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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáRescaten al Titanic. Leo con estupor que el gobierno está estudiando “capitalizar ANCAP”. Quedé frío, apabullado por la noticia. ANCAP debe, según cifras conocidas, prácticamente todo el valor de su patrimonio. Si fuera una empresa privada, hace rato que habría dado quiebra y cerrado sus puertas. Pero claro, como es estatal sigue y sigue y sigue perdiendo la plata de todos nosotros. Cifras astronómicas de cientos de millones de dólares por año, pero a los gobernantes y sus respectivos equipos económicos no les preocupa, le corremos déficit fiscal, seguimos haciendo crecer la deuda externa y que pague Juan Pueblo.
La pregunta básica y que tendríamos que hacernos es, ¿se justifica la existencia de ANCAP? ¿A quién beneficia? Propongo la importación de combustibles refinados y dejemos todo ese engorro ineficiente de refinarlo acá. Eso, además, nos permitiría importar exactamente lo que se consume y no tener excedentes de nafta que luego hay que vender al extranjero a precio de regalo. Propongo además terminar con el monopolio que nos hace rehenes a todos los usuarios: liberemos la importación de combustibles. Pensemos un poco: somos un barrio de San Pablo o de Buenos Aires o de México. No se justifica una infraestructura industrial que por su escaso volumen, resulta cara, ineficiente y deficitaria (a las pruebas me remito de los balances de ANCAP). Además propongo se venda la planta de Cemento y nos estaríamos librando de unos 30 o 40 millones de dólares de pérdida por año. Quién sabe si con eso se puedan pagar los medicamentos de alto costo a los enfermos de cáncer. No soy economista ni contador, lejos estoy de todo eso, pero en mi casa aprendí y lo apliqué toda mi vida, que no se debe gastar más de los ingresos que se tienen. Parece que esto tan básico lo desconocen los genios de la economía gobernante.
Sr. Presidente, usted hace muchos años dijo que si llegaba al gobierno iba a “hacer temblar las raíces de los árboles” y nos prometió “la madre de todas las reformas”. Acá tiene la gran oportunidad de quedar en la historia como el presidente que empezó a cambiar la historia, que pensó en todo el pueblo uruguayo y terminó con esta historia de dejar el lastre a las futuras generaciones. Terminemos con esta (y otras) sangrías que está sufriendo el país.
¡Ah! Además propongo que a los funcionarios del ente que queden excedentarios se les pague el sueldo hasta encontrar un nuevo destino o retiros incentivados o jubilaciones a los que tengan la causal.
Capitalizar ANCAP es más o menos como querer reflotar el Titanic.
Luis E. Marziotte
CI 3.293.519-4
Salto