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En Uruguay existen falsificadores como en todas partes del mundo, pero no hay laboratorios que puedan certificar la autenticidad de un cuadro. “Todo queda en la sapiencia de quien lo esté viendo. Es importante saber el origen, no hay un laboratorio que pueda analizar el tiempo de la obra, la pintura, el secado del óleo. Es un equipamiento sofisticado y moderno que sería espectacular poder tener acá”, dice Oscar Prato, galerista de la Ciudad Vieja especializado en la obra de Torres García.
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Prato afirma que hay expertos en diferentes artistas que pueden saber si la obra es original o no. “Pero es algo subjetivo de quien se dedicó a la obra de un pintor, no es algo que se pueda aplicar a todos los casos”.
Los cuadros que se falsifican en Uruguay son de artistas famosos y que valen bastante dinero en el mercado, pero Prato prefiere no dar nombres para “no extender un manto de dudas sobre algunas obras”. De todas formas, dice que de Torres García siempre se están intentando falsificaciones.
La Feria de Tristán Narvaja es uno de los sitios preferidos por los falsificadores para vender sus obras. Habitualmente, suelen encontrarse copias de dibujos de José Gurvich. “Para quien está en el tema es fácilmente reconocible, pero te sorprendería la cantidad de gente que compra esos dibujos con entusiasmo. Eso es lo de menos, hay falsificaciones más profesionales y con otras intenciones, que buscan más dinero”.
El consejo que da Prato a quien va a comprar un cuadro es que se asesore bien con alguien de confianza y, sobre todo, que averigüe el origen de la obra. “Lo fundamental primero es saber de dónde viene la colección. Coincide que cuando una obra es dudosa y comenzás a rastrear su procedencia, siempre te encontrás con una pared y no llegás al origen. Cuando una obra es buena, siempre se llega. Lo digo por experiencia propia”.
Otro obstáculo que encuentra el galerista es la falta de una legislación específica que permita perseguir la falsificación como un delito. “He estado investigando e incluso estuve conversando con autoridades del Ministerio de Educación y Cultura de otros períodos por un caso particular, pero realmente no tuve suerte”. Según los datos de Prato, ningún falsificador ha estado preso.