Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl miedo actualiza el muy lejano recuerdo de la epidemia de poliomielitis (parálisis infantil). Vivía en la ciudad de Castillos. El recuerdo me pinta desde dentro, la puerta de calle de mi casa “cerrada” por mi enorme deseo de que la enfermedad no ingresara, hasta que la vacuna cerró la puerta definitivamente.
Poco tiempo después, pescando en el arroyo Valizas, me clavé un anzuelo en el dedo de una mano. La habilidad del médico logró limar y cortar el anzuelo para poder extraerlo en la misma dirección que se había introducido en el dedo y evitar el desgarro de los tejidos si se hacía en la dirección contraria. Mi alegría duró poco, enseguida apareció la enfermera con una jeringa con una aguja enorme para inyectarme la vacuna antitetánica. Como aún soy un gran maricón para esas cosas, en aquel momento hui y me recuerdo corriendo por el hospital de Castillos rumbo a la calle. Antes de llegar a la vereda, mi padre me tomó por los hombros, me levantó por los aires y amorosamente me abrazó, y entre risas y besuqueos en el cuello y las orejas me dijo: “Es por tu bien”.
Cuando llegue la vacuna contra el Covid-19, extrañando la contención y el abrazo de mi padre, me voy a vacunar, “es por mi bien”. Lo que me motiva más: “Es por el bien de los demás”.
Rafael Rubio
CI 1.267.677-8