempeño en las urnas. Y él, sonriente, respondió: “¡9% me daban!”.